Saludos, queridos y fieles lectores. Hoy nos iremos hasta la Unión Soviética. Lamentablemente no será un viaje agradable.¿La razón? Estamos en 1942. Y en Leningrado.
Frente de Leningrado nos lleva al lado de unos miembros de la 250 Infanterie-Division del Deutsches Heer. La División Azul, para entendernos.
Paco Asenjo ya ha estado aquí antes, con su Infierno Azul. Y en esta ocasión veremos los combates por evitar la ruptura del cerco de Leningrado. Oficialmente la historia trata sobre los divisionarios que participaron en la batalla de Sinyavino.
Y aunque sea una cuestión semántica, es así y no lo es.
Dicen los soldados veteranos que una batalla no existe. Que la batalla es la suma de todos los combates en los que un hombre intenta matar a otro.
Esas pequeñas escaramuzas son lo que veremos. Existe un lejano Cuartel General, pero para nosotros solo existen esos sovieticos que nos disparan.
Desde los tiempos de aquella Guerra que iba a acabar con todas las guerras ya no hay batallas. Ahora existen frentes del tamaño de paises y campañas que duran años sin que dejen de oirse disparos.
No hay descanso. Esto no termina. Vivimos para matar.

Iremos desde Krasni Bor hasta Sinyavino. O eso nos dicen, porque nosotros estamos en un camión que se mueve en la noche o dormimos en una casa en mitad de algún sitio.
Paco Asenjo nos muestra una guerra sin ningún romanticismo mayor que el de llegar vivo a la página siguiente.
Hablemos del dibujo. Se trata de un dibujo con pocos detalles, que nos muestra más un cuadro general que personajes definidos y realistas. Reconocemos todo lo que vemos, pero no no perdemos en detalles. Estamos ante una obra de personajes, no de una obra documental. Por ejemplo, la carencia de fondos en muchas escenas hace que nos centremos en lo que el autor ha considerado importante: los personajes y los combates.
Quisiera comentar el excelente uso del color. Me ha encantado el cambio de paleta para las escenas nocturnas y de nieve. Con pocos detalles y escasos trazos, llegamos a sentir el frio de esa nieve que nos rodea.
Y había algo más. Algo que estaba ahí pero que no terminaba de ver. Como la sensación de que sabes que en algún lugar hay un francotirador pero no sabes exactamente donde está.
Las caras. Esas caras como con rubor para crear un sutil volumen. ¿A qué me recordaban?
A Hergé.
Eso es, esas son caras de cómic francobelga.
Y hablando de color…Hay alguna viñeta donde el texto es muy claro y no se lee bien.
Hablemos de la edición. Tendremos un artículo y un mapa nada más empezar el tomo. A lo largo de la obra habrá más mapas. Para que al menos el lector sepa donde está, porque los soldados sólo sabran que están entre árboles y enemigos.Tendremos también tres páginas con fotos originales de la época.

¿Por qué leer Frente de Leningrado?
Una obra inmersiva, donde somos un soldado más perdido en algún lugar en el que morir por no sabemos bien qué.
¿Por qué no leer Frente de Leningrado?
Buscas una historia general, no la historia de la muerte de soldados de los que solamente sus compañeros saben el nombre.
