Hola, mi nombre es Alejandro y soy un flipao de Simon Hanselmann. Hooooola, Alejandro. Como cada vez que Fulgencio Pimentel publica un nuevo libro suyo, mi día se hace un poco más colorido y se me abre una nueva meta en mi futuro inmediato: leerlo. Pero esta obra no es precisamente un nuevo libro de la saga Meg, Mogg y Búho y, de hecho, Hail Satan Redux es una nueva edición de un libro que la editorial logroñesa ya publicó en 2015, solo que aquella estaba en blanco y negro y esta incluye también todas las historias que su autor hizo en aquel año, lo cual duplica el número de páginas. Se encontraría ubicado cronológicamente entre Bahía de San Búho y Melancolía, y la historia de esta obra y de su publicación tiene bastante enjundia…

Y es que la historia principal de este tomo tuvo la peculiaridad de ser la historia más larga de la saga hasta el momento, puesto que sabéis (o deberíais) que los libros de la serie suelen estar compuesto por historias cortas, a veces de una sola página, otras de más, pero esta se convertía en una historia de 58 páginas. Fue una idea que Hanselmann gestó precisamente durante su tour por nuestro país en febrero de 2015 (no sería el único, os dejo un enlace a su paso por La Resistencia) y que publicaría solo cuatro meses después con su editorial oficial, Pigeon. Fulgencio Pimentel la editó rápidamente también en España, en blanco y negro. Pero unos meses después, el propietario de Pigeon Press se suicidó, y los derechos de esta obra cayeron en un vacío legal que dificultaba su publicación. La solución que encontró su autor fue colorearla y publicarla en sus editores de cada país. Por eso, la solución que tomaron fue recoger todas las historias de aquella época para lanzar este tomo con el doble de extensión y la historia por fin coloreada, Era una buena idea, solo que les ha llevado diez años concretarla.
Imagino que si has llegado a esta reseña conoces el trabajo de Simon Hanselmann, y no necesitas demasiadas presentaciones, pero por si no es el caso, debes saber que el universo de Meg, Mogg y Búho es un carrusel de gente de muy baja calaña, amoral, sin una meta en la vida ni intención de que ello cambie. Meg es una bruja de piel verde, aficionada a la marihuana y al alcohol, que mantiene una relación con el gato Mogg, su alma gemela. Suelen compartir piso con Búho, enamorado de Meg y que le lleva a soportar todas las vejaciones y deja que se aprovechen de él, al ser el único del grupo que tiene un mínimo de dignidad y de conexión con el civismo. Otros miembros del grupo son Moco o Werewolf Jones, un hombre lobo con dos hijos que pasa el día drogándose y fornicando con todo lo que se deja. Sí, un regalito.

Como suelo comentar, tras un primer acercamiento a la obra de este autor, de manera desprevenida, puede dar la sensación de que Hanselmann se limita a intentar escandalizar con cada una de sus historias repletas de amoralidad y falta de civismo de sus personajes. Pero lo más interesante que tienen estos libros es lo que esconden sus personajes y las distintas capas de lectura que tienen tanto las historias en sí como del universo personal de su autor, una persona con una montaña de conflictos personales y una infancia cuando menos difícil. El rechazo de Meg a Búho, a quien solo quiere por interés y este se deja manipular llega a un punto álgido en la historia principal, con un momento en el que parece que por fin tiene alguna opción con ella y este se transforma cayendo a la altura de sus inmorales amigos. Las historias son a cual más rocambolesca, con una visita al parque acuático delirante, bestias viajes de drogas, chantajes sexuales para conseguir drogas o una fiesta rave que ríete tú de la de Sirat…
En las historias de este tomo predomina una plantilla de viñetas de 4×3, bastante cargadas, pero su lectura es ágil por estar cargada de escenas con poco diálogo en la que predomina la acción o diálogos muy breves. Lo mejor de esta serie son las cuidadísimas ediciones de Fulgencio Pimentel. Con papel offset y un encuadernado cartoné, viene complementada con ilustraciones y un diseño del libro muy divertido. La página de créditos tiene un diseño único, con una introducción incrustada y toda la información necesaria para la lectura.

En definitiva, Hail Satan Redux incluye uno de los mejores momentos de la serie. Escenas muy radicales, personajes sin ningún rastro de decencia, que esconden conflictos familiares, sentimientos de soledad y la continua exploración de los límites del ser humano. Todo ello con un marcado sentido de realismo que lo hace aterrador y a su vez magnético, es como esos accidentes de tráfico en los que no puedes apartar la mirada. Fulgencio Pimentel recupera una de las mejores historias de la serie con una edición que encaja en formato con las demás. La obra de Simon Hanselmann no es para todo el mundo, pero si consigues entrar en ella, es uno de los universos más interesantes y ricos en el panorama del underground actual. Fascinante.
Lo mejor: Una edición afín a las demás de la serie, que recupera una gran historia a todo color.
Lo peor: Sigue sin ser para todos los públicos.


