Es la hora de las tortas!!!

Es la hora de las tortas!!!

El viaje, de Paco Roca

El viaje, de Paco Roca
Guion
Paco Roca.
Dibujo
Paco Roca.
Formato
Cartoné, 192 págs, color. 24x17 cm.
Precio
22€.
Editorial
Astiberri. 2026.

Advertencia: La obra que hoy reseñamos puede resultar especialmente impresionable para personas de más de 40 años que hayan sufrido a lo largo de su vida una o más rupturas de relaciones largas… Llega por fin después de tres años de espera, la nueva obra de Paco Roca, y con ella da un giro a los temas que más le han ocupado en los últimos años, con un cambio de registro hacia una historia mucho más personal y reflexiva. Mmmm… bueno, dicho así, no parece ser un giro de 180º, pero cuando la leáis lo entenderéis. El viaje vuelve a presentarnos a una versión de sí mismo y contarnos sus propias vivencias, aunque sea con otro nombre y con modificaciones en pos de la historia, pero se trata de una historia que no trata tanto de las relaciones entre personas y de la humanidad (que también) sino que presenta más un relato que sirve de vehículo para reflexionar sobre temas mucho más genéricos, sobre cómo vivimos las relaciones, las rupturas y el difícil tránsito del amor al desamor, si es que se llega a producir. Astiberri vuelve a presentar la obra en formato horizontal, el preferido del autor en sus últimas obras.


Fran es un escritor español que se encuentra de promoción por la Patagonia argentina. Ya en el aeropuerto, y tras varios retrasos, su vuelo a España es finalmente cancelado, y la única opción que le da la aerolínea es reubicarle en otro vuelo para 48 horas después. Eso le obliga a alojarse en un hotel en medio de la nada, donde conocerá a varias familias en su misma situación, y más concretamente a Sonia, una mujer argentina que espera volver con su familia, a ser posible, a tiempo para ver el derbi River-Boca. Fran tiene dos hijas y lleva separado casi seis meses, por lo que esos dos días serán una situación ideal para reflexionar sobre su relación y lo que le ha llevado a acabar con ella.

La obra está estructurada en cuatro líneas narrativas, todas ellas reconocibles gracias a un trabajo de color tan discreto como certero: La historia principal, en presente, la vemos con colores normales y naturales, policromáticos, aunque con ese filtro que apaga la saturación de los tonos. Las escenas en flashback, se nos muestran con un filtro celeste muy claro, pero reconocible. Lo mismo sucede con un filtro rosa que se utiliza para las escenas en las que Fran divaga, imagina, habla con su ex mentalmente… La última gama sería el verde claro, a la que recurre para evocar lo que podemos llamar «lo literario», escenas de sus libros o planteamientos más imaginativos pero siempre vinculados a la ficción. Lo bonito e interesante, y es una de las cosas que más he disfrutado, es que esos filtros de color se pueden aumentar de intensidad, mezclar entre ellos o combinar… y se hace de una manera que no percibes a no ser que te fijes expresamente.


Con esa combinación de líneas narrativas, vamos saltando del presente, al pasado, al ensueño, y construyendo un argumentario sobre el cual reflexionar, lo cual es algo de lo que no te das cuenta hasta que llevas bastante avanzada la obra. Al principio parece tener un ritmo demasiado lento, tal vez excesivamente apoyado en los diálogos, pero Roca está construyendo su casa narrativa. su estructura sobre la cual se van plasmando todos los argumentos que ayudan a reflexionar sobre qué son las relaciones, por qué una pareja se lleva a matar pero pasan toda su vida juntos, y felices, y otras personas que se quieren van sufriendo el desgaste y la rutina y se separan cuando todavía existe amor y ganas de avanzar. Una vez finalizada la lectura te das cuenta hasta qué punto se ha profundizado en la reflexión, se han puesto sobre la mesa argumentos y situaciones, no necesariamente polarizadas o maniqueas, sino que sirven para que nos demos cuenta de cómo una relación puede evolucionar o involucionar, y pasar del amor al desapego sin que apenas hayamos podido darnos cuenta.

Decía bromeando que esta obra va a llegar mucho más a personas de cierta edad y con mochila vital en cuanto al amor, puesto que vamos a sentirnos mucho más identificados. No cuenta algo difícil de comprender, de hecho creo que del modo en que está contada puede gustar a todo el mundo, pero no cabe duda que aquellos que hemos pasados por relaciones y rupturas con cierta intensidad, nos vamos a ver reflejados en lo que está pasando Fran: sus inseguridades, sus comportamientos pueriles, su relación con las hijas… y en lo ridículo que podemos llegar a ser. Muestra lo difícil que resulta la autocrítica, y lo fácil que confundimos responsabilidades con cuidados emocionales, cuando no necesariamente son incompatibles. Lo hace de una manera subjetiva, desde lejos, nada explicativa, lo cual invita a la relectura y a la rumiación de la obra una vez la hemos acabado.

Poco se puede descubrir ya del aspecto narrativo en cuanto al dibujo de Paco Roca. Se le nota muy cómodo en esa estructura horizontal con continuos juegos de rejillas de viñetas que, por cambiantes que sean o innovadoras, siempre resultan muy intuitivas a la hora de leerlas, siempre sabes en qué dirección tienes que seguir leyendo. Hay juegos muy interesantes como el de las metáforas literarias, o la de la pastilla efervescente, o menos sutiles como el de la revelación de los huecos dejados por la separación en la decoración de la casa. Aunque sin duda de esta obra lo más interesante me ha parecido el color, que permite combinar las diferentes líneas de manera natural y sin crear confusión en ningún momento, mezclando entre sí todos los elementos que estructuran la propuesta a reflexionar.


En definitiva, El viaje no acaparará tantos elogios como El abismo del olvido o su trilogía de la memoria , y puede resultar más difícil de empatizar con ella si no has vivido lo mismo que su protagonista, pero a mí me ha parecido una reflexión madura, compleja y completa sobre lo que supone una ruptura y cómo las solemos vivir los seres humanos aunque no queramos reconocerlo. Una obra que hace entretenidas páginas y páginas que solo muestran a dos personas sentadas cenando mientras charlan porque sabe dirigir la atención y el ritmo de la lectura como pocos otros autores pueden lograr. Una obra menos obvia que las anteriores, pero que trata como pocas la complejidad de las relaciones sentimentales de larga duración. Aunque muchos la coloquen rápidamente en tal o cual posición de sus tops del autor, yo me niego, mejor disfrutar sin necesidad de catalogarlo todo.

Lo mejor: El color. La madurez en cuanto a la reflexión que plantea, a corazón abierto.

Lo peor: Probablemente el hecho de no ser tan impactante de primeras como las últimas obras de Roca haga que muchos la infravaloren injustamente.