Es la hora de las tortas!!!

Es la hora de las tortas!!!

Hilma af Klint

Hilma af Klint
Guion
César Herce.
Dibujo
Manuel Romero.
Formato
Cartoné, 168 págs, color. 22X29 cm.
Precio
32€.
Editorial
Norma Editorial. 2026.

Probablemente la mayoría de los que hayan visto el nombre de la protagonista no sabrán que Hilma af Klint fue una de las pintoras más influyentes de su generación, y una de las impulsoras del arte abstracto, o pensará que era pariente de Gustav Klimt, por la similitud en el apellido. Spoiler: Nada que ver, uno era austríaco y ella sueca, y el apellido suena parecido pero es distinto. Su vida resulta muy interesante y perfecta para una obra biográfica como esta que hoy nos trae Norma Editorial, pues analiza su vida con un tono muy cercano al que rodeó su vida: lleno de oscuridades, de concepción del arte como una necesidad de transmitir emociones, sin necesidad de una linealidad, figuración o claridad en el mensaje. Esta es una obra que engrosa el que se ha venido a denominar como Pincelverso y que nos habla de una mujer adelantada a su tiempo, y con una obra que profundiza en el arte desde una perspectiva vital.


Se considera que el arte abstracto nace con Kandinsky, quien en 1910 pintó la que hoy se conoce como Primera acuarela abstracta, pero en realidad… no fue el primero. Pintores como Hilma af Klint experimentaron con obras no figurativas, centradas en la expresividad y en la búsqueda de despertar sensaciones en un espectador objetivo. Pero Klint era mujer, y tampoco estuvo demasiado bien aconsejada en la vida, como se muestra en el propio cómic, con gente influyente como Rudolf Steiner que le aconsejaba ocultar su obra «porque el mundo no iba a estar preparado para recibirla». Por otro lado, está la faceta esotérica, pues fue una mujer con una vida espiritual muy intensa y que se relacionó con el espiritismo, llegando a fundar un grupo junto a cuatro mujeres. Es importante porque esa espiritualidad fue probablemente el principal motor de la obra de Klint.

La obra está escrita por César Herce, curtido en fanzines y con amplio bagaje, pero que hasta ahora no había terminado de explotar como autor de una obra para el gran público (aquí reseñamos su María Pita). Al dibujo, Manuel Romero, al que probablemente conozcáis de otra obra del Pincelverso que hizo bastante ruido hace unos años, la sensacional Goya Saturnalia. Si con la obra centrada en el pintor aragonés, su estilo fue decisivo, hay que reconocer que en esta obra también lo es, si no más. Y es que el estilo sucio, como de obra realizada a tinta a la que se le ha pasado un trapo de haber secado acuarelas, encaja con gran acierto en la obra y vida de Hilma af Klint. Ese discurrir entre lo real y lo espiritual, ese continuo duermevela en el que parecemos movernos, son perfectamente sugeridos por el estilo de Romero. Y además, contiene numerosos guiños formales que nos presentan en segundo plano la obra de la autora e incluso la de otros pintores más famosos que ella.


La obra muestra, sugiere, pero no es complaciente con un tipo de lector que pretenda que le den todo mascado y le dirijan del punto A al B sin necesidad de investigar o de reflexionar. Se tocan muchos puntos de la biografía de Klint, como la vida familiar, en el seno de un hogar acomodado, con 4 hermanos, dos de los cuales fallecieron antes de tiempo, con la influencia de la muerte de su hermana pequeña como gran impulsor de su interés por el esoterismo, en una continua búsqueda de contactar con ella. Ayuda un poco a comprender cómo llegó a dejar arrastrarse por algo que, desde fuera, podemos interpretar como una chaladura de la pintora, y contribuye a construir la personalidad y su tridimensionalidad narrativa.

Porque a la pintora se le muestra como una mujer conformista en una época en la que podía haber liderado movimientos feministas. Una mujer con orientación homosexual que se entregó al convencionalismo de su época, que veía a su alrededor el alzamiento de un movimiento por el sufragio de la mujer, pero en el que no se quiso posicionar públicamente jamás, manteniendo las formas como norma, a lo largo de su vida, y expresando solo a través de su arte.  La obra está dividida en 10 capítulos con títulos en sueco, que representan bien cada parte de la vida de la autora.


En definitiva, Hilma af Klint es un interesante acercamiento a la vida y obra de una pintora fundamental en la historia del arte abstracto, que pasó desapercibida y fue descubierta casi medio siglo después de haber sido realizada. Hay una frase hacia el final que resume con gran acierto la esencia de esta biografía, y que plantea el arte como la alquimia entre la locura y la imaginación, que respeta la motivación de la pintora para expresar todo ese sentir espiritual que movía su obra, la interesante, puesto que de las más de mil pinturas que hizo, gran parte de ellas fueron paisajes o retratos para ceñirse al convencionalismo de lo que se esperaba de ella, pero la que sacaba su esencia era la obra abstracta. Si os gusta el arte, y las biografías de pintores, no esperéis un Caravaggio o Monet, esta se acerca más a Kusama o incluso El dios vagabundo.

Lo mejor: A pesar de su complejidad, su planteamiento a saltos, muy afín a la vida de Klint.

Lo peor: Este tipo de obras se beneficia mucho de artículos con complementos o bibliografía para poder investigar sobre la autora, y aquí no se incluye ninguno.