Es la hora de las tortas!!!

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El día de las cabezas voladoras

El día de las cabezas voladoras
Guion
Shintaro Kago
Dibujo
Shintaro Kago
Formato
Portada rústica con sobrecubierta. 15,0 x 21,0 cm. 152 páginas. Sentido de lectura occidental.
Precio
14,90 €
Editorial
Moztros Manga. 2026
Edición original
Day of the Flying Head

Este 3 de septiembre Moztros Manga nos trae El día de las cabezas voladoras, un tomo autoconclusivo en el que el Shintaro Kago vuelve a demostrar que, cuando crees haber visto la idea más delirante posible, todavía puede sorprenderte con otra aún más disparatada.

Porque sí, el título es exactamente lo que parece.

Perdiendo la cabeza

Todo comienza cuando, sin previo aviso, las cabezas de las personas empiezan a separarse de sus cuerpos y a salir volando por todos lados. Y no, la gente no muere. Las cabezas siguen vivas, los cuerpos continúan moviéndose por su cuenta durante un tiempo y, como podéis imaginar, el caos está servido.

Si habéis leído alguna obra de Shintaro Kago ya sabréis que aquí no hay espacio para la normalidad. Lo que empieza siendo una premisa completamente absurda acaba convirtiéndose en una sucesión de situaciones cada vez más surrealistas, donde el autor aprovecha para lanzar su habitual mezcla de humor negro, gore y crítica social.

En El día de las cabezas voladoras, Kago prescinde por completo de los diálogos y, a través de su dibujo, demuestra que no los necesita para contar una historia capaz de atrapar, incomodar y hacer reír al mismo tiempo.

El día de las cabezas voladoras 1

El caos según Shintaro Kago

En una obra como esta, el dibujo no acompaña a la historia: es la historia. Es de esos mangas que te obligan a leer con los ojos más que con las palabras (porque no las hay).

Primero de todo, confesar que soy nivel principiante con las obras de Shintaro Kago. Si tú también lo eres, debo decirte una cosa: una de las cosas que mejor hace es dosificar el absurdo.

Si es vuestro primer contacto con el autor, las primeras páginas son casi una trampa: sirven para situarte, pero enseguida empieza a introducir pequeños disparates que van escalando sin parar.

Al principio uno se queda mirando cada viñeta pensando: «¿Pero qué narices estoy viendo?». Unas cuantas páginas después, ya has asumido que las cabezas vuelan y tu preocupación pasa a ser qué nueva barbaridad se le habrá ocurrido al autor.

Lo mejor es que el proceso es tan gradual que acabas aceptando situaciones completamente imposibles como si fueran lo más normal del mundo. El autor tiene la habilidad de convertir lo grotesco en rutina.

Con él nunca te preguntas «¿por qué?», sino «¿qué será lo siguiente?».

El arte de lo grotesco

Con un trazo, limpio y muy detallado, Kago apuesta por un enfoque casi realista que contrasta de lleno con el disparate que plantea la historia. Las anatomías están muy cuidadas, los escenarios rebosan detalles y cada página está construida con una precisión casi quirúrgica

Otro de sus grandes puntos fuertes es la composición de página. Demuestra un dominio absoluto del ritmo visual, sabiendo cuándo llenar una página de información y cuándo dejar que una única imagen sea la protagonista, consiguiendo que pasemos del asombro a la carcajada —o al horror— en cuestión de segundos.

Por último, remarcar su uso de las expresiones de los personajes. Mientras nosotros intentamos procesar lo que está ocurriendo, ellos reaccionan con una mezcla de desconcierto, resignación o absoluta normalidad que hace que muchas escenas acaben resultando más cómicas que desagradables.

El día de las cabezas voladoras 2

El ero-guro tambien entra por los ojos

Hablar de Shintaro Kago es hablar, casi de forma inevitable, del ero-guro. Pero que no os asuste el nombre. Aunque el término proviene de erotic grotesque, no significa que todas las obras del género estén cargadas de erotismo. De hecho, en El día de las cabezas voladoras ese componente queda prácticamente en un tercer o cuarto plano.

Gore, deformaciones, humor negro, situaciones surrealistas y una buena dosis de crítica social suelen ser algunos de sus ingredientes habituales del género.

Y sí, en El día de las cabezas voladoras hay gore. Mucho. Pero sería injusto reducir el dibujo de Kago a eso. La violencia forma parte de su lenguaje artístico, pero siempre está al servicio de la historia y de las ideas que quiere transmitir.

Detrás de cada escena grotesca hay un autor que entiende perfectamente cómo funciona la narrativa visual y cómo utilizarla para sorprender al lector una y otra vez. Más que escandalizar, el autor busca sorprender, incomodar y, en muchas ocasiones, sacar una carcajada cuando menos te lo esperas.

Una edición que no pierde la cabeza

Moztos Manga nos presenta esta obra en formato A5, con sentido de lectura occidental y con una calidad de impresión que permite apreciar sin problemas el increíble nivel de detalle del dibujo de Shintaro Kago.

El papel reproduce muy bien las tramas, los contrastes y la enorme cantidad de detalles que esconde cada página, algo fundamental en una obra donde el apartado gráfico lo es absolutamente todo.

Una edición sencilla pero muy cuidada, que deja que el verdadero protagonista del tomo —su espectacular apartado artístico— se desparrame por todas las páginas.

El día de las cabezas voladoras 3

El día de las cabezas voladoras no es un manga para todo el mundo. Si el gore extremo o el humor macabro os echan para atrás, probablemente salgáis corriendo en las primeras páginas.

Pero si os gusta que un autor juegue con vuestra cabeza —nunca mejor dicho— y sea capaz de convertir el disparate más absoluto en algo completamente lógico, aquí tenéis una de esas lecturas que no se olvidan fácilmente.

Porque una vez aceptas que las cabezas vuelan… ya cualquier cosa puede pasar.