Es la hora de las tortas!!!

Es la hora de las tortas!!!

Heavy Liquid, de Paul Pope

Heavy Liquid, de Paul Pope
Guion
Paul Pope
Dibujo
Paul Pope
Color
Paul Pope y Lee Loughridge
Traducción
Rodrigo Díaz
Formato
Cartoné. 264 páginas. Color
Precio
29,90€
Editorial
Moztros . Junio 2026
Edición original
Heavy Liquid #1-5 (Vertigo, DC)

Recientemente Moztros ha empezado a recuperar las obras de Paul Pope en Vertigo (reeditadas ahora por Image) en las inmediaciones del cambio de siglo y ya hace unos meses pudimos volver a disfrutar de 100%. Ahora es el turno de Heavy Liquid, su obra anterior.

El Pope de Heavy Liquid no es exactamente el de 100%. En 100% ya podríamos decir que estamos ante un autor maduro, pero en estos momentos Pope aún se encuentra en plena búsqueda, lo que de algún modo conecta con el fondo de esta obra.

Heavy Liquid, de Paul Pope

Cuando Shelly Bond, conocida aún por aquel entonces como Shelly Roeberg, se fija en Paul Pope, ya despuntaba por su arrolladora personalidad en el mercado independiente, pero no terminaban de ver cómo encajarlo en la DC de la época. Le dieron alguna historia corta con Batman, pero nadie sabía muy bien qué hacer con ese artista que venía con una mezcla de influencias del manga, de Metal Hurlant y del underground. Aún tardaría un poco más en llegar el reconocimiento del gran público, probablemente con Batman año 100, pero Heavy Liquid es la obra que consigue que asome la cabeza fuera del circuito indie.

Aunque Heavy Liquid no se publica hasta 1999, se entiende mejor el difícil encaje de su propuesta si pensamos que las primeras conversaciones con Shelly Bond y Karen Berger comenzaron en 1996, momento en que una propuesta como esta era todavía más arriesgada.

Con todo, si lo comparamos con 100% estamos ante una estructura más convencional y menos ambiciosa, pero no deja de ser una pequeña rara avis de vanguardia en su momento. Para empezar, tenemos ese tiempo narrativo, que se toma espacio para la contemplación, tan familiar no es del manga y tan poco convencional en los USA aún en aquellos tiempos. Todo un primer capítulo dedicado a presentar al protagonista y apenas un fragmento de la situación sin que siquiera podamos elucubrar aún de qué va el tebeo. Afortunadamente, después la historia tomará una dirección estructural más cercana al género detectivesco, con lo que, poco a poco, iremos asentando los pies en el suelo.

Heavy Liquid se ambienta en el año 2075 y gira en torno a Stooge —primera de las varias referencias a Iggy Pop y los Stooges que encontraremos en la obra—, una especie de buscavidas más que detective, que recibirá, por parte de un rico magnate, el encargo de localizar a la más grande artista de su generación, con objeto de que cree una escultura con una rara materia llamada líquido pesado. El líquido pesado es un extraño metal, pero tratado también es una sustancia psicoactiva y adictiva, y además es otro montón de cosas más, pero sobre esto volveremos luego. La búsqueda le hará irse topando con distintos encuentros y perseguidores de lo más variopinto y extravagante, mientras vamos descubriendo más detalles de los distintos jugadores de esta partida.

Heavy Liquid toma el punto de partida del hardboiled, le añade tal vez un poco de Días extraños y hasta algunos ingredientes de la locura surrealista de historias de odisea urbana como Jo, qué noche o incluso El gran Lebowski. Para desplegar todo esto se sirve del macguffin entre los macguffins: el líquido pesado. Esta misteriosa materia es el objeto de deseo de todos los implicados en esta caótica persecución. El líquido pesado es un material imposible, algo que no existe y viene a ser en cada momento lo que necesite la historia. De hecho, es el motor de la trama y el discurso de Heavy Liquid. Sin embargo, tal vez sería algo inexacto llamarlo macguffin, dado que lo habitual es que este recurso carezca de carga semántica propia y en esta ocasión es justo lo contrario, se adscribe a todas las posibles ideas de la obra.

