Últimamente es como si se hubiera desatado una nueva fiebre de este tipo de antologías cromáticas. Poco antes de este Harley Quinn: Black, white... Harley Quinn: Black, white and red

Últimamente es como si se hubiera desatado una nueva fiebre de este tipo de antologías cromáticas. Poco antes de este Harley Quinn: Black, white and red, tuvimos en la competencia Lobezno: Blanco, negro y sangre, a la que seguirán sendas series dedicadas a Matanza y Elektra, por el momento. En DC también parecen haber decidido cabalgar la ola y pronto podremos ver algo similar con Wonder Woman y con Superman, si bien el rojo ya no será el color en discordia.

Harley Quinn: Black, white and red

Todo esto comienza oficialmente con Batman Black & White, una serie antológica que ya cuenta con cinco volúmenes y debutaría en 1996, tal vez aupada por el nuevo éxito del blanco y negro que había traído Frank Miller con su Sin City. Precisamente en el propio Sin City se popularizaría la introducción de un solo color rompiendo el blanco y negro y casualmente sería el rojo el elegido la primera vez que lo hace, en la historia La novia vestía de rojo en el 93. No obstante, el primero en aprovecharlo como tronco central de una antología completa sería uno de los mayores seguidores de Miller. Hablamos de Matt Wagner con su Grendel: Black, White and Red en 1996.

El agresivo contraste que generan el negro y el rojo, serviría a Wagner para resaltar la naturaleza violenta de su personaje y, como no, para desarrollar juegos narrativos. Y ahora llegamos a Harley Quinn y por más que sean sus colores originales, estamos ante un personaje donde la violencia casi siempre ha sido blanqueada con los ingredientes del humor y la caricatura de donde procede. Además este tipo de antologías ya casi se han convertido en una convención y la experimentación narrativa con el uso del rojo ya no es obligatoria.

Harley Quinn: Black, white and red

Lo que tenemos en Harley Quinn: Black, white and red no puede ser más variopinto. La verdad es que en los casi 30 años que han pasado desde la creación de Harley y dado que hablamos de un personaje que fue casi un éxito instantáneo, ha tenido montones de apariciones en manos muy variadas. Esto ha venido en darnos historias de muchísimos tipos y es este carácter polifacético y disperso lo que obtenemos como sensación general en este volumen. Así pues, en esta antología, que nacería en los USA en formato digital, tenemos un poco de todo. Sobre todo predominará el humor (aunque también de naturaleza muy diversa), pero no faltarán historias algo más oscuras y de carácter psicológico o de acción desenfrenada. Tampoco saldremos del todo de la sombra del Joker, que es alargada, e incluso tendremos todo un tramo final dedicado a historias navideñas.

No creo que resulte muy difícil deducir que la variedad de estas historias no solo es temática, estilística o de planteamiento, sino también de calidad. Probablemente ninguna va a impulsarnos a arrancarnos los ojos, pero se alternan historias de lo más intrascendente con experimentos bastante curiosos y, del mismo modo que la hipotética gráfica de calidad nunca llegaría a tocar fondo, también es cierto que tal vez nos falta alguna pequeña obra maestra. Se quedan cerca algunos capítulos como Contad bien la historia (Saladin Ahmed y Javier Rodriguez), Todo un chollo (Jordie Bellaire y Greg Smalwood) u Ocho noches de Arlequín (David Mandel y Adam Hughes), pero puede que no lo suficiente.

Harley Quinn: Black, white and red

Donde sí parecen haber puesto toda la carne en el asador es en el apartado gráfico. Si bien podemos encontrar algún pequeño pinchazo, queda casi en anecdótico ante la selección de veteranos y nuevos talentos que han llevado a cabo los editores. Estad atentos porque en Harley Quinn: Black, white and red están algunos de los nombres de los que oiremos hablar en el futuro y no habría estado de más en la edición de DC una breve biografía de cada uno, que nos ponga tras la pista de algunos de ellos que aún no se han prodigado demasiado.

Harley Quinn: Black, white and red no va más allá de la antología anecdótica, con sus luces y sus sombras y sin nada específico que la haga especialmente memorable, aunque por otra parte, constituye un fresco tan variado como completo de lo que puede llegar a ser Harley Quinn. Probablemente cualquier otra obra que protagonice la Dra. Quinzel se nos queda en tan solo una o dos de sus facetas, mientras que la idea que nos da Harley Quinn: Black, white and red es muchísimo más completa, en el caso de que alguien quiera tener un primer acercamiento al que puede ser el último gran icono de DC.

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Alain Villacorta "Laintxo"

Fue picado por un cómic radiactivo y ahora ve el mundo a través de viñetas y tiene el sentido de la realidad proporcional de un tebeo. No os preocupéis, no es peligroso... creo...

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