Llevamos unos meses dando la tabarra con que Killadelphia es una de las mejores series independientes que se publican ahora mismo en España. Ganadora de unos cuantos galardones, la serie creada por el guionista televisivo Rodney Barnes ofrece una curiosa y equilibrada mezcla de elementos que incluyen terror, thriller político y sátira social. Pero como una serie parece que es poco para el escritor, este se sacó de la manga El blog de pesadillas de Nita Hawes, de cuyo segundo (y último número) procedo a hablar en este momento.
Nita Hawes, que gran personaje
Lejos de ser un sacacuartos más, esta serie tiene su razón de ser y además es conducida por el equipo literario de Killadelphia. De hecho, el dibujante Jason Shawn Alexander está acreditado como co-creador, e incluso comparten a Luis NCT como colorista, por lo que hay cierta coherencia gráfica garantizada.

En esta última tanda de episodios nos encontramos con Nita, que anda recuperándose del enfrentamiento con un demonio. Su blog, en el que ofrece su ayuda con temas sobrenaturales, está tranquilo. Pero claro, ya se sabe que la paz no es más que un estado transitorio entre conflictos. Así, descubrimos que una tal Jackie la destripadora tiene ganas de jarana.
Hay que reconocer que Barnes sabe dar en el clavo con el tono de la historia, haciendo pasar a su creación Nita como si de una moderna Veronica Mars se tratase. También consigue que su relación con su equipo sea otro de los puntos fuertes. Y es que la curiosa pandilla de Scooby Doo formada por ella, su hermano el fantasma y el dios Anansi da lugar a situaciones de lo más diversas, muy bien dialogadas y salpimentadas por un fino sentido del humor que oscila entre lo sutil y lo más negro. Aquí se nota mucho el pasado catódico de Barnes, en especial su trabajo en American Gods. De hecho, Anansi muchas veces parece estar escrito por el mismísimo Neil Gaiman. Por cierto, un inciso: leeros Los hijos de Anansi del genio inglés. Para un servidor es su mejor obra junto a Buenos presagios.
Entonces, tenemos un grupo de protagonistas que funcionan por separado y en grupo, una antagonista misteriosa que deja con ganas de saber más y más y una trama que va a toda leche. Quizás demasiado deprisa. No en vano, es aquí donde radica el principal inconveniente de este segundo tomo de las peripecias de Nita Hawes. Se nota bastante que esta serie estaba concebida para ser regular, pero las ventas no acompañaron, por lo que tuvo que ser cerrada.

Afortunadamente, Barnes es un tipo con oficio que sabe lo que hace y todos los argumentos quedan más o menos bien zanjados. Me da rabia porque en algunos aspectos El blog de Nita Hawes me parece superior a Killadelphia, es más divertida, más fresca. También es verdad que el tono de ambas series es muy diferente, siendo la centrada en Nita mucho más distendida. De hecho, casi parece un vehículo de evasión usado por su autor para no caer en los sentimientos cenizos que emanan de la “serie madre”. Sea como fuere, lo importante es que parece que veremos a Nita más pronto que tarde.
La parte artística viene firmada enteramente por Szymon Kudranski que se encarga de los seis episodios (en el primer volumen fueron necesarios tres dibujantes para media docena de números). Su estilo oscuro, de línea sucia le sienta como un guante al tono de El blog de pesadillas de Nita Hawes.
Por último destacar que el volumen incluye a modo de extras una completa galería de portadas alternativas.
En definitiva, ha sido un viaje muy breve, pero lo hemos pasado en grande.