Heavy Liquid, de Paul Pope

El líquido pesado representa el objeto de deseo material, la adicción, la inspiración artística, la maleabilidad, pero por encima de todo representa la transformación. Una droga que se convierte en Arte, un tebeo que se convierte en otro, transformación de la percepción, un líquido que puede tomar cualquier forma, un símbolo que cambia de significado, un elemento que transforma a quien entra en contacto con él y afecta a cada uno de una forma distinta.

Heavy Liquid habla del cambio y la exploración del proceso. No se trata tanto de qué es el líquido como de lo que podría ser. No es tan importante en qué se transformará como los posibles caminos que se tomarán para ello y, visto así, es como mínimo oportuno que llegara justo en este momento de cambio de rumbo del autor.

De acuerdo que Heavy Liquid no era el primer rodeo de este Paul Pope, pero sin duda era un punto de inflexión, la obra con la que comenzaría a ser más conocido, con la que probablemente lo descubrirían Daniel Warren Johnson, James Harren, Rafael Grampá, Sean Gordon Murphy, David Rubín, Matteo Scalera,Tradd Moore, Wes Craig y tantos otros. Esa curiosa y personalísima mezcla en la que lo mismo podíamos ver a Hugo Pratt, a Katsuhiro Otomo, Alex Toth, Moebius, Frank Miller y tantos otros es ya Paul Pope, pero no el Pope que veremos algo más tarde en 100% o Batman: Año 100. Podríamos decir que el propio dibujante se encuentra aún en estado líquido.

Más allá de los tiempos narrativos que ya hemos mencionado, del manga extrae toda esa información gráfica que no es propiamente representativa, que no trata de dibujar personajes o fondos, sino movimiento, gestos, emociones más allá de la propia expresión facial… Simplificando mucho, cabría pensar que está trayendo a su particular mezcla la característica intensidad del cómic nipón. En posteriores trabajos veremos una versión tal vez algo más limpia y definida del autor, pero en Heavy Liquid parece querer manchar para que sus viñetas se agiten con energía, fluyan con violencia, se deformen y retuerzan las anatomías y se ensucien los trazos, si es que todo eso añade intensidad y expresividad. Tendrá tiempo para pulir en el futuro, pero ahora se está dejando ir y viendo hacia dónde le lleva.

En cuanto el bitono, es también otro experimento dentro del proceso de búsqueda de Heavy Liquid, ya que sus anteriores obras habian sido fundamentelamnete en blanco y negro. De nuevo no se trata tanto de poner su color a la realidad en el sentido representativo, sino de generar efectos gráficos, emocionales y atmosféricos: separar planos, guiar la vista… el peso está en su contundente tinta, pero cada ingrediente contribuye al resultado final.

Heavy Liquid, de Paul Pope

Permitidme que retome brevemente antes de terminar la referencia a los Stooges, porque probablemente arroje algo más de claridad sobre el conjunto de la obra. Heavy Liquid era también el título con el que circulaba una pieza que Iggy Pop y los Stooges interpretaban en directo en 1973, en plena gira de Raw Power, relacionada además con su versión de New Orleans. No formó parte de ninguno de sus discos de estudio de la época y sobrevivió fundamentalmente a través de aquellas grabaciones en directo. Una pieza escurridiza, cambiante y difícil incluso de fijar, salida de la gira de un disco llamado, precisamente, Raw Power. Con esto empiezan a encajar mejor las piezas de aquello que pudo inspirar a Paul Pope, ¿no?

Tal vez con ojos de hoy y viendo a dónde llegaría, Heavy Liquid puede resultar imperfecta, quizá no tanto indecisa pero sin un horizonte claro. Como la misteriosa sustancia que mueve la historia, aquí el autor todavía no ha adquirido su forma definitiva. Tantea, ensucia, mezcla, busca un hueco para cada nuevo experimento… no vemos, decíamos, la madurez que encontraremos en 100%, sino un proceso. Precisamente por eso, particularmente me inclino a aventurar que probablemente fue esta obra y no las sucesivas la que lo puso en el punto de mira de otros artistas y futuros artistas. Es aquí donde vemos su energía en su forma más primaria y sin pulir, en crudo, en proceso, en ese maravilloso estado líquido, al fin y al cabo, del que nos habla en estas doscientas y pico páginas.