Un año después de habernos ofrecido el primer volumen, Aleta Ediciones ha puesto a la venta el segundo recopilatorio de la antología bélica de Garth Ennis, “Historias de la guerra”. Con este tomo, finaliza la recuperación del material que publicó originalmente el sello Vértigo. Recordemos que el autor de The Boys o Hitman continuó publicando más material de la serie (con dibujantes de menos renombre) en otras editoriales como Dynamite Entertainment (con el nombre de Battlefields) o Avatar Press.

Nuevamente, son cuatro historias largas en las que el guionista norirlandés da su visión de algunas batallas y acontecimientos sucedidos en los principales conflictos bélicos del siglo XX. Destacar que, de todos los cómics de guerra que ha escrito Ennis, creo que “Historias de la guerra” es sin duda el más personal de todos.
Lejos de querer centrarse en glorificar algún bando o personalidad en concreto, lo que nos encontramos en estas páginas son historias fundamentalmente humanas, protagonizadas por soldados a los que les acaban importando muy poco los saraos en los que andan metidos. Solo aspiran a poder regresar a sus hogares para poder abrazar a sus familias una vez más.
Garth Ennis realizó en estos cómics un trabajo que puede llegar a recordar a la mítica Two-Fisted Tales de E.C. Comics por un enfoque más intimista, que muchas veces sirve para denunciar los horrores de la guerra o el influjo que puede causar en una persona llevándole a atravesar un sendero de locura sin posibilidad de redención.

De los cuatro relatos, el que mejor ejemplifica esto es “Cóndores”, dibujado por el español Carlos Ezquerra. Ambientado en la batalla del Ebro, se centra en cuatro combatientes de diferentes bandos y nacionalidades que comparten anécdotas y camaradería mientras se protegen en un cráter causado por fuego de artillería. Ennis consigue que nos olvidemos de rangos, banderas y colores gracias a su habilidad para plasmar diálogos demoledores llenos de acidez y crítica. Además, prescinde casi por completo de su humor de brocha gorda para limitar los aspectos más cómicos a algún comentario esporádico y mordaz lleno de mala leche.
Siguiendo con el contenido de este segundo volumen de “Historias de las guerras”, vamos con “Los saqueadores” con Cam Kennedy como dibujante estelar. Aquí viajaremos hasta el norte de África, donde un comando de la SAS Británica tendrá que hacer lo imposible por cumplir una misión poco menos que suicida. Tan espectacular como espeluznante, los autores nos conducirán a una épica conclusión que sirve para evidenciar cómo la violencia intensa y sin sentido puede acabar siendo la brújula moral de un capitán que convertirá su cometido en una obsesión.
“J de Jenny” es la historia mejor dibujada de todo el volumen. No en vano, aquí tenemos el inmenso placer de poder disfrutar del arte de David Lloyd (impagable el chiste del título haciendo referencia a “V de Vendetta”). En esta ocasión tocará surcar los cielos con una unidad de bombarderos cuyos dos principales cargos no se soportan. Una antipatía que no impide que juntos formen una unidad formidable. Aunque algo más planas que sus compañeras de tomo, el trazo oscuro y sucio de Lloyd en las escenas más cruentas hacen que merezca mucho la pena. Tanto, como su final desolador que hace que resuene en nuestra cabeza aquello de que una guerra no tiene vencedores, solo víctimas, dolor y desolación.

También nos hará surcar los cielos (en esta ocasión los del Atlántico Norte) “Arcángel”, con Gary Erskine. Sin duda, el relato con más acción de todos. Casi parece que es el más “básico” y sencillo hasta que el autor de Predicador decide pegarnos un puñetazo en la boca del estómago. Ay amigos, uno no puede relajarse lo más mínimo con este bastardo.
En definitiva, estamos ante uno de los mejores tebeos del género de cuantos se han publicado en lo que va de siglo XXI. Un puñado de historias de las que causan adicción. Deseando estoy de que Aleta siga editando los números inéditos (quedan unos cuantos) así como la reedición de Battlefields en cartoné.
Dejo para el final algunos apuntes sobre la edición no tan positivos. Aunque no afectan a la experiencia lectora, el tomo contiene un error grave en la numeración de las páginas, así como algunas erratas que evidencian la falta de una revisión en profundidad. Una pena, pero como indico, esto no impide que estemos ante una obra imprescindible y apasionante que debería estar en las estanterías de todos los fans de Garth Ennis o del cómic bélico.


