Tres años casi han hecho falta para ver el segundo tomo de esta edición de la añorada serie de Los Exiliados  escrita por Judd... 100% Marvel HC. Los Exiliados 2: Y uno caerá…

Tres años casi han hecho falta para ver el segundo tomo de esta edición de la añorada serie de Los Exiliados  escrita por Judd Winick a principios del siglo XXI. Panini continúa con su ritmo lento pero constante con estas ediciones que tiene que ir ubicando entre tanto lanzamiento, como le sucede con el Capitán América  de Brubaker  o con la oficialmente congelada Investigaciones Factor-X . Pero hay que reconocer que si hay una serie que se resiente poco, por no decir nada, de esta publicación tan espaciada, es Los Exiliados .

Su fórmula de historias cortas de 1-3 números por arco argumental, totalmente independientes entre ellos, permite la lectura de estos tomos en cualquier momento, y sin una necesidad de tener muy fresco el material previo. Sí, hay relaciones entre los protagonistas, que de hecho se podría decir que es lo más importante de esta serie, pero no cuesta trabajo ponerse rápidamente al día, tanto por el contexto, como por los propios diálogos que no tardan en refrescar el estado actual de cada relación.


Esta serie se recuerda con tanto cariño por algo que la convierte en única, especialmente en los tiempos que corren, y es su idiosincrasia ajena a la continuidad. Los personajes están extraídos de diferentes tierras y realidades, por lo que son prescindibles y además las localizaciones que visitan son de universos paralelos en los que no hay que estar tan pendientes de dicha continuidad. El hecho de poder leerte estas historias cuando quieras y disfrutarlas igualmente recordará a los What If?  , pero con la salvedad de que aquí hay una línea en la que los personajes se mantienen en el tiempo, a pesar de todos los saltos en tiempo y espacio que dan, y sus propias dinámicas van evolucionando a lo largo de la serie. Eso permite mantener esa lectura en cualquier momento, pero tomarle cariño a los personajes y mantenernos pendientes de sus sentimientos.

Porque en eso Winick es todo un crack. Probablemente por su experiencia en el mundo de los realities de TV, maneja especialmente bien esas dinámicas entre personajes diferentes, provenientes de mundos y realidades opuestos entre sí, y consigue encontrar esos puntos en común que permiten al lector empatizar con ellos. Por otro lado, está esa situación que ya comentábamos en la reseña del primer tomo, de ser personajes tan secundarios, y en muchas ocasiones versiones alternativas, que el guionista tiene la libertad de deshacerse en cualquier momento de ellos. Eso va a servir para poder jugar con los demás personajes y hacerlos pasar por momentos «muy Claremont» de intensidad y dolor por dichas pérdidas.


Pero lo más divertido es ver a los personajes, con los que ya tenemos un vínculo después de tantos números, saltar de realidad en realidad, de permitirnos visitar un trasunto de Días del Futuro pasado con el nieto de Reed y Sue, el Mojoverso, un mundo en el que Namor invade Latveria o un mundo devastado por un virus del legado evolucionado a lo bestia. Son historias muy divertidas, que permiten luchas y escenas de acción apasionantes, a la par que pone a los personajes en situaciones que nos permite verlos como seres humanos con inquietudes y con su propia mochila a cuestas. A pesar de todos los mundos visitados en este tomo, probablemente la escena que más me ha impactado es una en la que Mímico se viene abajo hablando con Destello y le reconoce que ya no puede más y necesita volver a su realidad. Un personaje heróico que aparenta la seguridad de un líder pero que se viene abajo como cualquier hijo de vecino después de recibir un palo tras otro.

El dibujo sigue corriendo a cargo de McKone y Calafiore en estos once números siguientes. Sigue gustándome mucho más el trabajo de McKone. Calafiore, a pesar de tener una buena narrativa dibuja esos rostros tan angulosos y a veces desproporcionados que me sacan un poco de la lectura. El hecho de tener a los dos mismos dibujantes durante estos 22 primeros números es otro punto a favor de la serie, con una imagen constante que permite dar más cohesión a esta serie de universos cambiantes.


En definitiva, 100% Marvel HC. Los Exiliados 2: Y uno caerá…  sigue siendo una lectura fresca, divertida, atemporal y que funciona igual que cuando fue publicada hace veinte años. Una serie de las que ya no abundan, que se puede leer en cualquier momento, sin necesidad de estar al día de la continuidad o de lo que sucede en las veinte series de alrededor. Una serie MUY divertida. Y acentúo lo de muy porque realmente es una lectura que contiene muchas de las cualidades del cómic clásico de los ochenta pero actualizado con una narrativa moderna y un ritmo mucho más actual. A pesar del tiempo que tiene aguanta a la perfección.

Lo mejor: Lo bien que soporta el paso del tiempo. Lo divertida que resulta su lectura. El hecho de ser historias independientes que se pueden leer en cualquier momento.

Lo peor: El dibujo de Calafiore cada vez se me atraganta un poco más.

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Alejandro Martínez

Alcalde no electo de Star City. Conocido en determinados círculos como "El páharo". Era el único que justificaba sus artículos en esta web, pero los caciques que la dirigen me han obligado a dejar de hacerlo... Sniff sniff.

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