Empezar un tebeo sabiendo que la colección se termina es una de las sensaciones más incomodas que existe. Sí has llegado hasta el final, seguramente algo te ha gustado o llamado la atención. Superado este bache, hoy nos toca reseñar el segundo tomo de Factor-X de Mark Russel y Bob Quinn, publicado por Panini en España. ¿Habrá estado la conclusión a la altura? Poneros vuestra chaqueta amarilla y vamos a verlo.

La nueva encarnación de Factor-X surgió con el objetivo de defender los intereses del gobierno americano y a la vez promocionar marcas una vez hubiera caído la tierra prometida de Krakoa. En este tomo se centrará mucho más en la primera parte. En general todo va a tener un tomo mucho más militarista y conspiranoico, recordando levemente y por momentos al Escuadrón Suicida de John Ostrander. Mucho de los personajes como Kaos o Frenesí vas a mostrar su descontento con la dirección de este grupo y todo lo sucedido con Polaris no hará más que complicar el asunto.
Finalmente, todo explotará cuando nuestro grupo favorito de mutantes secundarios tenga que llevar a cabo una misión encubierta en una isla gestionada por un algoritmo (dadles tiempo a nuestros políticos…). Esta misión, además, está dentro del crossover Un mundo bajo Muerte, crossover que, honestamente, me da la sensación de que nadie le está haciendo el mínimo caso. Nuestros héroes se enfrentarán a todos los enemigos que se han encontrado por el camino y, sobre todo, a las mentiras de sus superiores.

Tengo que decir que en conjunto me ha resultado un tomo divertido, pero con un cierre terriblemente apresurado. Soy consciente de que muchas veces los autores tienen que hacer verdaderas pirulas para cerrar la historia que tenían planeada, pero en los últimos momentos cuesta incluso quedarse con los miembros que tiene el equipo. Todo se siente frenético y apresurado y tampoco siento que se llegué a una conclusión final demasiado clara. Así mismo, me da pena que se hayan cargado esta colección cuando me parece que era de lo mejor que había salido en el sello Desde las cenizas.
Con todo, sigue siendo un tebeo muy divertido que no se toma demasiado en serio. Muchas veces los personajes son verdaderas caricaturas. Incluso tenemos nuevas incorporaciones como el mutante “nomeolvides”, cuyo poder es que nadie le recuerda. Puede parecer muy ridículo (lo es) pero creedme si os digo que ayuda a salvar el día.

En general me ha resultado una etapa bastante entretenida y destacable pero que merecía mejor suerte. Ahora mismo Marvel se encuentra en un momento quizás no demasiado bueno, y lo que necesita para volver a despertar el interés son títulos que se salgan de la norma como este Factor-X. No obstante las ventas no han acompañado. Esperemos que la cosa mejore y que desde la Casa de las Ideas volvamos a saber más de estos secundarios.


