Una de las cosas buenas que tienen las adaptaciones audiovisuales es que te llaman la atención sobre obras de cómic que te han pasado por debajo del radar. Esto me ocurrió exactamente con ¡García! de Santiago García y Luis Bustos: para cuando me enteré de la existencia del cómic, ya iba por el tercer tomo y lo archivé en el cajón mental de “algún día”. Cuando vi la serie de HBO, me lancé de cabeza a por ella. Y ahora que ha salido el quinto y, por el momento, último tomo, es el momento de hacer un repaso de la serie completa.

Podríamos definir ¡García! como un high concept en el que se mezclan Roberto Alcázar y Pedrín y el Capitán América, además de varias otras influencias reconocibles, como Miracleman (versión Alan Moore) o experimentos visuales a lo Frank Miller. García (un nombre en clave, por cierto) es un superagente del franquismo. Algo a medio camino entre el espía definitivo y el supersoldado, congelado en los años 50 y que ha despertado en su cámara criogénica en el Valle de los Caídos bien entrado ya el siglo XXI. El rasgo principal de García es que es una versión española del hombre fuera del tiempo, un concepto de ficción tremendamente potente que sirve para mirar hacia la sociedad en la que vivimos con un cierto distanciamiento que nos permite intentar hacer una crítica algo más objetiva de la sociedad que nos rodea. Pero claro, la idea de objetividad en algo tan polarizado como la historia reciente de España es una idea… compleja.
Por supuesto, la España que nos retratan Santiago García y Luis Bustos es perfectamente reconocible. Tenemos, como no puede ser menos, un partido político enfangado en la corrupción y cuyos miembros incómodos mueren inexplicablemente, otro partido similarmente corrupto interesado en que un nuevo partido de izquierdas no consiga levantar la cabeza, periodistas extremistas como Aquilino González Lepanto (que tiene en común con Federico Jiménez Losantos mucho más que sólo la rima y la métrica del nombre) que viven entre fake news y la idea de relato mata dato, una izquierda joven idealista con la cabeza en las nubes para la que el género de la palabra basura es signo inequívoco de machismo en el lenguaje y hay que combatirlo… En resumen, un país que, mirando por la ventana un día cualquiera, podemos reconocer inmediatamente.

En ¡García! tenemos un personaje focal con el que se identifica el lector. Antonia es una joven periodista metida de lleno en los problemas del día a día de la sociedad actual: precariedad laboral, prisas constantes en el día a día, vivienda inaccesible para los jóvenes… y un día cualquiera se encuentra una foto en su buzón que le lleva a una base subterránea en Cuelgamuros, donde despertará de un largo sueño criogénico al agente García, un héroe de acción con habilidades sobrehumanas y una visión del mundo totalmente anacrónica.
¡García! se plantea originalmente como una serie de dos tomos en la que este superagente tiene que intentar adaptarse a un mundo que no conoce ni entiende, mientras intenta desmontar una conspiración política que intenta desestabilizar nuestra aún frágil y joven democracia, siendo una especie de Arturo que regresa en el momento de más necesidad de su país. Y esta historia funciona a la perfección cerrada en sí misma, pero cuatro años después de su final los autores volvieron para una tercera entrega (García en Catalunya), y tres años después de la tercera la serie regresó con otros dos tomos más ambientados en Nueva York, donde conoceremos al menos una parte del origen de García en un enfrentamiento con Nefastus, su némesis y Cráneo Rojo particular.

Estamos ante una obra que se mueve en un interesante equilibrio entre crítica social y thriller de acción y conspiración política. Los autores no dejan duda de su posición moral contra el fascismo y sus nietos ultraliberales, pero García, el agente, es una persona con una sólida moral, defendiendo lo que cree que es correcto… aunque quizás ya no lo sea en el mundo en el que se ha despertado. Pero la crítica al franquismo y sus descendientes no es el único punto de la historia de España donde mira esta serie: también hay recadito, a lo largo del tercer tomo, para el invent histórico del nacionalismo catalán, y, de paso, para todos los nacionalismos. Sus personajes principales, García y Antonia, representan distintos tipos de idealismo en distintas épocas, y a lo largo de los cinco tomos, iremos viendo como, por influencia mutua y experiencias personales, sus posturas se van acercando, cuales Quijote y Sancho o Mulder y Scully. Así, podemos ver en el propio García una representación de España, un país que tiene la dictadura franquista aún demasiado cerca y en el que sus ideas siguen pesando demasiado y teniendo una influencia que no deberían tener, pero que poco a poco intenta modernizarse y va dando pasitos, quizás más lentos de lo que deberían ser, pero firmes. Y tanto García como España tienen que enfrentarse a una nostalgia de un pasado idealizado que no debería volver nunca.
En el plano artístico, tenemos a un Luis Bustos inspiradísimo, con una narración tremendamente dinámica como pide la historia, pero con momentos de retrato urbano en los que se respira el ambiente de ciudades como Madrid, Barcelona o Nueva York. La acción tiene un tono de películas de acción y espías clásicas, pero con un dinamismo que recuerda al manga, haciendo que la velocidad de lectura sea similar al de las obras provenientes de Japón, pero con un estilo gráfico occidental que puede recordar por momentos a Frank Miller o Víctor Santos.

A día de hoy, sólo hay cinco volúmenes de ¡García! y los autores no parecen tener intención de hacer más, pero el final no es tan cerrado como para que no se pueda si en un par de años llega una idea suficientemente buena como para traer de vuelta a este héroe patrio. Y la verdad, lo agradeceríamos. La lectura de estos cinco tomos ha resultado absorbente tanto en lo argumental como en lo visual, tanto en la acción como en la reflexión social. Necesitamos más obras como esta en el cómic español.


