Es la hora de las tortas!!!

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El batir de sus alas

El batir de sus alas
Guion
Ikuko Hatoyama. Historia original de Tatsuo Hori
Dibujo
Ikuko Hatoyama
Color
Blanco y negro
Formato
Portada rústica con sobrecubierta. 128x180 mm. 212 páginas. Sentido de lectura japonesa.
Precio
10,95 €
Editorial
Moztros Manga. 2026
Edición original
Habataki ~Ein Märchen~ (振翅 ~Ein Märchen~)

EL BATIR DE SUS ALAS: UN CUENTO SOBRE APRENDER A VOLAR

El batir de sus alas es un manga autoconclusivo basado en un relato del novelista japonés Tatsuo Hori e ilustrado por Ikuko Hatoyama.

Este tomo, recién salido del horno de Moztros Manga, nos ofrece, a lo largo de sus 212 páginas en blanco y negro, una obra breve pero densa de significado.

Si estás buscando un manga de acción convencional, El batir de sus alas no es para ti. En cambio, si deseas sumergirte en una obra que apuesta por lo simbólico y lo emotivo, este tomo te ofrecerá un vuelo fascinante.

Un vuelo que rompe la calma del pueblo

El relato sigue a Gigi, que inspirado por Zigomar el famoso ladrón ficticio de la literatura popular, decide reinventarse como una especia de paloma ladronzuela, sembrando el caos en su pequeño pueblo.

A medida que sus acciones avanzan, Gigi queda atrapado entre su pasado, sus antiguos amigos, la ficción y un persistente detective que intenta desenmascararlo.

La historia adquiere así un tono metanarrativo: Gigi parece moverse como un actor dentro de una ficción que él mismo ha creado, cuestionando constantemente los límites entre identidad, representación y realidad.

El relato evoluciona hacia un drama cargado de tensión simbólica, donde el juego inicial puede desembocar en consecuencias trágicas.

El batir de sus alas 01

Vivir en un escenario

Como comentábamos, el tomo está cargado de simbolismos. El tono recuerda a un cuento europeo —de ahí el subtítulo en alemán de la edición japonesa— pero con la sensibilidad estética japonesa característica de la autora.

Gigi ejemplifica cómo la identidad puede ser algo en construcción. Inspirado por Zigomar, decide reinventarse como una “paloma ladrona”, consecuencia de su deseo de escapar de la realidad. Además, la obra presenta la identidad como algo performativo: Gigi experimenta distintos roles, se prueba a sí mismo y desafía los límites de quién puede ser.

La paloma, símbolo central de la narrativa, puede tener varias lecturas: representa la libertad y el deseo de Gigi de escapar, pero también funciona como disfraz, ya que al ocultar su identidad humana puede protegerse de la realidad.

Por otro lado, uno de los elementos más distintivos de la obra es la difuminación entre lo real y lo ficticio. Gigi actúa como un actor dentro de su propia obra y sus acciones —robar, disfrazarse, evadir al detective— están cargadas de teatralidad, lo que hace que tanto él como nosotros nos preguntemos dónde termina la fantasía y comienza la realidad.

El batir de sus alas 02

Zigomar o realidad

Gigi, como hemos visto, es el protagonista y el motor del conflicto. Se mueve constantemente entre la ambigüedad: por un lado, resulta carismático y teatral; por otro, transmite fragilidad.

Hatoyama lo representa visualmente con una expresividad delicada, reforzando la sensación de que se encuentra entre lo humano y lo etéreo.

Su comportamiento puede interpretarse como una huida hacia la ficción, como si quisiera vivir dentro de un relato más emocionante que su propia realidad, convirtiéndose él mismo en actor y espectador de su propia historia.

Kiki no es simplemente un personaje secundario; es una figura clave para entender el conflicto interno del protagonista. A través de él, percibimos la tristeza y la preocupación que implica la transformación de Gigi.

Los amigos del pasado, y especialmente Kiki, funcionan como el anclaje a la realidad y representan aquello que Gigi deja atrás.

Por último, el personaje del detective introduce el elemento de persecución y tensa la narrativa.

El trazo de un ala

El estilo gráfico es uno de los puntos fuertes del tomo, con múltiples aristas que merece la pena comentar.

Hatoyama construye las páginas como escenarios teatrales: combina viñetas grandes para momentos dramáticos con pequeñas viñetas para acciones rápidas. Además, las viñetas no siguen un formato regular, sino que varían en tamaño y forma según el simbolismo de cada escena.

El uso del blanco y negro es otro recurso destacado: permite enfatizar la sensación de tensión y, al mismo tiempo, reforzar la fragilidad de Gigi. Hatoyama combina grandes zonas blancas con negro sólido para generar respiración visual.

Su trazo es fino, delicado y expresivo, con especial atención a los fondos detallados, que refuerzan la atmósfera nostálgica, y a las miradas y gestos sutiles que transmiten tensión, nostalgia o tristeza.

En el dibujo encontramos elementos recurrentes, como las palomas, que se representan en contraste con fondos oscuros para remarcar su significado de libertad.

Todo ello resulta necesario, ya que, con las escasas palabras que encontramos a lo largo de las páginas, la narrativa recae principalmente en las viñetas y en su carga simbólica.

El batir de sus alas 03

El eco del último batir

Para terminar la reseña, hay que decir que la edición de Moztros está realmente bien cuidada.

El tomo se maneja cómodamente, lo que hace que la lectura sea muy agradable, y la traducción es clara y fiel al espíritu de la obra, sin perder ningún matiz del relato.

Además, la presentación —desde la cubierta hasta la calidad del papel— refleja perfectamente el estilo delicado de Hatoyama, haciendo que cada página se disfrute tanto visual como narrativamente.

Así, el tomo nos invita a alzar el vuelo por su mundo delicado y simbólico, recordándonos que cada página es como un ala que nos lleva más allá de la realidad.