Buenos días de nuevo, queridos espectadores. En esta segunda entrega vamos a empezar a enfocar por dónde quiero llevar esta sección semanal. Un repasito...

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Buenos días de nuevo, queridos espectadores.

En esta segunda entrega vamos a empezar a enfocar por dónde quiero llevar esta sección semanal. Un repasito a lo visto durante la semana, un comentario de las novedades de los últimos siete días y un pequeño monográfico sobre alguna serie con una cierta importancia para el que suscribe.

Aparte de los visionados tradicionales (de los que ya hablamos la semana pasada, Big Bang Theory, Modern Family y demás), en estos días nos hemos acercado a un par de series que teníamos coleando por ahí.

Por un lado tenemos a Don’t Trust The B—- In Apartment 23, una comedia ligerita protagonizada por Krysten Ritter (la novia yonki de Pinkman en la segunda temporada de Breaking Bad), Dreama Walker (una rubia mona genérica) y James Van Der Beek (el crío de Dawson Crece haciendo de sí mismo). Esta serie fue cancelada a mediados de la segunda temporada y ocho episodios se quedaron sin emitir. Y dado que parece ser que desde hace un tiempo circulan por internet, y la serie tenía su punto (a ver, es tirando a mediocrilla, pero qué le vamos a hacer, tengo una cierta debilidad por los personajes con mala leche y un puntillo de trastorno mental como el que encarna Krysten Ritter)… pues habrá que terminarla, ¿no?

Y el otro visionado reseñable de la semana es el piloto de una serie de esas que llaman la atención y que dejas en la recámara por si acaso algún día y tal. Y efectivamente, seis meses y pico después de su estreno (y cuatro después de haber acabado la temporada), por fin nos decidimos a darle esa oportunidad a Orphan Black. Y la valoración es… que diez minutos después de acabar el primer capítulo ya estaba buscando los nueve restantes. Para los que no la hayan visto, a la vista del primer capítulo puedo decir que es un thriller y poco más. El punto de partida es que una chica ve como otra que es idéntica a ella salta al paso de un tren. Aún no sé si son hermanas separadas al nacer (con lo que tiraría hacia thriller culebrón), si son clones (thriller ci-fi) o versiones de la misma persona en universos paralelos (que no creo porque Fringe está demasiado cerca aún… pero vaya usted a saber). El caso es que, al menos el piloto, engancha. De esos que acabas gritándole a la tele “¿Pero qué haces, idiota?”. Esperemos que no sea como The Following, la cual no he visto, pero dicen que empieza memorable y acaba dando vergüenza, o Agents of S.H.I.E.L.D., que por lo visto tiene un notable bajón en el segundo capítulo (y los que pensamos que el primero ya era lamentable nos echamos a temblar ante esa perspectiva).

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Ya bien entrados en octubre, el ritmo de estrenos decae un poco respecto a la locura de la semana pasada, pero algo sigue habiendo.

Witches of East End. Una serie sobre una familia de pijas brujas en la actualidad. Cada retazo de información que he leído sobre ella me horroriza más que el anterior. Supongo que no ser una mujer de entre 12 y 18 años hace que no sea precisamente el target de las novelas en las que se basa.

The Tomorrow People. Una serie más sobre humanos con poderes. A priori, el trasfondo de lector de tebeos que tengo a mis espaldas debería conseguir que mirara con ilusión a un proyecto de estas características, pero después de Heroes, No Ordinary Family, The Cape y no sé cuántas más hace que lo que me provoque es un recelo brutal. Pero supongo que antes o después acabará cayendo.

Once Upon A Time In Wonderland. Pues lo que parece, un spin-off de Once Upon A Time en el País de las Maravillas. Interés bajo mínimos por la serie original, así que a no ser que alguien me diga que ésta es la bomba, no perderé ni medio minuto en ella.

American Horror Story: Coven. En teoría, tercera temporada de AHS. En la práctica, nueva historia que no tendrá nada que ver con las anteriores más allá de la presencia de Jessica Lange, Frances Conroy y alguno más. Habiendo sido las dos anteriores temporadas los must de la semana, nada me hace dudar de que ésta también lo será.

Y respecto a las novedades mencionadas la semana pasada, decía que me sorprendería si We Are Men pasaba del capítulo 4. Ni eso, ha sido cancelada en el 2. Como Lucky 7.

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Y el primer monográfico se lo vamos a dedicar, como podía ser de otra forma y ya ha sido avanzado en el título, a La Serie. Sí, con mayúsculas. La serie de ciencia ficción más larga de la historia. Con todos ustedes, Doctor Who.

Who

Mi pequeño altar a la serie.

A priori, diría que es una serie que no necesita presentación. Que después de 805 capítulos estaría suficientemente implantada en la conciencia colectiva, y más aún entre el público objetivo de Es La Hora De Las Tortas. Pero, sorpresas te da la vida, vas comentando la serie con amigos y compañeros de fatigas en el mundo del cómic, la ciencia ficción y demás aficiones frikis y te encuentras con que muchos te van diciendo “¿y eso qué es?” o “buf, ¿la serie chunga esa del año de la polka? ¿la siguen echando? ¿y tú ves eso?”. Así que parece que sí, que necesita una cierta presentación.

Doctor Who es una serie de ciencia ficción británica cuya emisión empezó hace poco menos de 50 años, siendo la serie de ese género más longeva. Sí, supera a Star Trek, sumando todas las series de la franquicia, por 72 capítulos.

