Tras sorprendernos con sus obras Los mitos de Cthulhu, Vlad Drácula o Nave prisión, en este volumen de Esteban Maroto encontraremos historias de Caperucita... Érase una vez… de Esteban Maroto

Tras sorprendernos con sus obras Los mitos de Cthulhu, Vlad Drácula o Nave prisión, en este volumen titulado Érase una vez… encontraremos historias de Caperucita Roja, La bella durmiente, La sirenita, El lago de los cisnes y mucho más, tras una espectacular cubierta original coloreada por Santi Casas.

No son pocos los autores que recurren a cuentos infantiles para contar sus propias historias de terror con un giro final, o simplemente adaptándolos al presente, o tal vez imprimiéndoles su sello personal. Sin ir más lejos, el cuento de la Caperucita Roja ha sido versionado en cómics como Cruzando el bosque, Cuentos impopulares, o Fairy Quest, por mencionar sólo unos cuantos. Si hablamos del resto de cuentos de hadas, es obligado mencionar Fábulas, de Bill Willingham o, en el extremo opuesto del espectro de calidad, las aberraciones de Grimm Fairy Tales de Zenescope. Como veis, los cuentos de hadas son un buen caldo de cultivo para contar todo tipo de historias, y lo que hoy traemos no iba a ser menos. El legendario artista Esteban Maroto ha retomado los lápices para coger un puñado de estos cuentos infantiles y volver a contarlos desde su personal e inconfundible estilo: con un toque de erotismo y un gusto exquisito y elegante.

Érase una vez...

Imagen extraída de Windumanoth

Curtido en la agencia Selecciones Ilustradas, Maroto se hizo un nombre en Estados Unidos con cerca de 120 historietas publicadas en las revistas de Warren Publishing, de manera que su estilo guarda reminiscencias de los géneros de terror y fantasía que imperaban en las revistas Eerie, Creepy y Vampirella de aquella época. Maroto (Aquaman, Las leyendas de San Jorge), a sus casi 80 años, goza de un pulso envidiable, y puede que ya no dibuje con la agilidad de hace 50 años, pero no hay duda de que, aun hoy, sus páginas son algo digno de ver. Alternando las profusas manchas de negro con figuras humanas apenas silueteadas, y otras partes de la viñeta minuciosamente detalladas, Esteban Maroto es capaz de crear una ambientación única para cada historia, en función de lo que la trama requiera: ya sea un suntuoso salón palaciego, o un lúgubre bosque, su pluma llena cada página con todos los elementos necesarios para contar lo que necesita, y recreándose después en el bordado de una cortina o las raíces de un árbol centenario. Y todo ello sin perder dce vista la agilidad narrativa ni permitir que el lector dedique más tiempo del debido a cada viñeta.

Tomando como título el familiar inicio de cuentos infantiles «Érase una vez…», Esteban Maroto ha confeccionado una antología de historias que, claramente, no están dirigidas a los niños (algo que quizá debería mencionarse en la portada del cómic). A su peculiar estilo, Maroto hace suyos cuentos como el de La Sirenita, El lago de los cisnes (en una original recreación del ballet), Alas de venganza (un relato original de Maroto), Caperucita Roja, Caza de lobos (sobre un guion de Joe Wherle para Warren), Paris (basado en el amante de Helena de Troya), Blancanieves y los siete enanitos y La bella durmiente. A la manera de las historias cortas de terror de las revistas de la Warren, Maroto busca el giro inesperado final, dotando a cada relato de un inconfundible toque de nostalgia setentera por aquellas revistas. En lo que Maroto flaquea es en los diálogos, que aun hoy suenan impostados y artificiales. Incluso algunos textos tienen una estructura gramatical confusa. Ni que decir tiene que todos nos acercaremos a esta obra por el maravilloso dibujo de Maroto, pero no habría estado de más una revisión de los textos.

Érase una vez...

Imagen extraída de Windumanoth

Este Érase una vez, publicado por Planeta Cómic, cuenta con una portada exclusiva dibujada por Esteban Maroto y coloreada por Santi Casas (Red Sonja, Planeta Manga). Se trata de una antología algo irregular, puesto que cuenta con historias como la de La sirenita o Alas de venganza, de elevada calidad, mientras que la de Caperucita roja tiene un acabado algo más tosco. Estamos ante una obra de un nivel envidiable por parte de un autor que, repetimos, hace años que superó la edad de jubilación, pero que aún es capaz de deleitarnos con estos dibujos. Si queréis saber más sobre la vida de este legendario dibujante, podéis leer la entrevista que le hicimos en el Salón del Cómic de Barcelona de 2015.

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Antonio Hidalgo

Anteriormente conocido como El Tete, abandonó los sellos y las RCLTG para encargarse de esta web. Y no volvió a mirar atrás. Bueno, algún vistacillo ocasional sí que ha echado.

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