Es la hora de las tortas!!!

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Érase una vez en el fin del mundo 2: Ascenso y caída de Golgonooza (de 3)

Érase una vez en el fin del mundo 2: Ascenso y caída de Golgonooza (de 3)
Guion
Jason Aaron
Dibujo
Leila del Duca, Cat Ferris, Alexandre Tefenkgi y Nick Dragotta
Color
Tamra Bonvillain, Lee Loughridge y Rico Renzi
Traducción
V.M. García de Isusi
Formato
Cartoné. 184 páginas. Color
Precio
20€
Editorial
Planeta Cómic . Octubre 2025
Edición original
Once Upon a Time at the End of the World #6-10 (Boom!)

Conocimos a Meezy y Maceo hace unos meses y muchos nos enamoramos de ellos hasta tal punto que la espera para leer Érase una vez en el fin del mundo 2: Ascenso y caída de Golgonooza se nos ha hecho eterna.

Llegamos así al ecuador de esta serie en tres actos, donde la división es algo más seguir el canon de la narración clásica. Los tres actos son también tres tiempos, tres momentos muy diferentes de la vida de nuestros dos protagonistas y con distintas cosas que decir y aportar a la historia. No es la primera vez que Jason Aaron nos da una historia en varios tiempos y casi se podría decir que uno de sus tics. Lo hizo con Thor, con Conan, con el Castigador o incluso en su Scalped, pero es como si en esta serie se hubiera dado cuenta de que le puede sacar aún más miga a este juego.

Érase una vez en el fin del mundo 2: Ascenso y caída de Golgonooza (de 3)

Así, para cada momento vital de los protagonistas hay un dibujante, casi podríamos decir uno por tomo con sus propias ideas y tono. Sin embargo, en todos ellos tendremos vistazos a adelante y atrás, cada uno identificado por su dibujante concreto. Así, en el tomo anterior teníamos algún flashforward, pero el grueso de la historia se centraba en la parte de niñez-adolescencia, con dibujos de Alexandre Tefenkgi y centrados en la historia de aprendizaje y descubrimiento del amor en este mundo inhóspito que nos presentaban. También teníamos un vistazo a un trágico y desolador futuro, con dibujos de Nick Dragotta, al que dedicarán más tiempo en el tomo que cerrará la serie.

Y así, la elegida para dibujar el momento en que nos sitúa Érase una vez en el fin del mundo 2 es Leila del Duca, una dibujante que no se ha prodigado en exceso y de la que algunos de sus trabajos más interesantes aún están inéditos en España, como Sleepless, pero pudimos verla The Wicked +The Divine, La Bruja Escarlata o Wonder Woman. Encontramos, en cualquier caso, un pequeño cambio de registro en su estilo para esta ocasión, pero volveremos sobre ello un poco más adelante.

Érase una vez en el fin del mundo 2: Ascenso y caída de Golgonooza (de 3)

Érase una vez en el fin del mundo 2 nos ubica unos años más tarde del primer tomo, en un momento posterior del viaje de Meezy y Mace en busca del oasis perdido, ambos ya adultos, enamorados y, también importante, en plena efervescencia sexual. Lo que en el primer tomo era casi un objetivo abstracto e imposible, se materializa en esta segunda entrega. El oasis al que llamarán Golgonooza, en referencia a William Blake, es una realidad y, sobre todo, ellos mismos se encargarán de que lo sea. Construirán un paraíso donde todo el mundo es bienvenido y la única regla es amar y ser amado.

Con todo esto, Érase una vez en el fin del mundo 2 es algo a medio camino entre la metáfora y la radiografía de una relación de pareja y, por más contagiosa que sea la euforia y felicidad de este Golgonooza, sobrevuela siempre —y no solo porque hayamos visto el futuro— la sombra de la tragedia por venir.

Asistiremos a esa fase donde todo es emocionalmente más intenso de lo sanamente razonable, una euforia casi mágica. Todo es maravilloso y tanto que sabes que no puede serlo. Aaron y Del Duca hacen de la ciudad de Golgonooza una extensión de la metáfora de la relación entre Mezzy y Mace, la relación en la que entre los dos crean algo prodigioso. En este caso habrá un intrigante elemento externo que terminará por romperlo todo, pero normalmente no suele ser externo, aunque, en el momento y sin distancia igual, de ajeno y misterioso. Érase una vez en el fin del mundo 2 nos habla de relaciones humanas, de comunicación, de estar dispuesto a construir y trabajar por ello, pero también de cómo la magia de la pasión y el enamoramiento se atenúa y empieza a permear el oasis. Nos hablan de lo desoladora que puede ser la incomunicación y cómo lo que antes era maravilloso se vuelve ofensivo y dañino.

Érase una vez en el fin del mundo 2: Ascenso y caída de Golgonooza (de 3)

En algunos aspectos, este segundo tomo puede recordar a ciertos matices de el Saga de Brian K. Vaughan y Fiona Staples, solo que con Aaron de por medio es todo mucho más desmesurado y dramático. Entra aquí también ese cambio de registro del que hablábamos en el estilo habitual de Leila del Duca en obras anteriores, con unas formas más suavizadas y línea más suelta de la que estábamos acostumbrados a verle. Si bien hay abismos entre los estilos de Del Duca y Staples, también es cierto que hay algo, tal vez en los diseños o cómo actúan sus personajes que las emparenta. En este mismo sentido quizá podríamos intuir también una cierta asimilación de algunas señas para integrar la identidad de Tefenkgi, dibujante que la precedía, probablemente con el fin de establecer cierta continuidad por más que cada uno vaya después por un lado.

Las sensaciones que transpira Érase una vez en el fin del mundo 2: Ascenso y caída de Golgonooza no son exactamente del mismo tipo que en el primer tomo, pero la intensidad se mantiene o incluso crece. Esta entrega sigue llena de nudos en la garganta y el estómago a cada paso de página, de alegría, de tristeza, de angustia, de lo que sea pero siempre desbordante de emoción.