Inicialmente planteada como una serie de corte infantil y con pretensiones educativas (visitando épocas y culturas pasadas como la prehistoria, la China de Marco Polo, los Aztecas el Imperio Romano, la Tercera Cruzada, la Masacre de San Bartolomé o la época de los cowboys, y esto en las tres primeras temporadas), la serie trata de un alienígena que va viajando por el espacio-tiempo visitando otros planetas y otras épocas, viéndose metido en mil entuertos y buscando conscientemente otros mil. Una especie de Quijote espacial viajando en una cabina de teléfonos, vamos. Con el paso del tiempo, la serie va adquiriendo un tono más fantástico, abandonando los viajes al pasado de la Tierra y centrándose más en aventuras más ligeras de ciencia ficción.

Evidentemente, una serie a tan largo plazo tiene un problema, y es la edad de los actores. El primer actor que interpretó al Doctor (así, a secas, no “Doctor Who”), William Hartnell, falleció en 1975, hace 38 años ya. Aquí había dos formas de afrontar el necesario cambio de protagonista. Una es hacerlo a lo James Bond, y quitar uno y poner otro sin decir nada. La otra, y finalmente elegida, es explicar el por qué del cambio. La cosa es simple: los Señores del Tiempo, la raza a la que pertenece el Doctor, tienen la capacidad de evitar la muerte, llegue por vejez o por heridas, mediante una Regeneración que les da un cuerpo y una personalidad nuevos. Este proceso ha tenido lugar un total de 10 veces (o quizás 11, hay un interrogante por resolver el día 23 de noviembre), y la siguiente llegará el día de Navidad de este año.

Pero da una pereza infinita ponerse a ver una serie de ochocientos y pico capítulos, ¿verdad? Pues sí, y además ni merece la pena ni tampoco es posible. Las primeras temporadas son televisión infantil-juvenil en blanco y negro de los años 60. Y sí, Doctor Who es una de las series con la imaginación más desbordante de la historia de la televisión, pero hay que reconocer que hasta para los fans es duro enfrentarse a una historia de trogloditas rodada en interiores en la que para simular una escapada por la jungla se tiene a los actores corriendo sobre una baldosa y golpeándoles en la cara con ramas de árbol… ¿Y lo de imposible? Parece ser que la BBC, para ahorrar en costes de almacenamiento, destruyó las cintas  de muchos de los episodios. A través de emisiones en otros países se han recuperado varios de los destruídos, pero siguen faltando 106 capítulos, de los que se ha conseguido al menos recuperar el audio. ¿Que cómo ha sido posible tal cosa? Que levante la mano el que haya sido niño a finales de los 70/principios de los 80 y no haya puesto el radiocassette al lado de la tele para grabar, no sé, el último capítulo de El Bosque de Tallac. Pues por lo visto, los ingleses en los 60/70 también lo hacían.

¿Dónde empezar, entonces?

La serie fue cancelada (no oficialmente, en teoría fue “pausada”) en 1989, y desde su inicio en 1963 hasta este punto es lo que se llama “serie clásica”. Hubo un intento de relanzamiento para el mercado americano en 1996, que fue un absoluto fracaso de audiencia en EEUU, pero un bombazo en el Reino Unido que hizo que se plantearan retomar la serie, empezando la “serie moderna” en 2005. Alguien que quiera empezar con esta serie tiene que ignorar de momento la serie clásica y la película de 1996.

¿Empezamos entonces por el 1×01 de la serie moderna? Tampoco. Aunque mejore mucho respecto a la clásica, la primera temporada de la serie moderna es claramente de serie B y bastante cutrecilla en lo visual. Yo soy un fanático radical de la serie, y mi primera aproximación a ella acabó después del segundo capítulo diciendo “¿pero qué basura es ésta?”. Engancharse a Doctor Who es un ejercicio de voluntad que lleva tiempo, y la primera temporada, aún teniendo episodios memorables (como The Empty Child/The Doctor Dances o Bad Wolf/The Parting Of The Ways), es, en líneas generales y siendo generoso, mediocrilla, aún teniendo a Christopher Eccleston de protagonista como novena encarnación del Doctor. La serie empieza a despegar a partir de la segunda temporada de la serie moderna, con David Tennant al frente.

“Espera, que me estoy liando”, me ha tocado escuchar en alguna ocasión. “¿Empiezo por el 2×01, entonces?”. Tampoco. Mi recomendación es siempre la misma. Vamos a tomar tres capítulos autoconclusivos para que veas si sintonizas con el tono de la serie. Ponte los tres, y si te gustan, entonces vuelve al 1×01 y ten paciencia durante la primera temporada. Esos capítulos son The Girl In The Fireplace (2×04), Blink (3×10) y Vincent And The Doctor (5×10). Y si después de verlos no quedas boquiabierto y ojoplático, mira en otra dirección. Esta serie no es para ti.

¿Y qué nos vamos a encontrar? Fantasía. Ciencia ficción. Imaginación a raudales. Y como dijo un amigo mío, si han sido capaces de hacer cinco temporadas de Fringe a partir de una idea que también está presente en Doctor Who y se trata como subargumento en unos pocos capítulos, como a los americanos se les cruce por delante un capítulo como The Wedding Of River Song te montan una franquicia entera con esa idea. Y si fuera sólo ese… pero es que no es ni siquiera uno de los más destacables.

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Enrique

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