A estas alturas, con tres años de publicación en España de El departamento de la verdad, lo normal sería que sobrasen explicaciones de quiénes son James Tynion IV y Martin Simmonds y lo que están haciendo en esta serie. No obstante, un libro como El departamento de la verdad. La conspiración completa: Ficciones salvajes, por su curiosa naturaleza, quizá pida empezar un poco de cero.
Pero antes de ubicar este tomo especial dentro de la serie y sus autores, es de recibo situarnos en qué es exactamente El departamento de la verdad. La conspiración completa: Ficciones salvajes. Y para decir qué es, tal vez lo mejor es empezar diciendo aquello que no es. Ficciones Salvajes no es un cómic. Tiene un par de capítulos de cómic al final, pero no es más que una quinta parte del libro. La inmensa mayoría está constituido por dosieres informativos sobre las distintas ficciones salvajes que pueblan el universo del departamento de la verdad y hasta cierto punto el nuestro.
De nuevo para los recién llegados, El departamento de la verdad, a grandes rasgos, explora en tono de thriller de terror y conspiraciones un mundo en que las creencias masivas de la gente las convierte en realidad. Así pues, entre otros tantos fenómenos, existen lo que llaman ficciones salvajes, ficciones que, por el motivo que sea, se han extendido hasta tal número de creyentes, que han terminado por tomar forma.
El departamento de la verdad. La conspiración completa: Ficciones salvajes recoge información sobre cada una de ellas, explorando tanto su contexto imaginario como el real y documentando avistamientos y otros fenómenos. Veremos mitos tan conocidos como Bloody Mary, Bigfoot, el Krampus, el Chupacabras, posesiones y apariciones demoníacas, ángeles, ovnis o incluso Elvis, y otros mucho más locales y desconocidos como el monstruo de Flatwoods, el rondador nocturno de Fresno, la bestia de Bray Road, el Hodag o Mokele Mbembe. Cada uno de estos informes viene además acompañado de una ilustración a cargo de un quién es quién de lo más granado del panorama independiente americano, desde Bill Sienkiewicz hasta Andrea Sorrentino pasando por Kent Williams, Trung Lê Nguyên, George Pratt, John McCrea, Andrew McLean, Erica Henderson, Ian Bertram y muchos otros.
Obviamente, todos estos textos corren a cargo de James Tynion IV, aunque con una ayudita del editor Steve Foxe, y tanto las páginas finales como algunas de las ilustraciones interiores corren a cargo de Martin Simmonds. Y de nuevo para aquellos que no están familiarizados con El departamento de la verdad, pongamos en contexto muy rápidamente que Tynion es uno de los guionistas más populares del momento, pródigo en todo tipo de títulos tanto más mainstream, como Batman o Liga de la Justicia Oscura, como en multitud de proyectos personales tal que Hay algo matando niños, The nice house on the lake o El depravado. Mucho menos prolífico es su compañero Martin Simonds del cual en España apenas hemos podido disfrutar otro par de títulos como Drácula o Punks Not Dead.
¿Y por qué esta insistencia en reubicar todo como si fuéramos recién llegados cuando ya se han publicado antes otros cuatro tomos de El departamento de la verdad? Básicamente porque si eres viejo seguidor de la serie, tal vez Ficciones salvajes no es para tí. Los dos cómics que se incluyen aquí ya habían salido antes en el segundo volumen; una pequeña saga que presentaba este concepto sobre el que aquí se nos amplía información y ya además era una historia atípica llena de páginas de notas de texto, en este caso sobre todo acerca de Bigfoot y Mothman. Para los fieles de esta obra de Tynion y Simmonds solo les recomendaría este tomo como complemento o más bien como un suplemento de un juego de rol, que amplía la mitología y aporta detalles curiosos, pero nada de lo que vemos aquí va a mover la trama principal de la serie o sus personajes.
Sin embargo, y esto es algo que Norma parece haber tenido muy en cuenta, Ficciones salvajes podría ser el primer acercamiento de muchos al universo que proponen Tynion y Simmonds. Y es que por un lado, un formato un poco más grande y con tapa dura, al contrario que la serie regular, debería darnos indicios de que estamos ante un producto separado. Por otro lado, por su condición de unitario y el tipo de información que nos brinda, bien podría ser un perfecto regalo trampa para muchos de esos aficionados de todo ese llamado mundo del misterio, que no sean muy habituales de las viñetas.
Esta colección de dosieres, que aparecieron originalmente por entregas en el newsletter de Substack de James Tynion presenta para los ajenos esa idea tan interesante y sugerente de las ficciones salvajes mientras que además hace un repaso de las distintas raíces tanto mitológicas como psicológicas o sociales de cada uno de los fenómenos que aquí se describen
Utilizar el concepto de la ficción como moldeadora de la realidad no es algo demasiado original, ha sido usado tanto de forma simbólica como literal por múltiples autores e incluso esta idea concreta de creencias del folclore popular literalmente materializadas ya las exploraban Warren Ellis y Declan Shalvey en su inacabada Injection, pero lo que las hace particularmente atractivas en El departamento de la verdad es su atmósfera de thriller conspiranoico, al estilo que inmortalizara Expediente X, con el que es fácil establecer una cierta relación de complicidad.
Tynion mezcla tramposamente realidad y ficción sabedor de que estamos al tanto, pero también deseando seguirle el juego. Mezcla mitología tanto del acervo popular como de ese nuevo folclore del siglo XXI nacido de internet y lo hace todo uno. Ficciones salvajes es un material perfecto para introducir así a profanos del cómic en El departamento de la verdad, para reclutar tanto creyentes como esa a mayoría de no creyentes juguetones fascinados por la magia de toda esta mitología. Ficciones salvajes no es un tebeo, pero bien podría ser una gran puerta de entrada a ellos.





