Es la hora de las tortas!!!

Es la hora de las tortas!!!

El editor está (1)

Cuando una persona random utiliza IAS de generación de imágenes para ilustrar la cubierta del fanfic que va a publicar en Whatpadd, pues qué le vas a hacer. Habría que recordarle que está utilizando una herramienta que vulnera la propiedad intelectual de miles de artistas, de cuyos trabajos se nutren estos robaperas digitales para imitar la creación humana. Pero trabajo, lo que se dice trabajo remunerado, en este escenario se ha perdido poco. Yo mismo he rellenado páginas de fanzines con ejercicios de creatividad que consistían en escanear sin pudor mangas de Planeta, borrarles los textos y reescribir mis propios diálogos para buscar la risa. Ni siquiera fui original, porque es una idea que le robé a DR, que hizo esto mismo reordenando viñetas de Bone para unas tiras cómicas. Y estoy convencido de que él tampoco fue el primero.

Las alarmas suenan cuando una empresa quiere evitar los costes de contratar a un ser humano ilustrador, porque les importa más el ahorro que las consecuencias. No valorarán los costes ecológicos, morales, en imagen de marca o a largo plazo; solo dejarían de emplearlas si la molestia les alcanzara en las cuentas bancarias. Aunque dentro de esta negligencia y falta de empatía todavía hay grados: no es lo mismo que una cadena de restaurantes componga una suerte de folleto publicitario grotesco con una IA (que ya está fatal), a que una empresa que sí está enfrascada en lo que llamamos Las Industrias Culturales™ se dedique a producir libros ilustrados porque no tiene que pagar derechos. En el segundo caso, el lucro es todavía más criminal, porque la aberración forjada por la IA es, directamente, el producto que te quieren vender.

Todavía es más dañino si la tolerancia hacia las IAS viene de parte de instituciones y entidades de renombre, con un peso en lo social y lo económico: asociaciones, colegios profesionales, gobiernos locales, autonómicos o nacionales. Porque deben dar ejemplo, sean cuales sean los malos usos extendidos, haciendo LO CORRECTO. Utilizar IAS en este momento, el que no hay marcos formales que las legislen de modo apropiado, bajo la excusa de que “todo el mundo las está usando, no podemos detener el futuro, es la moda” es una torpeza inadmisible. Aunque la gente vea películas a través de plataformas ilegales, lo que por otra parte permite el acceso a muchos contenidos que de otra forma habrían desaparecido… ¿sería lógico que algún ente público (o financiado por lo público) promoviera la piratería de contenidos? ¿El robo de libros en las bibliotecas? ¿La fuga de cerebros? ¿La abolición de la libertad de expresión?

Ya, bueno, una cosa es lo deseable y otra lo que hacen DE VERDAD.

Pero dicho queda: las IAS utilizan el raspado de datos para generar patrones y reproducir contenidos. El debate no gira sobre si hay gente que no queremos facilitar el progreso, sino si esta herramienta vulnera los derechos más fundamentales de protección de la labor artística. Quienes pretendan sacarle provecho para trabajar a mínimo esfuerzo tendrán que ser rápidos, porque los responsables de cualquier departamento editorial aprenderán en dos días a insertar prompts en la máquina y se saltarán a los intermediarios. Por suerte, ya hay librerías y editoriales que estamos montando un cordón sanitario porque si damos cancha a este abuso solo nos espera un futuro insípido en el que todos los carteles sean exactamente el mismo, una y otra vez. No hay horizonte para el desarrollo creativo si solo reciclamos lo que ya tenemos. Y tiene mucho más valor cualquier monigote hecho a mano, resultado de un esfuerzo real, que los patéticos intento de óleo binario que circulan por las redes a cambio de un puñado de likes. Irse al pedo.

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