Hay algo matando niños en DC… Perdonad el chiste, tenía que hacerlo. Dentro de la línea de Panini DC Elseworlds nos llega una serie bastante interesante por varios motivos. Green Lantern Dark recupera el Universo Tangent, y plantea una historia postapocalíptica dentro de un universo paralelo. Al estar la historia protagonizada por monstruos y niños, la opción de contar con el dibujante de la serie Hay algo matando niños, Werther Dell’Edera, parece obvia pero probablemente sea lo mejorcito de esta serie de 7 números. También es interesante porque la historia se planteó para una antología, y al leer el editor el primer número contactó rápidamente con sus autores para que ampliasen lo contado 6 números más. Por seguir recopilando serendipias, el guionista Tate Brombal fue una propuesta de Jeff Lemire, quien le conocía bien por haber colaborado con él en Barbalien o Coronel Weird, para el Universo Black Hammer. Se abría así una posibilidad para una historia larga como guionista único.

Para hablar de esta obra debemos poner en antecedentes sobre qué fue el Universo Tangent. A finales de siglo pasado, Dan Jurgens tuvo la idea de crear un universo narrativo plagado de héroes que compartían el nombre con los héroes de DC pero era completamente nuevo. En cierto modo, se puede decir que era la semilla de universos como el Ultimate o el reciente Absolute, solo que aquí Jurgens pretendía mostrar una versión del Universo DC en la que la propia existencia de superhéroes hubiera cambiado la Tierra como tal, adaptándose en cuanto a tecnología y sociedad a esas personas con poderes aumentados. Se lanzaron 18 títulos y fue una iniciativa que tan solo duró 2 años, y que podéis encontrar recopilada en dos tomos si sabéis inglés.
La historia que se plantea en Green Lantern Dark nos ubica en ese universo después de que la Tierra haya sufrido una invasión de energía oscura que ha acabado con gran parte de la población y ha invadido de monstruos Nueva Inglaterra. La única fuerza superheróica que parece haber sobrevivido a la crisis fue una nueva Green Lantern, una joven que no quiere aceptar su nueva responsabilidad y que se enfrenta a duras penas con sus propios demonios. Una niña ve en ella la esperanza para la salvación que ni la propia heroína tiene. Comienza así el asalto final de la lucha entre la luz y la oscuridad, entre el bien y el mal.

A decir verdad, se nota bastante que ese primer número estaba pensado más como un número autoconclusivo que como el primero de siete números. Contiene muchos conceptos que parecen querer sugerir cosas, aprovecha la propia identidad de la Linterna Verde en este universo, y de sus portadores como trasuntos de magos, que combinan bien con la connotación de mitología de la Edad Media dominante en toda la historia. Incluso aprovecha con la aparición de otro personaje de este universo, o mejor dicho, su espíritu para ambientar aún más todo el trasfondo medieval. Como, para sorpresa de muchos, estamos ante un tomo en el que ni en su portada ni en la sinopsis se desvelan ninguna de las apariciones que tienen lugar en los siete números, tampoco voy a desvelar yo nada en mi reseña. Aunque se tratan de algunos personajes que aparecen en los primeros números, creo que se disfruta más cuando se van descubriendo de primeras en la lectura.
Sin duda uno de los mayores reclamos para el lector va a ser el dibujo de Werther Dell’Edera. Es innegable que las conexiones con su Hay algo matando niños son evidentes, pero es que el arte del italiano le sienta como un guante a esta historia plagada de códigos medievales, magia, y monstruos… muchos monstruos. No menos importante para esta historia resulta el color de Giovanna Niro, puesto que se trata de una historia que se mueve continuamente en la dicotomía entre la luz y la oscuridad, y el manejo de la luz que vemos aquí es francamente interesante.

En definitiva, Green Lantern Dark es un Elseworld que va de menos a más, que parece una historia con guiños que plantea una versión alternativa de la mitología Lantern, pero que poco a poco va acomodándose y, sin dejar de hacer guiños y referencias, consigue mostrar una historia y un universo bastante atractivos, y hablar sobre responsabilidad, sobre la luz en la oscuridad en más de un sentido. La construcción del personaje de Rina Mori es coherente y dirige el peso de la acción, dejando todo lo neo-medieval como una ambientación en la que encaja la historia, pero que no desvía la atención de lo que realmente nos quiere contar Brombal. Interesante Elseworld.
Lo mejor: Cómo va econtrando su sitio y cuenta la historia. Rina Mori. El color de Niro.
Lo peor: Por su propia concepción inicial, le cuesta un poco poner las cartas sobre la mesa.


