Ligues de viernes noche en la discoteca, parejas estables que se lanzan al intercambio, trayectos de metro ideales para poner en práctica fantasías con... Historias inconfesables

Ligues de viernes noche en la discoteca, parejas estables que se lanzan al intercambio, trayectos de metro ideales para poner en práctica fantasías con desconocidos, mensajes calientes al móvil, citas por internet… ¿Qué sería de nosotros si las rutinas cotidianas no se vieran alteradas de vez cuando por los espontáneos apetitos de la libido? Dibujados con delicioso gusto y detalle por Jérôme D’Aviau, los guiones de la francesa Ovidie, estrella del cine para adultos y militante feminista, se desarrollan despojados de los tics más gastados de la pornografía para erigirse en genuinas y excitantes píldoras de realidad. Historias íntimas e inconfesables donde el erotismo y la sensualidad se hacen explícitos para elevar nuestro deseo a cotas volcánicas.

La extinta revista Kiss Comix, cuyo logotipo vemos en la portada de este cómic, se publicó en nuestro país de 1991 a 2011, y marcó a una generación de lectores adolescentes ávidos de historias excitantes (nótese el acertado eufemismo). 10 años después, este espíritu se recupera en este sello de Ediciones La Cúpula dedicado a publicar cómics eróticos de autores españoles e internacionales, algunos de los cuales ya aparecieron con anterioridad en la mencionada revista. No es el caso de estas Historias Inconfesables, en el que la ex-actriz porno y estudiosa feminista Ovidie (sinónimo de Éloïse Delsart) se une al dibujante y músico Jérôme D’Aviau para traernos estas diez historias cortas inéditas basadas en hechos reales.

Historias inconfesables

Alejadas de lo que se suele considerar porno mainstream, en el que los hombres toman el control de la situación sobre las mujeres voluptuosas y complacientes, estas historias están protagonizadas en su mayoría por mujeres que desean experimentar con su cuerpo dejándose llevar, descubriendo el placer en los sitios más insospechados, como practicando el petting en un vagón de metro, introduciéndose pelotas de ping-pong (con divertidas y vergonzosas consecuencias) o buscando la mejor selfie para enviársela a un compañero de sexting. La guionista Ovidie echa mano de experiencias propias y de algunas otras que le han contado bajo la seguridad del anonimato, y es tarea del lector distinguir cuáles de estas historias están protagonizadas por la propie Ovidie y cuáles no. A decir verdad, no es una tarea complicada (podemos descartar automáticamente la de los dos hombres que se masturban mutuamente), y todas estas historias tienen un componente o humorístico o tierno que las hace muy diferentes de lo que solemos identificar como cómic pornográfico.

El dibujo de Jérôme D’Aviau (Primeras veces) huye de los estereotipos más comunes de este género. Aún recuerdo la anécdota de ese dibujante español (hoy una gran estrella del cómic patrio), que mandó unas páginas de muestra para una revista de cómic erótico española, y que se las rechazaron argumentando que las pollas tenían que ser más grandes y con más venas. No son así las páginas de D’Aviau, ni sus mujeres responden a los arquetipos de las explosivas féminas con las que solemos asociar las historietas pornográficas. Por el contrario, sus protagonistas, tanto hombres como mujeres, son personas normales como las que podemos encontrar en cualquier bar, o vagón de metro, o club de intercambio de parejas, o cena familiar, o… ¿veis a lo que me refiero? Son páginas dibujadas con más gusto que intención de excitar para acabar leyéndolas con una sola mano. Pese a que se muestran órganos sexuales explícitos, este cómic está más próximo al erotismo que a la pornografía, e incluso se podría ver como el equivalente en cómic del porno feminista.

Historias inconfesables

Tal vez el único inconveniente de este Historias Inconfesables es que acaba siendo tan equidistante del porno y el humor que no termina por funcionar en ninguno de los dos aspectos. Es una lectura simpática y excitante, sin embargo, para pasar un rato entretenido. Y mira, a lo mejor os pasa como a mí y os da alguna idea para probar con vuestras parejas.

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Antonio Hidalgo

Anteriormente conocido como El Tete, abandonó los sellos y las RCLTG para encargarse de esta web. Y no volvió a mirar atrás. Bueno, algún vistacillo ocasional sí que ha echado.

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