Es la hora de las tortas!!!

Es la hora de las tortas!!!

Feral 3. Siete vidas

Feral 3. Siete vidas
Guion
Tony Fleecs
Dibujo
Trish Forstner y Tone Rodríguez
Color
Brad Simpson
Traducción
Alberto Díaz
Formato
Rústica. 136 páginas. Color
Precio
22€
Editorial
Norma Editorial . Enero 2026
Edición original
Feral #11-15 (Image)

Tampoco creo spoilear en exceso si digo que Feral 3 termina en continuará, pero parece preciso avisar porque inicialmente esta serie se anunció para tres tomos y más allá del cliffhanger, la voluntad de largo plazo en este tomo, no solo es manifiesta, sino que marca por completo el tono y devenir de la historia.

Tras un trepidante capítulo de apertura sin tiempo para paños calientes, Feral 3 nos presenta el nuevo escenario. En anteriores reseñas había surgido ya la inevitable comparación con The Walking Dead y es que la estructuración de arcos por escenarios, casi como fases de un videojuego clásico, es algo que ambas tienen en común.

Feral 3. Siete vidas

En este caso, será una gran tienda de animales llamada Pet City, pero que podría ser la de cualquier centro comercial de nuestra ciudad. Básicamente es el nuevo punto de partida para seguir desarrollando la dinámica habitual de esta serie: entran personajes, salen personajes, se establecen nuevas relaciones, se plantean nuevas ideas y nuevas metáforas.

Elsie, Lord y los demás continúan su batalla por la supervivencia en esta saga llena de tensión, acción, drama y hasta algo de comedia — los cachorros tienen un par de momentos adorables— donde cada nueva fase nos va abriendo nuevas ideas. El grupo acabará entrando en una incursión digna de Misión Imposible en esta gran tienda de animales, que resultará tener sus propios ocupantes, sus propias reglas y sus propios secretos, que tendrán que descubrir.

Volviendo al paralelismo con The Walking Dead, tal vez aquí podría venirnos a la cabeza el arco de la cárcel. No constante, pensándolo bien, también el arco anterior era un poco esto. Sin embargo, el hecho de repetir ciertas ideas, pero ahondando en los matices y cambiando enfoques para cambiar finalmente el mensaje subyacente es uno de los lujos que los autores se pueden permitir, una vez asumido que esta serie va para largo. En una historia más contenida sería impensable dos arcos con puntos de partida tan similares. Sin embargo, en el largo plazo, los detalles, el punto de vista, la diferencia de cómo estos afectan a los personajes con respecto al capítulo anterior y, por tanto, el desarrollo de los protagonistas son vitales. Ya no importa tanto el suceso sino cómo este afecta al grupo.

Feral 3. Siete vidas

Lo que en el arco anterior era una suerte de sociedad horizontal, por más que hubiera una especie de figura protectora por encima — y cada cual que saque sus conclusiones—, en esta ocasión, es una sociedad completamente hermética y compartimentada de individuos encapsulados y adocenados donde cada uno tiene una función y un papel del que no debe salirse o será castigado. Perece lógico establecer paralelismos con modelos de sociedad humana concretos, tanto en el tomo anterior como en este, y las diferencias entre ambas permiten plantear distintas preguntas y sugerir distintas ideas. Quién dicta las reglas, quién las sigue o quién saca partido propio de las crisis o también la enésima vuelta a la confrontación entre seguridad y libertad serán algunas de las cosas que veamos en Feral 3. Siete vidas.

Sin embargo, las propuestas que nos brindan Tony Fleecs, Trish Forstner y Tone Rodríguez funcionan a nivel metafórico, pero también literal evidenciando muchos de los problemas que tiene hoy día y en nuestro mundo real el mundo de la compraventa y adopción de mascotas.

Feral 3. Siete vidas

Como en las buenas historias de zombies, la plaga al final es casi lo de menos y todo vuelve a ir de vivir en sociedad, con otros individuos, sean o no afines. Cuando los individuos, sus relaciones y sus arcos de evolución se ubican tan en el primer plano, la serie de claro recorrido, con idas, venidas y cambios de estatus se convierte en la opción lógica. Suponemos que un cierto éxito de ventas también ayuda, pero a medida que ha ido avanzando la serie, su tendencia largoplacista ha ido creciendo y tomando el timón de la trama y en cada capítulo va ganando más peso esa naturaleza folletinesca llena de cliffhangers, crecimientos personales, vuelcos de guion, amistades y enemistades que brotan, tensiones cocinadas a fuego lento, entradas y salidas de personajes…

Cierto que con este tipo de planteamientos amenaza la sombra del estiramiento de chicle o que la longitud del transcurso alimente unas expectativas que el final no consiga cubrir, pero aún es pronto para ponerse agoreros Feral 3 mantiene el ritmo en todo lo alto, comienza a sacar partido del trabajo a largo plazo y, por el momento, nos deja todos los cebos para que en un tiempo nos volvamos a ver aquí mismo con el cuarto tomo.