Ni Thanos ni el Duende Verde ni Magneto. El villano por antonomasia, el villano que mejor encarna las cualidades de la villanía en Marvel, el mayor villano de todos, el supervillano con mayúsculas es, ha sido y será siempre el Doctor Muerte.
Tal vez no es el más poderoso ni el más perverso, pero si alguien ha vivido toda su vida en una cueva y quieres explicarle lo que es ser un supervillano Marvel, el Doctor Muerte es el canon. Su ego desmedido, su genio sin las trabas de la autocrítica e incluso su particular código de honor, que lo sitúa a su parecer en el lado correcto, han hecho, a la par de un pasado siniestro y trágico, un personaje único de Victor Von Muerte.
Publicada ya la mitad de la saga Un mundo bajo Muerte, la verdad es que aún no tengo muy claro si este status quo actual como hechicero supremo e igualmente supremo gobernante mundial será o no un hito que recordar, pero hubo antes una historia similar. Una historia pequeña y tal vez un tanto olvidada, pero os aseguro que no por quienes la leyeron en su día. Aprovechando el actual evento que capitanea Ryan North, Panini aprovecha para recuperar Emperador Muerte, una historia de David Michelinie y Bob Hall que no había vuelto a ver la luz en nuestro país desde la Navidad de 1987.
Pero como la reedición de este tipo de one-shots y novelas gráficas cortas de manera individual parece misión imposible, han decidido acompañarlo en este tomo por una segunda Marvel Graphic Novel, Doctor Extraño y Doctor Muerte: Triunfo y Tormento, donde —no nos engañemos— el nombre de Extraño está delante por una pura cuestión comercial, ya que el protagonista absoluto es el monarca de Latveria. Esta segunda joyita de Roger Stern y Mike Mignola llevaba tiempo sin estar disponible en España ni siquiera ya dentro del tomazo del Doc de Stern, con lo que diría que, en este caso, el dos en uno ha sido una elección correcta.
Con todo esto, si tuviéramos que poner al día a nuestro amigo de la cueva de unos párrafos más arriba, con sus primeras apariciones en los 4 Fantásticos y las dos historias de este tomo de Emperador Muerte: la historia original, podríamos decir que tendría el kit básico de acercamiento a la villanesca figura de de Von Muerte.
Por más que funcionen muy bien juntas como retrato, se trata de dos historias completamente individuales e independientes realizadas con dos años de diferencia y por distintos autores, con sus propias y particulares inquietudes, con lo que más allá de añadir facetas al poliédrico perfil del villano, poco tienen que ver una con la otra.
De hecho si este tomo se titula Emperador Muerte: la historia original es por aprovechar el momento que nos brinda Un mundo bajo Muerte, pero la trascendencia de Emperador Muerte ha sido con los años muy inferior a la de Triunfo y Tormento. Dicho esto, no obstante, ha sido un placer por encima de lo esperado revisitar esta obra de David Michelinie y Bob Hall.
En el 87, Michelinie estaba en su mejor momento. Su Iron Man y sus Vengadores eran ya una institución y lo habían llevado a postularse para hacer una memorable etapa en Amazing Spider-Man, que llegaría solo unos meses después de Emperador Muerte. Bob Hall, por su parte, tardaría en estar asociado a una etapa larga o título sonoro, más allá tal vez de su participación en el Escuadrón Supremo, pero el tratamiento especial que posibilitaban las Marvel Graphic Novels, le permite asumir el control de todo el apartado gráfico, incluido color en lo que tal vez podría ser su mejor trabajo en Marvel.
En Emperador Muerte, nuestro buen doctor, con la ayuda involuntaria del Hombre Púrpura y un poco más voluntaria de Namor, conseguirá subyugar la voluntad de la humanidad… pero no exactamente de todos. La peculiar naturaleza del Hombre Maravilla lo convertirá en el único que puede revertir las cosas a su anterior estado.
Hablamos de 1987 y la sombra de Watchmen y Dark Knight era alargada. Es más, hay una página de Namor enfundado en sombrero y gabardina bajo la lluvia y la voz en off que es 100% Rorschach. Sin embargo, y tal vez esto es lo más curioso de este tebeo, hay una cierta esquizofrenia y no está seguro de qué cómic quiere ser. Pretende tratar problemas reales y complejos, cuestiones políticas serias, pero tiene aún un pie —y por momentos los dos— en la edad de plata o al menos en esa de bronce más genuinamente pijamera.
