¿Saben esa sensación amarga cuando uno está disfrutando de sobremanera de algo cuyo final está próximo? Pues eso es lo que me pasa con la lectura de The Haunt of Fear. La mítica revista de EC Comics, que duró treinta entregas, está próxima a finalizar su reedición de la mano de Diábolo. Hoy me dispongo a hablarles del cuarto volumen, que recopila los números 19 a 24, por lo que tan solo faltaría un tomo más. Lo bueno es que todavía tiene que empezar The Vault of Horror, pero ya hablaremos de ella cuando toque.

Por delante tenemos algo más de doscientas páginas en las que autores como Al Feldstein, Otto Binder, Jack Kamen, Jack Davis o el incombustible Graham Ingles (que se marca unas portadas de impresión) nos aseguran un buen rato de diversión a lo largo de treinta historias cortas. Una colección de relatos de diferente extensión (aunque varían poco) que abordan el género de terror desde diferentes perspectivas y estilos.
Publicadas originalmente entre mayo de 1953 y abril de 1954, hay varias novedades en relación a las entregas precedentes. O al menos esa sensación me ha dado a mí. Para empezar, el tono de las historias es más variado que nunca. Desde la violencia más explícita y burra que podáis imaginar, pasando a otras donde el suspense manda sobre todo lo demás como si se tratase de un largometraje de Don Alfredo.
En esta más que correcta representación gráfica de lo que es el miedo (siempre visto desde la perspectiva de la sociedad americana de los años cincuenta), la mayoría de los autores usan la naturaleza humana a modo de catalizador para iniciar sus historias. De manera ingeniosa, se las suelen apañar para añadir un buen plot twist que, según el caso, puede sentirse más artificial o natural. Por lo general, suele cumplirse la norma de “Quien la hace, la paga”. Una resolución no exenta de cierta moralina.

Como viene siendo costumbre, los siete pecados capitales propios del catolicismo están presentes en la imaginería de las historias. La avaricia, la ira o la lujuria solo pueden llevar por el mal camino a las personas. Lo que sucede en The Haunt of Fear es que al final de ese trayecto suele esperarnos una muerte o tormento terribles
Nuevamente son The Old Witch, The Vault-Keeper y The Crypt-Keeper los encargados de hacer de maestros de ceremonias. Dependiendo del personaje podremos esperar un tono u otro, oscilando entre el gore más salvaje o la más sutil de las ironías. Este particular trío se encarga de introducirnos en este maravilloso mundo de terror gótico con aroma clásico cuyos cuentos de terror, mejores o peores, siempre resultan agradables de leer.
Antes de finalizar, y para no variar, hay varias historias que me gustaría destacar. La primera es “Juego sucio”, posiblemente la más salvaje de cuantas he podido leer en los volúmenes de Archivos EC editados en España hasta la fecha. Es tan burra y perturbadora, que no puedes dejar de mirar. Hipnótica como un vídeo recopilatorio de choques de trenes o demoliciones de edificios. No se quedan atrás “Ojalá estuvieras aquí”, sobre los peligros de contar con tres deseos a tu disposición y no emplearlos correctamente o “El tren del terror”, que muestra el descenso a la locura de una pobre mujer. Igualmente remarcable, me parecen las versiones de clásicos como “Jekyll y Hyde”, “Blancanieves” o “Hansel y Gretel”, con retorcidas vueltas de tuerca que los distancian de los originales.

Como viene siendo habitual, la edición de Diábolo es excelsa en sus calidades. Gran formato, papel de buen gramaje, tapa dura y los mismos extras que la edición americana: correos de los lectores, publicidades de la época y un buen prólogo de Rob Zombie.
Quiero más y lo quiero pronto.


