¿Qué apasionado de los cómics no ha aprendido a entender mejor lo que es la narrativa gráfica con Entender el cómic? La obra de Scott McCloud se ha convertido, junto con El cómic y el arte secuencial de Will Eisner, en uno de los títulos de referencia imprescindibles para cualquier persona que quiera comprender mejor cómo funciona el cómic como medio para contar historias. Su narrativa ágil, el empleo de listas para recoger algunas de las posibilidades a la hora de contar una historia, y un tono cercano, carente de discursos académicos que puedan producir alejamiento del lector, convirtieron esa obra en un long-seller que posteriormente se amplió con otras obras que tocaban más aspectos de la publicación de cómics. McCloud une fuerzas con Raina Telgemeier, quien es otro ejemplo para lo que supone contar historias, en este caso a primeros lectores, y nos traen una mezcla perfecta para enseñar a los niños las interioridades de la realización de historias en formato cómic. El club de los dibujantes, editado por Maeva, es el libro perfecto para aquellos niños que están descubriendo el cómic y que muestren un mínimo interés por hacer sus propias historias.

Comenta Telgemeier en una entrevista, dentro de los numerosos extras que se incluyen en esta edición, que cuando conoció a McCloud le comentó lo mucho que habría disfrutado de una versión de su Entender el cómic pensada para niños cuando ella tenía esa edad. Es cierto que el tono de dicha obra no es del todo ajeno a un público infantil, pero su profundidad y cómo se detiene en algunos conceptos más complejos, puede acabar aburriendo a los lectores más jóvenes, o al menos desbordarlos con tanto término que acabe desmotivándolos por no verse con la suficiente madurez para entenderlo por completo. Así que lo que vamos a encontrar en este título es precisamente la fusión de dos fórmulas que han demostrado funcionar muy bien: el tono didáctico de McCloud y la cercanía y conexión con el público infantil de Telgemeier.
Y es que a pesar de ser un perfecto manual para niños que quieran hacer un cómic, la obra está planteada como cualquier otra obra de esta autora, en este caso, mostrando a un grupo de chavales que se reúnen después de clases, y bajo la tutela de una profesora del insituto, para aprender a hacer sus propios cómics. El grupo es variopinto, con algunos niños más apasionados, otros con más medios y apoyos, con más habilidades,… pero compartiendo todos la pasión por contar historias a partir de viñetas. Como nos tiene acostumbrados, Telgemeier consigue con sus personajes tocarnos la fibra sensible, y mostrar personajes con debilidades, inseguridades que gracias a su actitud acabarán superando adversidades y demostrando a los niños que lean estas aventuras la importancia de confiar en sí mismos y de dejarse ayudar por amigos y familia.

La obra está realizada por los dos autores a la par, haciéndose cargo Telgemeier de la historia principal y McCloud de todas las aventuras dibujadas por los niños y de adaptar la parte teórica a un lenguaje claro y sencillo con lo más importante que deben conocer para hacer un tebeo. Así, la profesora se convierte en una suerte de avatar de McCloud, pues es ella la que les va explicando aspectos de transición entre viñetas, la importancia del texto, la expresión corporal y los rasgos faciales o trucos para crear sus propios mini-cómics que los lectores de esta obra pueden llevar posteriormente a la práctica.
La edición de esta obra es similar a otras obras de Raina Telgemeier en Maeva, y cuenta con unos extras que me parecen muy interesantes: Una entrevista a ambos autores, un completo glosario de algunos términos utilizados, la descripción de los diferentes profesionales de la industria y un minucioso paso a paso de cómo realizaron el cómic, especificando las herramientas utilizadas para cada uno de ellos. Por si fuera poco, Maeva ha habilitado un sitio web repleto de recursos para aquellos niños que quieran llevar a la práctica los consejos que pueden encontrar durante la lectura.

En definitiva, El club de los dibujantes es un libro maravilloso para niños que muestren interés por realizar sus propios cómics. Con un lenguaje cercano, una historia de fondo y personajes entrañables, resulta un «manual de instrucciones» en forma de historia, que facilitará que quieran imitar a los protagonistas, sin tener en ningún momento la sensación de estar recibiendo una lección. Una obra cargada de tono didáctico, con lugar a historias personales y un espíritu de poner en alza la amistad y el respeto entre las personas. Si las obras de ambos autores por separado ya eran destacables, la colaboración de ambos ha dado lugar a un híbrido que contiene lo mejor de ambos mundos. Imprescindible.
Lo mejor: Que contenga lo mejor de ambos autores. Los personajes, cada uno con su historia y sus defectos/virtudes.
Lo peor: No haber podido leerlo cuando tenía 7-8 años.
