En mayo de 2023 se creó la editorial independiente DSTLRY (Destilería para los amigos). Bajo la batuta de varios de los responsables de Comixology. El sello se descolgó de la competencia por varios motivos. El más llamativo es sin duda alguna el formato de sus series: Miniseries de tres números de 48 páginas con un formato mayor al comic book estándar. En España ha sido Norma quien se ha llevado el gato al agua (salvo alguna cosilla que ha raspado Moztros) con los derechos de sus obras. En primer lugar nos llegó Somna, hoy es el turno de hablar de Gone, en la que el artista inglés Jock debuta como autor completo en una historia creator owned.

Gone nos lleva a un futuro distópico en el que la mayoría de la población muere de hambre. Millones de personas (las más favorecidas) se amontonan en campos de favelas a las afueras de las grandes ciudades sobreviviendo como pueden. Así entra en juego Aby, una adolescente de trece años que realiza incursiones en naves de suministros con el objetivo de robar algunos alimentos para ella y su madre embarazada.
Lo primero que hay que decir de Gone es que funciona como un tiro gracias a su ritmo. El autor plantea una historia de ciencia ficción y acción muy en la línea de los cómics de 2000 AD (de los que se declara fan). Ahora bien, desde el primer momento queda patente que a Jock le falta todavía un largo camino que recorrer para poder ser considerado un guionista hecho y derecho.
A nivel literario, Gone avanza a toda máquina, como hemos indicado más arriba, pero lo hace a trompicones. Tampoco ayuda que la labor de worldbuilding sea bastante inexistente. Apenas sabemos algo de Aby, de su familia y poco más. Esto provoca una falsa sensación de confusión. Digo falsa, porque la trama se comprende a la perfección pese a que hay muchas cosas que acaban pasando porque sí. Eso por no mencionar el gran plot twist sobre el villano, que no podría ser más predecible, o los elementos de ciencia ficción pura relacionados con un virus que acaban siendo un pegote en el desarrollo de la historia.

Lo que sí queda cristalino es la furibunda crítica que Jock realiza a la desigualdad social, condenando claramente al 1% que ostenta la riqueza en el mundo. Pese a las apariencias, Gone acaba mutando en un tebeo cifi con conciencia de clase, reivindicando una mayor ecuanimidad a la hora de repartir los recursos. Mensaje con el que no podría estar más de acuerdo, claro está.
Pasando ya al terreno artístico, no puedo hacer otra cosa que quitarme el sombrero. Jock es un artista que me flipa desde que lo descubrí en Los Perdedores o Batman. Su trabajo conceptual para el séptimo arte también me parece de lo más interesante. Sin embargo creo que Gone es su mejor trabajo hasta la fecha. Se nota mucho que ha dibujado lo que le ha dado la gana y como le ha dado la gana. Las escenas a bordo de la nave, las páginas en las que vemos a Aby moviéndose por recovecos, pasillos y conductos de ventilación cual Ellen Ripley son sencillamente impresionantes. Ayuda también el color de Lee Loughridge, con una paleta oscura y sucia que ayuda a crear esa sensación de opresión y angustia, ya sea en la Tierra o en el espacio.

En definitiva, Gone es un tebeo tan efectivo como fallido que se lee con agrado pero deja con ganas de saber sobre ese mundo creado por Jock del que apenas hemos visto su superficie.
La edición de Norma Editorial es impecable. Se presenta con encuadernación en cartoné y un tamaño cercano al del álbum europeo. La pega es su elevado pvp, algo que puede acabar siendo un lastre para un producto que dista de ser perfecto. Eso sí, si sois fans del autor y los agujeros de guion no os molestan demasiado, no lo dejéis pasar.


