En un mercado polarizado hacia el público adulto y, más recientemente, el cómic infantil, ha tenido que ser el manga quien llene el hueco... Escuela de esgrima 2, de C.S. Pacat y Johanna the Mad

En un mercado polarizado hacia el público adulto y, más recientemente, el cómic infantil, ha tenido que ser el manga quien llene el hueco del lector joven. Sin embargo, en un panorama que tiende cada vez más al lector omnívoro, son de agradecer iniciativas como el sello BOOM! Box, de BOOM! Studios, que desde los Estados Unidos nos ha traído títulos como Giant Days, The Avant-Guards o Fence, la serie que recoge este Escuela de Esgrima 2.

Escuela de esgrima 2, de C.S. Pacat y Johanna the Mad

En el primer volumen ya comentamos el tono general de esta serie, que nos trae de Japón el spokon y el BL y lo mezcla con una sensibilidad más cercana a las series de Netflix o las sagas de novelas juveniles, de las que procede su escritora, C.S. Pacat. Una vez presentada la rivalidad entre Nicholas Cox y Seiji Katayama en el número anterior, es el momento del torneo. Empiezan los combates con un torbellino de intensidad dramática que no tiene nada que envidiarle a Haikyuu!! o Captain Tsubasa. Giros de última hora, rivales y victorias inesperadas y, sobre todo, un perspicaz uso de los combates para indagar más en un amplio reparto, en el que todo mundo encuentra su momento.

Y es que si bien los combates ponen la sal y la pimienta, los personajes y las relaciones entre sí son la base de Escuela de Esgrima 2 y, con ellos, su circunstancia, claro. Tratándose de una serie juvenil de nuestros días, hay un importante hincapié en la diversidad dentro de esa circunstancia de la que hablábamos. Tal vez pueda sonar un tanto contradictorio hablar de diversidad en una escuela masculina como Kings Row, pero aún así las autoras se encargarán de ir haciendo ganar peso en la trama de las dos entrenadoras. Lo que sí es Kings Row es multiracial y la cuestión LGTBI tiene además un papel trascendente en la historia. Sin embargo, el gran acierto de Escuela de Esgrima 2 es que no necesita estandartes ni reclamos publicitarios baratos. Todas estas cuestiones se integran en la trama como un ingrediente más y fluyen de manera natural, y a veces hasta sutil, como otra parte de la historia y los personajes.

Escuela de esgrima 2, de C.S. Pacat y Johanna the Mad

Podríamos decir, sin embargo, que C.S. Pacat tira de clichés sin ninguna preocupación a la hora de construir su reparto. Tenemos al rival imbatible y pagado de sí mismo, al novato con potencial, al tipo maquiavélico, al tontorrón feliz, al líder nato… arquetipos usados mil veces y alguna más, sobre todo en los mangas shonen, sean o no deportivos, y ni es casual ni es falta de imaginación. Se trata de una fórmula que el público joven identifica y absorbe con facilidad, que pone los pies del chaval lector en la tierra de nuestra historia muy rápidamente. Una vez ahí es el momento de la emoción del quién ganará y la construcción de algo más grande cuando esos arquetipos, al relacionarse entre sí, se conviertan en personajes tridimensionales.

Otro gancho de sencillez nos tira también en el dibujo Johanna The Mad, que trabaja en este Escuela de Esgrima 2 aún más que en el primero los códigos típicos de caricatura del manga, hiperbólicos y directos. Si acaso se le puede achacar a esta joven dibujante un exceso de simpleza, que si bien funciona y va al grano a la hora de comunicar con los personajes, se echa en falta en los fondos prácticamente inexistentes. Ni las líneas cinéticas ni el color de Lafuente logran llenar un espacio vacío demasiado evidente. Nuestros personajes combaten pero la Academia Kings Row no está por ningún lado.

Escuela de esgrima 2, de C.S. Pacat y Johanna the Mad

Con el siguiente volumen llegaremos al final de la serie USA, con lo que podríamos decir que Escuela de Esgrima 2 es el nudo de una historia, que todo apunta a que será una especie de piloto para echar a andar personajes y tramas. En los USA, la serie continúa en forma de one-shots unitarios, que esperemos que Mab Graphic siga trayendo a España pasada la serie inaugural. Acabamos de conocer a Nicholas, Seiji, Aiden, Bobby, Harvard y todos los demás y tienen pinta de tener juego para rato.

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Alain Villacorta "Laintxo"

Fue picado por un cómic radiactivo y ahora ve el mundo a través de viñetas y tiene el sentido de la realidad proporcional de un tebeo. No os preocupéis, no es peligroso... creo...

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