Es la hora de las tortas!!!

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El chico que me gusta no es un chico 1

El chico que me gusta no es un chico 1
Guion
Sumiko Arai
Dibujo
Sumiko Arai
Color
Color/Blanco y negro
Formato
14,8 x 21 cm. 184 páginas. Portada rústica con sobrecubierta. Sentido de lectura japonés.
Precio
12,95€
Editorial
Panini manga. 2024
Edición original
Ki ni natteru hito ga otoko janakatta (気になってる人が男じゃなかった)

EL CHICO QUE ME GUSTA: BIENVENIDAS AL YURI VERDE

En el contexto actual de la cultura digital, los webcómics se han consolidado como un medio narrativo accesible y dinámico. Publicados y difundidos a través de Internet, estos comics destacan por su cercanía con el público y por la libertad creativa que llega para cuestionar las categorías tradicionales del género romántico.

Dentro de este contexto, El chico que me gusta no es un chico apodada por la comunidad como “el yuri verde” – se ha convertido en una de las obras más comentadas del panorama reciente, no solo por su historia de amor entre chicas, sino por como aborda cuestiones relacionas con la identidad y la ruptura de estereotipos, usando un lenguaje propio del formato digital.

Narrar con scrolling

La premisa inicial es tremendamente clásica: una estudiante de instituto que se siente atraída por una persona a la que cree un chico, pero que en realidad es una chica de apariencia masculina.

A partir de este malentendido inicial, la historia desarrolla un romance yuri que avanza a través de pequeños gestos y momentos compartidos, rehuyendo del dramatismo excesivo.

Este tomo apuesta por una narración cotidiana, sin grandes giros melodramáticos ni conflictos forzados, sino que se centra en el descubrimiento pausado de los propios sentimientos y en la ruptura de las expectativas asociadas al género.

El chico que me gusta 01

Tanto Aya como Mizuki están construidas con una humanidad palpable, lejos de los arquetipos rígidos que a menudo dominan el romance escolar.

Aya no es una chica ingenua e inocente y su atracción hacia Mizuki está tratada con respeto y naturalidad.

Por su parte, Mizuki no es presentada como un animal exótico, sino como una persona con sus propias inseguridades y deseos. La relación que se desarrolla entre ambas se basa en la curiosidad mutua, la admiración y el aprendizaje compartido.

El chico que me gusta 02

Ritmo pausado: un arma de doble filo

Uno de los aspectos más interesantes de la serie es precisamente su tratamiento del género. El chico que me gusta no es un chico no se presenta como una obra explícitamente reivindicativa en su discurso, aunque sí lo es en su planteamiento. El malentendido inicial no se construye como una burla ni como un truco narrativo barato, sino como un reflejo de cómo los códigos sociales influyen en nuestra percepción.

La ausencia de discursos explícitos – no entra ni evita debates sobre orientación sexual o identidad de género, sino que los integra en la vida cotidiana de sus personajes -, es la génesis de la fuerte carga política implícita en este tomo. La masculinidad de una de las protagonistas no se explica ni se justifica; simplemente existe, y es aceptada como parte de su forma de ser.

Si se viene en busca de tramas intensas o de un desarrollo narrativo complejo, este no es tu manga. El chico que me gusta no es un chico apuesta por un ritmo lento que permite saborear cada mirada, explorar silencios y profundizar en las emociones de sus personajes, encajando a la perfección con el tono íntimo de la historia.

No obstante, junto con la falta de conflictos externos, en ocasiones puede llegar a crear una sensación de estancamiento y pérdida de la fluidez del relato.

El chico que me gusta 03

Verde que te quiero verde

El rasgo más distintivo de El chico que me gusta no es un chico es su apartado visual, que no solo acompaña la historia, sino que se convierte en una parte fundamental de su discurso narrativo.

El estilo de dibujo de Sumiko Arai es deliberadamente sencillo y limpio, alejándose del detallismo excesivo que caracteriza a otros romances escolares.

La composición de las viñetas, con líneas suaves y claras y con fondos minimalistas, demuestra como Arai prioriza la legibilidad sobre otros aspectos.

El diseño de los personajes sobrio, huyendo de rasgos exagerados, dirige al lector a centrarse en las emociones y en la dinámica de la relación. Por ello, podríamos decir que la estética de esta obra refuerza la intimidad emocional y la naturalidad de los sentimientos que retrata.

Especial mención merece el uso del color, y en particular la presencia constante del verde – de aquí el apodo de yuri verde dentro de la comunidad lectora – asociado tradicionalmente con el concepto de crecimiento e intimidad. El uso del verde no solo funciona como seña estética reconocible, sino como un recurso simbólico que acompaña el proceso emocional de las protagonistas.

En conjunto, el estilo de dibujo de El chico que me gusta no es un chico no busca deslumbrar, sino sostener la historia.

 

Así funciona el mercado, amigos

Este manga, nacido en la cuenta de Twitter de la autora y posteriormente serializado en Pixiv Comic, fue publicado en el país nipón en formato impreso en 2022 y en la actualidad cuenta con 4 tomos. En España tenemos publicados los dos primeros tomos de la mano de Panini Manga, no exento de polémica.

Mientras que los tomos iniciales de El chico que me gusta no es un chico llegaron con un ritmo relativamente constante, el esperado tercer volumen – fechado finalmente para el 28 de mayo – ha estado meses sin una fecha firme de publicación en España, habiéndose pospuesto su publicación en varias ocasiones.

La falta de una fecha de salida clara por parte de la editorial no solo alimenta la incertidumbre, sino que también dificulta que el título atraiga a nuevos lectores eliminando la oportunidad de consolidar el yuri verde dentro del catálogo actual.

Esperemos que el tercer tomo llegue pronto y recupere la ilusión que esta serie consiguió sembrar.