Emperador Muerte saca a la palestra, por ejemplo, que, pese a que se han suprimido por completo las libertades, las guerras, el hambre, la delincuencia o el racismo desaparecen y, a su retorcido modo, reina la armonía. De algún modo, Muerte no es solo un villano megalómano al uso, sino que alberga más capas. Lo que quiere Muerte no es realmente dominar el mundo sino convencerlos de que él tiene razón.
Sin embargo, las peroratas pasadas de drama en diálogos y monólogos, el hecho de partir de la enésima alianza de Namor y el Doctor Muerte, devenires de la trama bastante peregrinos, implicarse en problemas muy reales y solucionarlos de formas muy ficticias… nos deja un tebeo muy de superhéroes, que quizá coquetea con otras ideas, pero que solo funciona en el marco de unos códigos muy concretos y preasumidos dentro del género.
Si acaso, se atisba ese cierto subtexto tan americano y sin demasiada vuelta de hoja sobre la libertad y la voluntad individual. Pero, en cualquier caso, Emperador Muerte es al final un gran tebeo de superhéroes y un extraordinario retrato del personaje del Doctor, que además reivindica al dibujante, Bob Hall, que no solo nos deja uno de los mejores trabajos, sino que pocos artistas podrían ser más adecuados para llevarlo a cabo. Hall es por un lado muy clásico, deudor de las líneas de Neal Adams o los Buscema, pero de vez en cuando BillSienkiwiczea o DennisCowanea en ese tipo de acabados más sucios y expresionistas que nos dejan un estilo tan a medio camino entre dos mundos como todo el resto del cómic.
Doctor Extraño & Doctor Muerte: Triunfo y tormento, por su parte, es un tebeo muy diferente, pero complementario. Roger Stern, el que por aquel entonces era uno de esos guardianes de la continuidad, a la par que guionista de una de las etapas más aclamadas del Doctor Extraño, se decide a profundizar en el trasfondo místico de Von Muerte. Realmente este escenario estaba desde su misma creación en Fantastic Four #5, pero, salvo contadas ocasiones, tendía a olvidarse, más centrados en su genio científico.
Triunfo y Tormento flirtea por primera vez con la idea de Muerte como Hechicero Supremo. Sin embargo, en este caso, perderá el torneo en favor de Stephen Extraño. Pero he aquí que las reglas dictaminan que Extraño deberá conceder un deseo a Muerte. Ambos descenderán al mismísimo averno para liberar el alma de Cynthia Von Muerte, madre del monarca de Latveria, de las garras de Mefisto.
De un solo plumazo, Stern rellena una parte fundamental del pasado de Muerte, aplica pinceladas fundamentales sobre su código de honor y aumenta su trasfondo trágico, pero también es cierto que cuando se tiene a Mike Mignola para contarlo en imágenes, estas cosas siempre son más fáciles.
Mignola había regresado a Marvel tras su periplo en DC con series como Phantom Stranger, el Mundo de Krypton y, sobre todo Odisea Cósmica, de donde había salido transformado y empezaba a dar muestras del Mignola maduro que veríamos no mucho después. Cierto que el personalísimo pincel de Mark Badger a las tintas tiene mucho que decir en el resultado final —y en el buen sentido, la verdad—, pero el trabajo de luces, la característica síntesis de formas y la potencia narrativa del dibujante californiano ya estaban ahí
Pese a que esta historia bien podría considerarse un complemento a la etapa de Stern en Doctor Extraño, me temo que aquí el hechicero supremo tiene el papel de secundario. Stern, consigue darnos una especie de Muerte definitivo tomando todas las semillas plantadas, de manera muchas veces inconexa, por los autores que llegaron antes que él y dándoles una nueva forma que cohesiona y afianza todo lo que había, aportando además nuevos matices que quedarán como parte primordial del canon del personaje.
No tengo claro el reclamo comercial que tendrán estas dos historias, pero si se trata del Doctor Muerte, veo difícil superar el combo que nos brinda Emperador Muerte: la historia original en cuanto a calidad, precio y trascendencia con respecto a la figura de Victor Von Muerte. En este tomo tenemos el mejor muestrario de las razones por las que el Doctor Muerte, no solo es el más grande de los villanos Marvel, sino también se basta y se sobra como protagonista absoluto, motor de historias e incluso más complejo y con más aristas que sus heroicos adversarios.





