Es la hora de las tortas!!!

Es la hora de las tortas!!!

Este del Oeste. El Apocalipsis: Año tres

Este del Oeste. El Apocalipsis: Año tres
Guion
Jonathan Hickman.
Dibujo
Nick Dragotta.
Color
Frank Martin.
Traducción
Uriel López.
Formato
Cartoné, 512 págs, color.
Precio
45€.
Editorial
Norma Editorial. 2025.
Edición original
East of West #30-45 (Image Comics).

En menos de un año tenemos completa la edición integral de, para muchos, el mejor trabajo de Jonathan Hickman como guionista. ¿Y para mí? ¿Entra dentro de mi top? Sin duda. Una vez leída la obra completa y analizada de una manera global, no es que la incluya, es que probablemente pase a encabezarlo. Me parece un guion absolutamente redondo y una mezcla de ideas locas (eso no es nuevo) pero con una intencionalidad reconocible que te deja con la sensación de que el autor tenía todo atado y reforzado mucho antes de comenzar a escribir la primera línea. Este del Oeste. El Apocalipsis: Año tres contiene los últimos dieciséis números (casi 100 páginas más que el tomo anterior) pero Norma ha mantenido el mismo precio para los tres tomos, independientemente de la extensión.


Habíamos dejado la acción en plena pugna por el poder entre las distintas naciones y a Muerte con su hijo Babilonia huyendo de los otros tres jinetes, en busca de Xiaolian. Una historia muy coral en la que cada uno de los personajes tiene su propio arco evolutivo que se nos ha ido presentando a ese ritmo tan pausado al que nos acostumbra Hickman. Todo se dirige a este momento, al punto en el que todo llega a su fin, aunque parece que el desenlace no puede ser satisfactorio en todos los sentidos, por la tensión acumulada a lo largo de los anteriores 30 números…

Y es que lo que más me ha sorprendido de este último tomo es que, a pesar de estar acercándonos hacia lo que cualquier otro autor utilizaría para hacer un crescendo progresivo de intensidad y ritmo, Hickman mantiene el mismo tempo, la misma estructura de números con una escena introductoria y el grueso del capítulo centrado en una de las subtramas. Aunque, lógicamente, llega un momento en que se entrecruzan tramas, es precisamente esa velocidad la que aporta una sensación de que somos meros espectadores viendo todo lo que sucede desde una esquinita a salvo de lo que se viene. Que nadie espere grandes batallas, cliffhangers o escenas grandilocuentes… lo que se busca es otra cosa. No por ello está exento de momentos de intensidad narrativa o peleas entre personajes que llevaban tiempo acumulando tensión, pero tened claro que esta no es de esas series en las que todo prepara el camino para una escena que llevamos esperando desde el principio.


Otro de los puntos interesantes con esa estructura tan peculiar del guion en que, necesitamos tiempo para reconocer el filtro con menos saturación de color como un elemento para contar escenas del pasado, es que todo lo que sucede se va ordenando progresivamente en nuestra cabeza. Eso sí, leída en esta edición integral, la percepción que me he llevado es que Hickman tenía una novela gráfica en mente y no tanto una serie. La lectura mes a mes de esta serie, con tanto salto entre facciones, personajes, que además se podían haber llevado meses sin aparecer porque desaparecían por 3-4 números, debieron hacer especialmente compleja la lectura de la serie en su publicación mensual original. Gana mucho más cuando puedes leerlos con más continuidad. En todo caso, no es una serie complaciente con el lector, eso debe quedar muy claro. Exige un buen esfuerzo por integrar todo lo que está sucediendo e incluso ordenarlo en nuestras cabezas.

La historia es mucho más sencilla de lo que parece, si te la resumen en un solo párrafo: Un planeta reconstruido tras el impacto de una fuerza del exterior en el que solo quedan siete naciones que se mueven por la profecía. Cuando el jinete de la Muerte se enamora de la heredera de una de las naciones y tiene un hijo con ella desatará los celos de otra de las jinetes, Guerra. Mientras los propios jinetes arreglan sus asuntos, el mundo se reparte el poder con diversas estrategias para hacerse con él.

La historia se apoya en ese guion tan planificado, pero se sostiene gracias al fabuloso trabajo de Nick Dragotta, con una narrativa que permite jugar con un tempo muy contenido en el que nada distrae de lo verdaderamente importante. El color de Frank Martin es otro de los puntos fuertes, con unas paletas especialmente contenidas, y esos sutiles efectos para mostrar lo que sucede en pasado frente al presente. El tomo se completa con una serie de bocetos e ilustraciones de Dragotta para la serie, en una edición maravillosa para tener toda la serie en tres manejables tomos.


En definitiva, Este del Oeste. El Apocalipsis: Año tres es un colofón brillante a esta historia que se puede resumir como una historia de amor disfrazada de western que se ambienta en un mundo distópico. Pero sí, en el fondo Hickman está contando una (o varias) historias de amor, por mucho que haya peleas, juegos de poder y una ambientación de western futurista apocalíptico. Si no hace mucho decía que Eternos me había parecido una obra en la que Gillen se transmutaba como Hickman, aquí me ha sucedido lo contrario. A pesar de esta obra es un año anterior a The Wicked + The Divine, ese peso de personajes tan simbólicos nos pueden recordar a los que escribe el autor de Die. Una obra redonda y muy interesante, con un guion complejo que no toma al lector por tonto.

Lo mejor: La visión global que nos queda una vez tenemos todos los elementos a nuestro alcance. El valor de Hickman arriesgándose a perder lectores por el camino con ese ritmo tan constante.

Lo peor: Bajarse antes de tiempo y perderse una historia tan redonda como esta.