Es la hora de las tortas!!!

Es la hora de las tortas!!!

Helen de Wyndhorn

Helen de Wyndhorn
Guion
Tom King
Dibujo
Bilquis Evely
Color
Matheus Lopes
Traducción
Uriel López
Formato
Cartoné. 18 x 27,5 cm. 176 páginas. Color
Precio
29,50€
Editorial
Norma . Abril 2025
Edición original
Helen of Wyndhorn #1-6 (Dark Horse)

Exceptuando su breve paso por Marvel con La Visión, la obra de Tom King parecía feudo exclusivo de DC. Sin embargo, en los últimos años lo hemos podido ver picoteando ocasionalmente en las llamadas independientes con obras como Amor eterno, Rebelión animal o este Helen de Wyndhorn.

Y si al guion contamos con un peso pesado, en el dibujo no nos quedamos atrás y contamos con una de las artistas más pujantes del momento: la brasileña Bilquis Evely, que vuelve a hacer equipo con King para repetir el éxito de Supergirl: la mujer del mañana, en una historia en la que podríamos ver algunas similitudes. Si bien Supergirl convertía la aventura espacial superheroica en una especie de cuento de hadas, Helen de Wyndhorn rescata ese tono acudiendo a la fantasía pulp, el claro precedente de los superhéroes, y aprovecha así la pureza de las raíces para llevarlo un poco más allá.

Helen de Wyndhorn

Al inicio de esta historia arrancamos en Texas en 1935. Helen es la hija adolescente de C.K. Cole, el célebre escritor pulp creador del guerrero Othan, — la referencia no puede estar más clara — . La conocemos poco después del suicidio de su padre, abandonada en una espiral de excesos y decadencia. Entramos sin embargo en la historia guiados de la mano de Lilith Appleton, la institutriz contratada por el abuelo de Helen y narradora de toda esta historia, que tiene por misión llevar a la muchacha de vuelta a la vieja mansión de su abuelo, Barnabas Cole, para enderezarla. Lo que no sabemos es el mundo o tal vez los mundos que se van a abrir para ambas cuando lleguen a la Casa Wyndhorn.

Para introducirnos en todos estos mundos, podría decirse que usar el típico recurso del recién llegado no es la maniobra más original, pero en este caso King y Evely le dan una vuelta y cada recién llegado nos abre una historia que se encapsula dentro de la historia de otro recién llegado y a su vez dentro de otro, una matrioska de relatos y de diversos protagonistas, que al final tiene todo el sentido del mundo en una historia sobre las historias.

Todo el relato está articulado en torno a una serie de flashforwards al inicio de cada capítulo y vienen a ser la historia del devenir de la propia narración de Lilith Appleton. Comienza como unas notas para la génesis de un libro y se convierte en otros tantos relatos con el discurrir del tiempo. Esta estructura de anidamiento narrativo es la herramienta que sirve a Tom King en varios frentes. Por un lado, dota a Helen de Wyndhorn de una aire de cuento que, más allá de proveer de una cierta épica, da rienda suelta para desatarse con el texto en off que tanto le gusta, sin miedo a que se le puede ir de las manos. También tener una red de seguridad como Bilquis Evely te permite saltar al vacío sin miedo y con garantías, pero de eso hablaremos un poco más adelante.

Helen de Wyndhorn

Pero por otro lado, toda esta estructura le permite desplegar lo que tal vez podríamos considerar el eje central de Helen de Wyndhorn. Si bien toda la historia troncal es un flashback, la novedad es que el tiempo desde el que se lanza la narración, que normalmente vendría a ser el presente es en este caso variable. La propia historia del legado de este cuento avanza en el tiempo, pasa de mano en mano, genera otras historias e incluso altera el significado de las que ya existían, estuvieran o no negro sobre blanco. Y es que este cómic nos habla de la mutabilidad y la fecundidad de las historias, de su capacidad para transformarse y para engendrar otras y de los mundos que pueden surgir de lo que muchos consideraban poco más que bagatelas literarias.

Si bien tenemos, no obstante, todo este juego de cajas chinas narrativo, estructuralmente estamos ante un Tom King menos críptico y más claro de lo habitual, donde los saltos de tiempo se producen de manera nítida y organizada y donde la complejidad, si la hubiera, está más en las segundas y terceras capas de lectura. Lo adereza además con una serie de caracteres antagónicos y un tanto extremos que imprimen la dosis de drama — y hasta algún momento cómico — necesarios para mover la historia dinamismo y va salpicando aquí y allá con preguntas en boca de Helen, para cuya respuesta siempre vamos a tener que esperar y que nos hacen de gancho en la historia.

Además, como decíamos, el texto en off no es para nada gratuito, ya que lo aprovecha para ir dejando caer rasgos de identidad de los personajes, alimentar la atmósfera y favorecer las múltiples secuencias de montaje para acelerar y parar el tiempo en manos de una bestia parda como es Bilquis Evely.

Helen de Wyndhorn

Lo primero que llama la atención de esta artista es su estética preciosista y recargada que nos trae ecos de Michael Kaluta, Barry Windsor-Smith, P. Craig Russell, Charles Vess, Michael Zulli o en general de cualquier dibujante que beba de las fuentes del cartelismo modernista. No es casualidad que algunos de los mundos que se nos presentan nos puedan traer a la cabeza incluso a Little Nemo, dado que Winsor McCay es coetáneo también de estas tendencias. Todo es barroco y ostentoso, todo parece ondear y burbujear, incluso en las escenas más mundanas, para recordarnos que todo son historias pero siempre ,aún así, con la mesura, el talento y el oficio necesarios para lograr el equilibrio que, pese a todo este fasto, nunca nos salgamos de registro.

La profusa prosa de King, más allá de la habilidad como escritor, no resulta tampoco reiterativa ni excesiva porque el mundo que dibuja Evely en torno a ella es mucho más grande todavía de lo que dicen sus líneas, trasciende el texto y evoca incluso más allá de lo que muestra.

Pero la brasileña es algo más que una ilustradora de estampas. Por primorosas que sean sus ilustraciones, más allá del preciosismo estético hay un delicado trabajo de acting de personajes, una auténtica virguería con el tiempo narrativo y el montaje y, en general, un talento que la sitúa en lo más alto del ranking de dibujantes actuales.

Si le sumamos la perfecta sintonía y adaptabilidad del color de Matheus Lopes, Helen de Wyndhorn es el trabajo de un grupo de autores de extraordinario talento en su mejor momento de forma, que están aquí para contarnos esta historia de historias que evoca relatos antes y después de su lectura, que es más grande de lo que cabe en sus 176 páginas, que crece en tamaño y profundidad a medida que lo leemos e incluso cuando lo hemos terminado. Helen de Wyndhorn es el viaje vital de Helen, de juguete roto, de niña huérfana buscando refugio, a narradora de su propio relato, pero también es la historia de toda la ficción o incluso experiencias reales y de cómo germinan en todo el resto de historias de todos los lectores… y seguro que también en la tuya.