Un tándem como el formado por Hugo Pratt y Milo Manara es difícil que defraude a ningún lector. El Gaucho  es la segunda colaboración... El Gaucho

Un tándem como el formado por Hugo Pratt y Milo Manara es difícil que defraude a ningún lector. El Gaucho  es la segunda colaboración de dos de los más importantes autores de cómic de la historia de Italia tras Verano Indio  obra, como esta, también editada por Norma Editorial. Sin necesidad de abrir el libro, el mero nombre de estos dos autores ya garantizan que nos vamos a encontrar ante una historia de aventuras con una buena dosis de erotismo entre sus páginas. Y, efectivamente, es lo que podemos encontrar: una historia ambientada en las colonias españolas argentinas durante principios del siglo XIX repleta de pasiones, violencia y acción.


La historia nos retrotrae a la revolución por la independencia de las colonias españolas en Argentina. Un soldado del grupo de cazadores escoceses durante la invasión inglesa al país gaucho se encuentra a bordo de una corbeta repleta de prostitutas reservadas para los altos cargos del ejército. Allí conocerá a la irlandesa Molly, una chica rebelde y deslenguada que le robará el corazón. Pero son tiempos duros y difíciles, y se verá envuelto en numerosas aventuras durante las negociaciones y ataques a los colonos españoles.

Si por algo destaca la obra es por su crudeza. No estamos ante una novela romántica de aventuras en el mar y en parajes exóticos de países remotos… todo lo contrario. Si por algo destaca Pratt es por la ausencia de cualquier clase de suavización a la hora de mostrar los escenarios en los que se mueven los personajes, y si además estamos en un barco con prostitutas en la época que estamos, pues es de esperar que veamos escenas de violación, asesinatos e intentos de fuga. Sí es bastante llamativo que la figura de Tom, el protagonista que nos cuenta en primera persona su historia, tiene un papel muy pasivo en todo momento, y sirve más como un testigo que narra los sucesos que acontecían a su alrededor, pero raramente se involucraba en ellos (y cuando lo hacía, no solía salir muy bien parado).


Los personajes son muy interesantes: el sosegado Tom Browne contrasta mucho con Matthew, un sirviente jorobado del barco, que debería ser una figura sumisa y obediente, pero no duda en arrearle golpes al que pone en duda su honor o asestarle un cuchillazo al que agrede a sus compañeros. El contramaestre Clagg es otro de los principales personajes, un tipo fundamental en el devenir de la acción, y con una moral cuanto menos dudosa. La prostituta Molly tiene ya mucha experiencia, y a pesar de su dulzura está perfectamente caracterizada por los afilados diálogos de Pratt como una mujer con mucho mundo vivido y que está acostumbrada a un trato despreocupado y sin ningún miramiento.

Pero la historia perdería mucho sin el evocador dibujo de Manara, en un gran momento, y capaz de reflejar con detalle los navíos y sus camarotes, un vestuario muy cuidado y una Argentina que transportan al lector, sin dejar de lado el habitual erotismo marca de la casa, con escenas que estoy seguro que están reflejadas por iniciativa de Manara antes que de Pratt… El dibujante italiano contribuye a la personalidad de Tom con un diseño refinado, inocente, y bello, falto de haber sufrido todo lo que han vivido sus compañeros de viaje. Esa fragilidad contrasta mucho con sus rudos compañeros de navío, que reflejan en sus rostros las mil y una aventuras vividas, y los golpes recibidos tanto por la vida como por superiores o enemigos.


En definitiva, El Gaucho  se vende solo con los dos nombres que figura en su portada. Una historia de aventuras con un buen background histórico, una acertada documentación de vestuario y navíos, y una dosis de erotismo que vienen irremediablemente acompañando a cualquier obra de Manara. Una edición preciosa de Norma, a un tamaño aumentado, de formato europeo, y con un papel estucado de alto gramaje que reproduce con justicia el precioso arte del autor italiano. La edición se acompaña de algunas ilustraciones y bocetos extra sobre la obra.

Lo mejor: El trabajo de guionista y dibujante. Cómo consiguen evocar la época en la que se desarrolla. El color apagado y frío de Battaglia que ambienta muy bien la historia.

Lo peor: Tom Browne puede llegar a irritar por su pasividad y desidia… a pesar de ser un comportamiento totalmente creíble.

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Alejandro Martínez

Alcalde no electo de Star City. Conocido en determinados círculos como "El páharo". Era el único que justificaba sus artículos en esta web, pero los caciques que la dirigen me han obligado a dejar de hacerlo... Sniff sniff.

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