Tengo que reconocer que la reseña de este tercer integral de “Dragon Fall” ha salido más tarde de lo que me hubiera gustado. El motivo es que comencé a escribirla hace casi un mes, dando la casualidad de que la fecha coincidía con el primer aniversario del fallecimiento de Akira Toriyama, que dejó este mundo para estar con Kaito y Dende el 1 de marzo de 2024 (aunque la familia lo comunicó una semana más tarde). Por lo tanto, que estas palabras sirvan como homenaje y muestra de cariño y agradecimiento por haber creado el mejor manga de la historia.

Entrando ya en materia, Dolmen está reeditando la creación de Álvaro López y Nacho Fernández a velocidad de Vértigo. Las más de cuatrocientas páginas que tenemos por delante corresponden a los volúmenes cinco y seis de la edición edición anterior, así como a los números 29 a 38, el especial 0 Serie Lila, el 00 y el one-shot “Super Dragon Fall Turbo” de la primigenia edición en grapa de la serie por parte de Camaleón. Todo un chocho de nomenclaturas que, en esencia, no es más que un juego planteado por los autores.
Dragon Fall. Un poco de historia
Las chanantes aventuras de Soson Goku y sus amigos comenzaron en otoño de 1994. Uno pensaría que lo lógico habría sido volver a contar las peripecias desde el comienzo con Bulma (perdón, Vilma) reclutando al pequeñajo para buscar las bolas mágicas. Pero no, Álvaro y Nacho, que en ningún momento fueron conscientes del éxito que tenían en ciernes, decidieron comenzar por la saga que mejor les pareció. En concreto, se saltaron todo “Dragon Ball” y parte de “Dragon Ball Z” para ir directamente al Cell Game o, como ellos lo llamaron, “El juego de la Celulitis”, con su anfitrión ataviado con un smoking cual Emilio Aragón en “El juego de la oca”. Además, contó con un número mayor de páginas y encuadernación con lomo como los prestigios de la época.

A decir verdad, leído treinta años después de su publicación, este especial “Serie Lila” sigue siendo uno de los números más cachondos de “Dragon Fall”. La risa está asegurada gracias a la enorme cantidad de chascarrillos por viñeta. Es cierto que algún chiste ha envejecido algo regular debido al cambio de sensibilidad (para bien) que estamos viviendo en los últimos años. Además, al ser humor referencial hay ciertas coñas que resultan algo desfasadas.
Comparar este especial con los números que le preceden y suceden supone un curioso ejercicio de comparación. El trazo, así como el acabado y la rotulación son mucho más “rústicos”, haciendo que el resultado final sea más parecido a un fanzine que a un tebeo profesional. Así mismo, también sirve para darse cuenta de lo mucho que crecieron como artistas Álvaro y Nacho en los cuatro años que separan ese primer número con el último que se ofrece en este tercer integral de “Dragon Fall”, el 38 de octubre de 1998.

Sobre la trama de este puñado de episodios hay otro dato destacable. Como si se tratase del anime original japonés, los autores fueron poco a poco alcanzando el material original hasta verse en la necesidad de incluir relleno. Y aunque ya hablaremos de las historias que crean desde cero en el próximo tomo, aquí cogen como inspiración a Cooler, el hermano de Freezer que protagonizó la quinta película de “Dragon Ball Z” titulada “Contra el rival más fuerte” (todavía la tengo en VHS). El volumen cierra con “Super Dragon Fall Turbo”, un título que se toma a guasa las mil nomenclaturas que tuvo el juego “Street Fighter II” de Capcom antes de que se atreviesen a cambiar de dígito.
De todos modos, al final, que sigan o no fielmente la línea trazada por Toriyama es lo de menos. Aquí estamos por las risas, por la parodia, por el chiste fácil y efectivo a costa del famoseo del momento (brutal el trasunto de “Crónicas Marcianas”). Los autores buscaban que el lector pasase un rato entretenido y, en mi caso, lo consiguieron en su momento y lo siguen logrando hoy en día.
La edición de Dolmen sigue siendo más que correcta, con papel de calidad, sobrecubierta e incluye un montón de extras como artículos, ilustraciones o todas las portadas de las ediciones anteriores.


