A veces, los éxitos e incluso los iconos llegan de las maneras más insospechadas. Ni en broma aquel par de chavales judíos podían sospechar en los años treinta que aquella cosa vestida de colores como un forzudo de circo iba a legar a donde llegó. Y no se me ocurre poner a la misma altura a Superman y a Jeff, el tiburón de tierra, pero me sirve de pie para el caso de este nuevo icono de Marvel que protagoniza ¡Es Jeff! El Jeffverso y que además es mucho más adorable, ¡dónde va a parar!
Es muy probable que el lector talludito de superhéroes no tenga ni la más remota idea de que demonios estoy hablando, pero Jeff ha sido la última sensación de La casa de las ideas en cómics digitales, uno de los personajes más queridos del videojuego Marvel Rivals y omnipresente en los últimos años en todo tipo de productos audiovisuales y de merchandising de Marvel, sobre todo en aquellos productos orientados a los pequeños de la casa. No obstante este achuchabilísimo cachorrete de tiburón fue creado en una serie que fue cancelada a los 10 números, una de tantas injusticias que se cometieron durante la etapa Marvel de Kelly Thompson, que ahora triunfa en DC. Hablo de la tan divertida como ignorada West Coast Avengers de 2018, de Thompson, Stefano Caselli, Daniele Di Nicuolo y otros donde se nos presentaba por la puerta de atrás a Jeff, que iba ganando terreno poco a poco y, cerrada la serie, seguía creciendo.
¡Es Jeff! El Jeffverso recopila y adapta para el papel los Infinity Comics, cómics digitales de Marvel al estilo webtoon, que nuestro tiburón favorito protagonizaba, con guiones de Kelly Thompson y apartado artístico de las Gurihiru, así como sus secuelas en papel. Atentos porque no estamos hablando de ninguna tontería. Los tebeos que contiene este volumen acumulan una nominación en 2022 y un premio Eisner en 2024. Diría «poca broma» si no fuera un cómic de humor.
Así, este volumen de Panini contiene It’s Jeff!, It’s Jeff!: The Jeff-Verse, Extreme Venomverse #5 y Venom War: It’s Jeff!, que vendrían a formar dos bloques. El primero abarcaría los dos primeros títulos y comprende la adaptación a papel de los Marvel Infinity, así como el especial eisnerizado The Jeff-Verse. Toda esta mitad inicial es una sucesión de historietas de entre una y 6 páginas a modo de tiras semimudas donde todo el texto se limita a onomatopeyas. Hasta cierto punto, podría haber sido un tanto publicar este bloque por separado, ya que puede resultar perfecto para primeros lectores — e igual de disfrutable y divertido para adultos.
El segundo bloque, sin embargo, incluye ya algún diálogo, aunque no demasiados y, pese a que saliera al hilo de dos eventos de Veneno, no tienen que ver más allá de que nuestro tiburoncito se enfunda el simbionte para liarla parda en sus trastadas habituales.
Y es que de eso va ¡Es Jeff! El Jeffverso. Son pequeños gags de nuestro adorable tiburón de tierra haciendo lo que más le gusta: comer, jugar, disfrazarse y, de paso sembrar un poco el caos. Jeff es básicamente un cachorro y se comporta como tal, pero como esto es un tebeo para niños puede además montar en trineo, subir fotos a redes sociales o probarse disfraces de Halloween. Y como esto es un tebeo Marvel, puede además volverse gigante, hacer team ups, enfundarse el simbionte de Veneno o comerse accidentalmente el guantelete del infinito.
Kelly Thompson nos brinda un colección de tontadas tan intrascendentes como divertidas y adorables. Pero es que además hay una peculiaridad y es que la guionista neoyorkina, que normalmente destaca por su precisión y soltura en los diálogos, prescinde aquí de su mejor arma y aún así «leer» ¡Es Jeff! El Jeffverso resulta en todo momento cautivador. Se lee solo y no por la falta de diálogos sino por lo encantador y ameno de sus propuestas y porque a falta de diálogos, bien vale un buen par de artistazas japonesas que lo bordan bajo el nombre de Gurihiru.
Tenemos pues este dúo artístico bajo el nom de plume colectivo de Gurihiru, oculta los menos conocidos de Chifuyu Sasaki y Naoko Kawano. Este equipo ya tiene experiencia sobrada en historias para los más jóvenes, como la también eisnerizada Superman contra el klan, así como en pequeñas locuras como Gwenpool. Concretamente en ¡Es Jeff! El Jeffverso toman su registro habitual, que toma muchos de los modismos habituales del manga, y los integra con otro códigos más propios de la tira cómica e incluso una pequeña vuelta de tuerca hacia el lenguaje webtoon, si bien se pierde parcialmente en la edición en papel.
La adaptación aún así apenas sufre e incluso tiene alguna solución bastante imaginativa. Y es que parece que tanto Thompson, como las Gurihiru y quien quiera que sea el responsable del remontaje — que no se acredita explícitamente en el tebeo— parecen estar pasándoselo como enanos, como en un lugar donde saben que van a estar lejos de las miradas inquisitivas de los viejos fans intransigentes y haciendo un poco lo que les da la gana.
Por todo esto, por más que sea un tebeo que sin duda alguna va a pasar por debajo del radar de mucha gente ¡Es Jeff! El Jeffverso es uno de esos tebeos perfectos para regalar a grandes y pequeños, lean o no tebeos, incluso para introducir a los peques en la lectura de tebeos. ¿A quién no le va a gustar un cachorrete de tiburón de tierra del siglo primero?





