Cuando un guionista como Brian Azzarello lleva más de 25 años escribiendo tebeos profesionalmente, a nada que llevemos siguiéndolo una temporada, es normal ver... Faithless, de Brian Azzarello y María Llovet

Cuando un guionista como Brian Azzarello lleva más de 25 años escribiendo tebeos profesionalmente, a nada que llevemos siguiéndolo una temporada, es normal ver una serie de tics, filias y fobias. De hecho, lo extraño es que a estas alturas nos sorprenda aún, pero no está claro si por sinergia con el increíble trabajo de María Llovet o por afinidad con la temática de la historia, Faithless coge todos los tics y vicios de Azzarello y los convierte en virtudes.

Faithless

Faithless gira en torno a Faith, una joven normal con un ligero coqueteo con la magia, que no parece trascender más allá de un hobby raro: dibujos de runas, mandalas y símbolos, que no son sino una pequeña peculiaridad, un querer creer en algo. Un día conocerá a Poppy, otra misteriosa mujer con lazos en la alta sociedad y los círculos del Arte y, una vez dentro, también aparecerá en escena Louis Thorn, un artista de renombre todavía más enigmático. A partir de este momento, para Faith las cosas se precipitarán a una espiral de sexo, muertes, juegos crueles y engaños… con un componente sobrenatural que comienza simplemente sugerido e incluso al final de un crescendo algo más explícito, siempre nos deja una sombra de la duda y nunca termina de dar forma al terror.

No es de extrañar que desecharan la idea inicial de incluir este juego de pasiones destructivas llamado Faithless en la línea juvenil de Boom! Por más que la protagonista sea joven y haya de fondo algo parecido a la versión más retorcida que podamos encontrar de un romance, los personajes son de un turbio y la tensión emocional llega a tal punto, que esta historia habría quedado profundamente descafeinada sin la fuerte dosis de erotismo y sexo explícito que nos muestran los dibujos de María Llovet y el comportamiento extremo de sus protagonistas.

Faithless

Hablábamos hace unas líneas de los tics de Azzarello, de esos caracteres y diálogos que parecen querer alardear de lo turbulentos, laberínticos, crípticos y borderline que son. Sin duda le funcionó en 100 Balas porque la historia giraba en torno a estas ideas y personajes decadentes, pero la verdad es que en casi cualquiera del resto de sus obras, esto se ve más como una especie de manía que no es capaz de controlar. Sin embargo, Faithless vuelve a hacer trabajar este vicio en favor de la historia. Dado el coqueteo que se deja caer sobre la idea o identidad de algunos de los personajes (y que no diremos por aquello de los spoilers), ser turbio y retorcido va en su ADN, pero también es una forma atraerte a lo sugerente de esta historia y dejarte llevar como Faith hacia algo que sabes que no puede acabar bien, pero no puedes evitar.

Incluso el tono grandilocuente de alguna que otra reflexión barata y pseudofilosófica sobre el arte, la vida y todo lo que se cruce tiene sentido en este mundo en el que sabes que algo no está bien y todo puede ser una gran mentira. El misterio que Azzarello nos propone podría ser profundamente tedioso e insípido en otra propuesta más convencional del escritor de Cleveland, pero en Faithless se da ese caldo primigenio donde sus ingredientes de siempre dan lugar a una historia profundamente inmersiva y sugerente.

Faithless

No sabemos hasta qué punto se puede culpar de todo esto a María Llovet, pero seguro que no es una porción pequeña. Líneas sinuosas y manchas desgarbadas nos dan ese tono a medio camino entre el erotismo y la suciedad, juegos narrativos que evocan en ocasiones clásicos como Guido Crepax se unen a la más que demostrada fluidez de sus secuencias y un color atrevido y atmosférico nos inmiscuye en una historia donde lo emocional tiene mucho más que decir que el naturalismo. Y es que tal vez sea Azzarello quien pavimenta este siniestro camino, pero es Llovet quien nos coge de la mano para adentrarnos en él y perdernos en él sin remedio por infausto y dantesco que anticipemos el destino. Desde que hace más de 20 años coincidiera con Eduardo Risso en Johnny Double (y después en 100 Balas), nunca Azzarello había tenido consigo un artista tan en sintonía con su propuesta. Ha trabajado con nombres tan sonoros como Jim Lee, Andy Kubert o monstruos indiscutibles como Joe Kubert o Richard Corben, pero ha tenido que ser esta catalana prácticamente recién llegada al mercado USA, con sólo un puñado de obras allende los mares, la que vuelva darnos al mejor Azzarello.

Es pronto para saber cómo funcionará Faithless a largo plazo, pero lo que sí os puedo decir es que hacía tiempo que no estaba tan impaciente por leer una continuación.

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Alain Villacorta "Laintxo"

Fue picado por un cómic radiactivo y ahora ve el mundo a través de viñetas y tiene el sentido de la realidad proporcional de un tebeo. No os preocupéis, no es peligroso... creo...

  • esteve

    2 febrero 2021 #1 Author

    Gran combinación Azzarello-Llovet (a la que he descubierto con esta obra).

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