¡Siglo veinte, cambalache problemático y febril!… El que no llora no mama y el que no afana es un gil! ¡Dale nomás! ¡Dale que... Evaristo, de Carlos Sampayo y Solano López

¡Siglo veinte, cambalache
problemático y febril!…
El que no llora no mama
y el que no afana es un gil!
¡Dale nomás!
¡Dale que va!
¡Que allá en el horno
nos vamo a encontrar!
¡No pienses más,
sentate a un lao,
que a nadie importa
si naciste honrao!
Es lo mismo el que labura
noche y día como un buey,
que el que vive de los otros,
que el que mata, que el que cura
o está fuera de la ley…

Saludos, mis queridos lectores. Asco de tiempo este en el que vivimos. Ya lo decían Discépolo y Sosa en el tango… Y lo mismo decía el Comisario Evaristo, más o menos. O eso aprece que pensamos después de leer Evaristo, obra de Carlos Sampayo y Solano López, y que Norma nos trae por primera vez completa en tomo.

Tomo que recopila las 16 historias cortas publicadas en revistas allá por los años 80. Historias más o menos verídicas y basadas en un personaje real, que cuando le presentaron las primeras páginas simplemente:

«miró con disciplencia las páginas de la historieta y señaló algunas diferencias entre la ficción y el espejo (era más bajo y menos gordo que el Evaristo de papel). El hombre y el personaje se encontraron y no se entendieron demasiado«.

¿Qué tenemos aquí? Antes de contestar pongámonos un poco en el ambiente. Argentina, años 50. Un policia vive y trabaja. Tiene casos en Buenos Aires. Se gana una fama de policia honrado y justo, para bien y para mal. Años 80, dos autores crean y recrean sus andanzas más conocidas en una serie de historias de cómic publicadas en revistas.

2020. Norma recupera todas esas historias de hace 40 años y ambientadas hace 70 años en un tomo.

Lo que se llama género negro clásico de toda la vida.

Policias duros pero honestos. Palizas y tiroteos. Violencia. Muerte. Delitos de todo tipo. Sufrimiento humano. Racismo y sexismo. Abuso de pobres. Tráfico de  personas. Duelos a cuchillo. Prostitución. Muertes sin razón…

El guión nos guiará a través de una serie de delitos diferentes. Con sus resoluciones a través de traiciones, intuiciones, investigaciones y simple suerte. Realmente no se nos cuenta nada, en el sentido de que no hay una larga y profunda historia donde el bien y la Ley se alcen con el triunfo frente a un mal y un Crimen vencidos definitivamente. No estamos ante ese tipo de historia.

Tendremos unas historias que nos ofrecen los clásicos del género negro. Con una condición singular. Son historias que transcurren en otro continente hace 70 años. 70 años. Eso son tres generaciones.

Son historias más o menos reales que podremos leer como si fueran unas historias de género negro inventadas y creadas de la nada por sus autores. Sin saber si lo que vemos y leemos fué real o son meras adaptaciones de lo que sucedió realmente.

Como lectores, para lo bueno y para lo malo.

Tendremos personajes recurrentes, pero todas las historias pueden leerse de forma independiente. Sin necesidad de reservarles tiempo. Una hoy, tres mañana, el resto el fin de semana que tengo un ratito…

Y sin desmerecer para nada al guionista, el dibujo de este tomo es quizás lo que más nos atraiga. No solamente porque es lo que podremos ver al hojear el tomo en la librería o biblioteca; sino porque a pesar del tiempo transcurrido desde los años 20-30, nos ofrece ese tono intemporal del cine negro que atribuimos y otorgamos a las obras del Hollywood más clásico.

Pero aún así, nunca dejaremos de estar en un Buenos Aires dibujado de memoria, sin documentación gráfica. Un Buenos Aires quizás idealizado. Pero idealizado en el sentido no de perfección, sino de atrapar su esencia y ofrecernos una ciudad pura en un momento dado. Una ciudad que un nativo reconozca a través de sus recuerdos y los no nativos reconozcan porque… bueno, porque tiene la esencia del Buenos Aires de los años 50.

El dibujo y diseño de escenarios es algo simplemente precioso. Lleno de detalles que nos muestran que no estamos ante una obra estadounidense ni ambientada en Chicago o Las Ángeles. Los cuchillos en vez de pistolas. Las guitarras. Los zapatos de tacón de las mujeres. Los sombreros de los hombres. Esos carteles en los muros del fondo de las viñetas.

 

Los contrastes y los claroscuros de la obra son acompañados por una portada donde unos hilos de humo amarillo nos hacen pensan, tal vez, en aquella otra obra ambientada en una ciudad pecadora

La edición se completa con un prólogo sobre la creación de la obra, de Jorge García.

¿Por qué leer Evaristo?

Te gusta el género noir. Has pateado las calles con Bogart. La variedad de historias hace que la lectura sea muy amena. Un dibujo excelente (cosa que no podía ser de otra manera saliendo de los lápices del creador de El Eternauta, claro).

¿Por qué no leer Evaristo?

Eres más de historias inventadas que de aquellas basadas en hechos reales.

 

 

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Lamastelle

Lamastelle

Aprendió a leer para viajar con el Capitán Trueno. Ha navegado por los mares del tebeo europeo, americano y japonés. Ha visitado la Luna y guiado un velero por los canales de Marte. Pilotó a Mazinguer Z. Defendió la Tierra de mil invasiones. Ha comandado naves entre mundos. Ahora, en su villa situada en una isla sin nombre, disfruta de su biblioteca y reseña para ELHDLT.

  • Hasturteca

    5 mayo 2021 #1 Author

    La verdad no me lo había planteado leer (por eso de las pilas eternas de lectura) pero gracias a tu reseña lo voy añadir a pendientes. Quien sabes quizás lo ponga en mi top 10 del genero Noir

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