Gente corriente ya nos había llegado a España en formato cartoné, pero La Cúpula se encarga de que aquellos que nos la perdimos podamos... Gente Corriente

Gente corriente ya nos había llegado a España en formato cartoné, pero La Cúpula se encarga de que aquellos que nos la perdimos podamos ahora descubrir esta joya de cotidianeidad que nos viene de la mano de Vincent Zabus y Thomas Campi.

Los autores de esta obra no son especialmente conocidos en España y tan sólo cuentan con una obra más en equipo publicada este mismo año por Norma: Magritte: esto no es una biografía. Sin embargo, Zabus es un todo terreno y además de filólogo y periodista ha escrito varias obras de teatro. En el campo de cómic cuenta con otros títulos como Le Monde selon François, Agathe Saugrenu o Les Ombres que aún no han visto la luz en España. Por su parte el dibujante Thomas Campi cuenta con una carrera de de más de 14 años, pero exceptuando las dos obras con Zabus, en castellano sólo hemos podido ver las aventuras de la criminóloga Julia que realizó para Bonelli y trajo Aleta por nuestros lares.

Gente Corriente

Gente corriente nos cuenta las historias individuales de la cada uno de los habitantes de un bloque de viviendas. Desde el principio nos promete uno de esos mosaicos de historias cruzadas donde cada persona es tan ordinaria como absolutamente interesante. De forma rápida y directa nos presentará a nuestro reparto coral, con una sola viñeta y dejando que los dibujos hablen, caracteriza a todos y cada uno de ellos. Tendremos a Armand y su biblioteca, la anciana y desamparada Lucie y sus extrañas maquetas, el taciturno y joven Louis y su padre sin nombre, Paul y la obsesión que lo atormenta y la misteriosa Irina, que oculta un secreto.

Durante la primera mitad del tomo un lector algo enredador tratará de buscar el truco, la pirueta argumental por la que las distintas historias personales se irán entremezclando en un solo punto. Sin embargo, Zabus y Campi nos irán dejando caer que los tiros van por otro lado. Gente corriente es una canción de amor a las historias. Pequeños huevos de Pascua como las calles con los nombres de Shakespeare o Murakami o la elección de Qué bello es vivir como elemento que articula una de las historias, nos dejan clara esta intención. Más allá de hacer confluir todo en una sola trama, pone el interés en que cada historia tiene interés por sí misma y por anodina que resulte, su eco resuena en todas las demás historias.

Gente Corriente

¿Y cómo encaja aquí el dibujo de Campi? Como decíamos se trata de un profesional curtido y si tratáramos de analizar el dibujo por separado de la historia, sin duda deberíamos hablar de la minuciosa construcción de escenarios o de lo que comunican las miradas de esos personajes estilizados, caricaturescos y a la vez tristes y lánguidos. Incluso hablaríamos de esa extraña poética de sus figuras a menudo rígidas y frontales que miran a cámara con frecuencia. Sin embargo, y aunque parezca contradictorio, lo mejor de Campi es que en el conjunto de la obra consigue ser invisible, es decir, su dibujo ejecuta de modo tan perfecto su misión de contar la historia que queda diluido en la misma por más virtudes que pueda tener. s posibles que hayáis oído esa frase sobre las bandas sonoras que reza que las buenas son las que no notas. Algo así sucede con el dibujo de Gente corriente. Escuchándolo por separado podemos apreciar sus oficio y matices, pero integrado en el conjunto de la obra, pasa por encima de nuestra consciencia para llegar directo a ese rinconcito del cerebro donde sentimos las historias.

Una pequeña sorpresa este Gente corriente para aquellos que no tuvieron la oportunidad de leerlo en su primera edición… aunque pequeña solo por extensión.

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Alain Villacorta "Laintxo"

Fue picado por un cómic radiactivo y ahora ve el mundo a través de viñetas y tiene el sentido de la realidad proporcional de un tebeo. No os preocupéis, no es peligroso... creo...

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