Es la hora de las tortas!!!

Es la hora de las tortas!!!

Hulka 5: Todo o nada

Hulka 5: Todo o nada
Guion
Rainbow Rowell
Dibujo
Andrés Genolet
Color
Dee Cunniffe
Traducción
Raúl Sastre
Formato
Rústica. 112 páginas. Color
Precio
16,50€
Editorial
Panini Cómics . Febrero 2025
Edición original
Sensational She-Hulk #6-10 (Marvel)

Con Rainbow Rowell sucederá como con Kelly Thompson. Terminará recalando en algún proyecto — probablemente fuera de Marvel — que, por lo que sea, captará de una vez la atención del público y se convertirá en la estrella que merece ser. Esperemos que esto suceda lo más pronto posible y que, allá donde suceda, le acompañe Andres Genolet. Pero mientras llega, con Hulka 5: Todo o nada volvemos a quedarnos huérfanos de Rowell, Genolet y de nuestra amazona esmeralda favorita.

Y es que hace algunos años insistí mucho en deciros que Runaways era la mejor serie Marvel a la que no estabais prestando atención y con Hulka lo habéis vuelto a hacer. Hulka de Rowell, Genolet y otros dibujantes puede compartir podio sin despeinarse con la etapa de Byrne o la de Slott y no necesariamente en el tercer puesto. No solo ha sido una etapa llena de ingenio y saber hacer, sino que a nivel de definición y desarrollo del personaje está incluso por encima de estas dos etapas míticas.

Hulka 5: Todo o nada

Pero, en fin, hasta aquí llega esta etapa que Rowell admite dejar con tristeza y afirmando haber podido escribir para siempre… y ojalá hubiese sido así. Pero centrémonos, porque me puede la emoción. Hulka 5: Todo o nada contiene dos mini arcos, que son al final parte del mismo único y maravilloso culebrón romántico con superhéroes que nos deja esta serie.

La primera parte, Todo o nada, le da un nuevo significado aquello de tomarse unas vacaciones buscando el sol y se llevará a Hulka y Sota de corazones a una especie de resort cósmico donde el pasado del Jack terminará alcanzando a ambos, haciendo temblar los cimientos de su idílico romance. Llegará después la vuelta a la Tierra con Equipo Jen y lo que implica la oferta que la Capitana Marvel le hizo a Jennifer en el tomo anterior y lo que implicaría para esta versión de sí misma volver con los Vengadores.

Tal vez uno de los mayores talentos de Rainbow Rowell es rescatar el inmenso potencial metafórico que tradicionalmente han tenido los superhéroes y que tantísimos autores actuales parecen olvidar. Consigue así que un viaje al espacio, los tópicos del supergrupo, las superpeleas o incluso elementos concretos del pasado y la continuidad de los personajes sirvan de punto de apoyo y significante para hablar de relaciones humanas no exentas de complejidades por más que se nos presenten de un modo ligero.

Este Hulka 5 está lleno de guiños al viejo fan Marvel, de historias memorables y olvidadas de la vieja continuidad. Sin embargo, más allá del fanservice autocomplaciente, Rowell y Genolet tienen la inteligencia y el talento para que todos estos pequeños detalles sean piezas con relevancia conceptual para esas ideas que llevan flotando desde el primer número.

Hulka 5: Todo o nada

La escritora de Omaha ha hecho de esta maravillosa etapa su versión de algo que solemos ver en guionistas como Mark Waid. Rowell ha hecho los deberes, ha explorado cada historia de Hulka y las ha destilado hasta dar con los ingredientes principales del personaje. Pero el plus de calidad llega cuando es capaz de coger todos estos componentes, cada uno fruto de una época, de unas circunstancias, de unos autores concretos y momentos editoriales determinados, y ponerlos en común como si siempre hubieran estado diseñados para funcionar así.

Lo que esto genera y sitúa esta etapa como una de las más importantes para Jen, por más que no haya contado con el favor del público, es que probablemente no tenga parangón en cuanto a lo que significa para el desarrollo y caracterización del personaje. Y aún con todo esto, Rowell sabe llevárselo a los campos donde sabe que se desenvuelve con soltura y es que no olvidemos que proviene de la novela young adult y que en el romance se mueve como pez en el agua.

No se queda, no obstante, en trucos fáciles y cuando parece que ya ha hecho todo lo que se puede hacer con el cliché del triángulo amoroso, sabe darle la vuelta. Cuando creemos que no puede sorprendernos ya con el tópico del amor imposible, sabe buscar un nuevo enfoque que dé una nueva dimensión a la historia. La conciliación trabajo-vida personal, las pequeñas imperfecciones cotidianas que humanizan las relaciones románticas, las metáforas con el sexo — esto es Marvel y no se puede ir mucho más allá de la metáfora — … todo esto son mazas de malabares en su manos, que además sabe conjugar con su buen festival de guantazos superheroico y sus guiños frikardos… y, de nuevo, que todo sea una misma cosa y además muy divertida.

Es una lástima que esto se termine cuando mejor estaba funcionando. Y es que, por más que dibujantes como Roge Antonio o Luca Maresca pudieran hacer una labor digna, en cuanto Rowell vuelve a juntarse con su viejo compinche en Runaways, Andrés Genolet, todo empieza a funcionar como parecería que siempre tuvo que ser. Hay una sinergia especial entre la de Omaha y el uruguayo. Parecen entenderse insitintivamente y Genolet hace también su destilado. Nos da una apariencia ligera y aparentemente sencilla que oculta montones de sutilezas en lo que sin duda es su terreno, el acting.

Hulka 5: Todo o nada

En Hulka 5: Todo o nada se acredita erróneamente también a Ig Guara como dibujante, tanto en la edición de Panini como en la edición madre, pero los 5 números de este gran final corren a cargo de Andrés Genolet y eso hace esta despedida aún más maravillosa y dolorosa.

Si Rowell dice que podría haber estado escribiendo a Jen y Jack para siempre, ojalá hubiera sido con el dibujante uruguayo con el que funciona tan bien. Nos deja esta etapa que reflexiona sobre quién es Jennifer Walters, qué implica a nivel vital y creativo tener que empezar de cero con cada etapa, qué hace vulnerable a una amazona esmeralda de dos metros, que sabe hablar de problemas complejos y adultos con códigos sencillos y familiares.

Termina esta etapa y, al final, esto abre nuevos horizontes. Se podría fantasear con lo que sin duda sería una serie deliciosa de esos dos secundarios de oro que son Karkas y Ransak o incluso una serie de los Vengadores con este equipo autoral, que demuestra en un par de números que maneja con soltura a los personajes. Seguro que tanto a Rowell como a Genolet les espera un futuro brillante si hay justicia cósmica, pero ojalá esta etapa no hubiera terminado nunca.