Los aficionados al Guerrero del Antifaz estamos de suerte. Tras un tomo que algunos creímos que era una mera conmemoración por el 80 aniversario de la creación de uno de los personajes más importantes del cómic español, Dolmen nos sorprende con la publicación de El Guerrero del Antifaz Edición 80º Aniversario 2, un segundo tomo que continúa la edición restaurada de la colección original de 1944. Ver recuperada la serie completa en este formato sería un sueño para muchos, pero los mayores fans del personaje y de la obra de Gago sabemos lo difícil que es, por su extensión, aunque resulta especialmente tranquilizante ver la planificación con la que Dolmen está llevando a cabo esta edición, viviendola tomo a tomo y siendo conscientes de que en cualquier momento pueden verse obligados a interrumpirla.

Y es que la serie original, ojo al dato, duró la nada desdeñable cantidad de 668 números, si bien el creador original Manuel Gago, estuvo alejado de ella desde el 420 hasta el 503, para reincorporarse posteriormente hasta el final de la serie en el año 1966. Si alguien ha quedado sorprendido por la extensión que alcanzó la serie, aun más le sorprenderá saber que la serie comenzó con una publicación aperiódica pero, gracias a su popularidad, poco a poco encontró cabida como publicación mensual (durante dos años), para pasar a quincenal (de 1946 a 1961) pero es que los últimos 5 años… ¡llegó a ser semanal! Claro está, que por prolífico que fuera Gago como autor completo (aunque contó con la ayuda de sus hermanos y cuñados), tenía un límite y, si bien durante los primeros 54 números tuvieron 16 páginas de cómic, a partir del paso a publicación quincenal, los tebeos pasaron a tener solo 10 páginas de historia, es decir, 4 páginas más todos los meses. Lo que puede parecer algo asumible no lo es tanto, sabiendo que Gago se encargaba de las portadas, realización de calendarios, cromos… así como de otras populares series de la época como eran El pequeño luchador, El pequeño enmascarado o La pandilla de los siete. Mucho se habla de Jack Kirby, pero pocos saben que tuvimos en su día un dibujante en España con una capacidad creativa tan productiva.
En cuanto a las tramas que encontramos en estos 14 números incluidos, y vistas con la perspectiva de los 80 años que han pasado, llama la atención lo divertidas que siguen resultando unas aventuras que no dejan de ser las mismas tramas repetidas una y otra vez, cambiando el personaje y la manera de intentar apresar al protagonista. Pero cada número es un nuevo intento de uno de los villanos de turno para dar muerte al Guerrero, ya sea tendiéndole una trampa, echándole a luchar con leones, enviando a un gorila amaestrado a que lo mate o cualquier otra pintoresca manera que enfrentase al protagonista con un nuevo desafío. El gran éxito de Manuel Gago fue recurrir a un reparto enormemente coral, donde cada cierto tiempo alguno de los protagonistas moría pero aparecía un nuevo personaje que le diese relevo. De este modo, en este tomo veremos a villanos como Ali-Kan, Olián, Motamid o Harúm, y aliados como su padre el Conde de Roca, el Conde de Picos, Don Rodrigo o el joven Fernando que hace aparición en la serie en estos números.

Con tal cantidad de personajes aunque las tramas fuesen una y otra vez las mismas, Gago dotaba a los guiones con gran variedad, ya que la mayoría de los números contaban con dos, tres o más tramas simultáneas que aportaban un ritmo a la lectura trepidante. Y no solo se repetían esas tramas, sino que los intereses románticos eran algo que servía de excusa para poder dirigir las simpatías y odios de los personajes de manera que ni aliados ni enemigos fueran posiciones inamovibles. Doña Ana María, Zoraida o Aixa bebían los vientos por el apuesto guerrero, lo cual hacía que los pretendientes de cada una de las chicas estuvieses deseosos de que el héroe acabara cayendo bajo los ataques de sus enemigos.
La edición de Dolmen ya comentamos que era una absoluta maravilla. Está restaurada por Antonio Domingo Gómez, quien junto a Eduardo de Salazar son los encargados de la planificación de esta edición. Una edición que, como decía al principio de esta reseña, está planificada con sensatez, siendo conscientes de la dificultad para mantener suficientes lectores que apuesten por estas ediciones de lujo de un material como este y sabiendo que, de seguir hasta el final nos llevaría alrededor de unos 30 tomos para acabarla, eso sin contar con publicación de materiales extra como almanaques y otras historias. Ojalá la viésemos acabada, pero siendo conscientes de su dificultad, la editorial está publicando el tomo adaptandolos para no dejar una historia a medias. Ya sabemos que, a pesar de ser publicaciones supuestamente independientes (para saber más del por qué, acudid al excelente artículo introductorio de Salazar), el recurso que tenía Gago para enganchar a los lectores era dejar siempre las tramas a medias, de manera que las resoluciones de flecos sueltos tuviesen lugar a mitad de cada número, dejando la necesidad de comprar el siguiente para saber cómo concluye determinada trama. Siendo conscientes de ello, Dolmen finaliza este tomo a mitad del número 28, sin comenzar la siguiente línea argumental para no dejarla a medias. Algo que, en caso de verse obligados a interrumpir la edición, no dejará al lector con una historia a medias.

En definitiva, El Guerrero del Antifaz Edición 80º Aniversario 2 es un nuevo regalo de Dolmen para los seguidores de una de las series más importantes que ha tenido nuestra industria del cómic, con una edición muy cuidada, fantásticos artículos, extras como las ilustraciones para la colección de cromos, y una restauración maravillosa de un material que ahora cumple 80 años. Historia de nuestro cómic en una edición sencillamente perfecta.
Lo mejor: Lo bien planificada que está la edición. La perspectiva del tiempo que nos permite ver lo hábil que era Gago.
Lo peor: Nada. Si estás aquí leyendo esto, serás tan indulgente como yo en cuanto a lo malo.


