Es la hora de las tortas!!!

Es la hora de las tortas!!!

Las efímeras 1

Las efímeras 1
Guion
Jeff Lemire.
Dibujo
Jeff Lemire.
Traducción
Santiago García.
Formato
Rústica con solapas, 176 págs, color. 17x26 cm.
Precio
19€.
Editorial
Astiberri. 2024.
Edición original
Fishflies #1-3 (Image).

Brian Michael Bendis popularizó allá por los años 2000 lo que los estadounidenses vinieron a llamar «decompressive storytelling» (narrativa descomprimida). Jeff Lemire tomó el concepto y lo convirtió en tal seña de identidad que se podría decir que ha creado un subgénero dentro de ese estilo. Yo lo llamaría «slow-cooking storytelling» (narrativa cocida a fuego lento). Y es que el canadiense ha creado un estilo en el que la acción de sus historias se desarrolla a un ritmo extremadamente pausado, en el que pueden pasar 100 páginas de un cómic y aún no saber bien por dónde va a ir la historia realmente. Es el caso de Las efímeras 1, el primero de los dos tomos en los que Astiberri va a publicar los 7 números de la serie que comenzara en la plataforma Substack y acabaría publicándose en Image.


Las efímeras
nos traslada, oh sorpresa, a un pequeño pueblo del condado de Essex, en Ontario (Canadá). Se trata de Belle River, donde su población se ve asolada por una plaga de efímeras, esas moscas de agua que acuden hacia la luz y cuya vida media se limita a un par de días. En plena plaga, un criminal implicado en un asesinato y una agresión a un menor acaba refugiándose en el granero de una niña solitaria que vive con un padre agresivo y poco atento con ella. El delincuente comenzará una relación de confianza obligada hacia Franny Fox, puesto que la policía ya anda tras su pista y la niña no parece tenerle miedo ni querer denunciarlo para que lo arresten. Pero un suceso extraordinario está a punto de suceder y enturbiar aún más la situación.

Cuenta el propio Lemire en un artículo que se incluye al final de este primer tomo cómo comenzó a publicar la historia a través de la plataforma de newsletters Substack pero que, entre que se veía cada vez más abrumado por el trabajo que le daba la adaptación televisiva de Essex Country, y que veía que su historia se podía ver beneficiada de una extensión de capítulos algo superior a la media, se fue demorando y demorando cada vez más. Al final, e impulsado por esa fórmula de DC de libros con periodicidad algo superior pero una extensión mayor (él hace referencia a los «Elseworlds», aunque a mí me recuerda un poco más a los «Black Label» tan populares en los últimos años), optó por publicar en Image la serie, en números que van de las 48 a las 60 páginas. Así, tenemos un tomo de 176 páginas con solo 3 números de la serie. Los otros 4 saldrán en un tomo más adelante, aunque hay que recordar que el sexto acaba de ver la luz y el séptimo saldrá publicado en EE.UU. (lo hace en julio).


La obra incide, una vez más, en la soledad y el instinto de supervivencia, que hará que personajes como Franny busquen dar salida a toda esa bondad que no tiene con quien volcar. Su padre no muestra ningún cariño hacia la niña y en la escuela no hacen más que meterse con ella. Por eso, cuando se encuentra con ese delincuente, una persona que huye sin el apoyo de nadie, se siente identificada con él y le ayuda. Y la situación irá un paso más allá cuando suceda lo que viene a continuación, lo cual reforzará aún más esa sensación de extrañeza y la continua percepción de ser un bicho raro en este mundo. Con un ritmo muy pausado, la acción se va desenvolviendo de manera lenta, pero que nadie piense que lento es sinónimo de aburrido. Si algo caracteriza este «slow-cooking storytelling» es que puede ser tranquila y tomarse su tiempo, pero es capaz de mantener el interés por los personajes y permite incidir en algunas señas de personalidad de una manera más orgánica.

A estas alturas no creo que vayamos a descubrirle a nadie el dibujo de Lemire, y menos en estas obras de corte más intimista y costumbrista alejadas de las editoriales mainstream. Mantiene un color bitono, que cambia en alguna escena onírica, y que se ve alterado por detalles en rojo que sirven para guiar la vista y para crear puntos de vinculación entre Franny y Lee. Lemire recurre mucho a escenas poco iluminadas y ambientaciones sucias, que crean ese ambiente decadente y poco atractivo para una niña como la protagonista, resultando aún mayor el contraste con esa actitud que tiene ante una vida que no la trata especialmente bien.


En definitiva, Las efímeras 1 es el comienzo de una historia que podríamos definir como un cruce entre Frankenstein, Gregor Samsa y cualquiera de las novelas de adolescentes de Stephen King. Una historia contada sin prisas que vuelve a poner en relieve una personalidad luminosa y optimista dentro de un entorno en el que lo tiene todo en contra. El misterio sobrenatural que desencadena la historia y el criminal perseguido por la policía no son más que una excusa para contar una relación de amistad entre dos personas que parecen opuestas, pero tienen mucho más en común de lo que creen.

Lo mejor: Que a pesar del ritmo pausado no aburre en ningún momento. Si te gusta el Lemire costumbrista, esta obra te va a gustar.

Lo peor: Si eres de los que no conecta con esa narrativa tan peculiar del canadiense, esta obra no va a conseguir que cambies de opinión.