Es la hora de las tortas!!!

Es la hora de las tortas!!!

D.R. & Quinch. La obra totalmente completa

D.R. & Quinch. La obra totalmente completa
Guion
Alan Moore, Jamie Delano
Dibujo
Alan Davis
Tinta
Mark Farmer
Color
Steve Potter
Formato
Blanco y negro y color. Cartoné. 128 páginas
Precio
22.90 €
Editorial
Dolmen Editorial. Noviembre 2025
Edición original
2000 AD Progs 317 (1983), 350-359 (1984), 363-367 (1984), 525-530 (1987), 532-534 (1987), Sci-Fi Special 1985 (1985) . (1983, 1984, 1985, 1987, 2010 & 2025) UK. Rebellion 2000 AD Ltd.

Reconozco que he tardado demasiado en acercarme a D.R. & Quinch. Mucho más de lo que debería, a juzgar por lo bien que me lo he pasado con su lectura. Y no ha sido por falta de oportunidades, puesto que la obra ha sido editada en nuestro país por Dude, Kraken y ahora Dolmen. La editorial mallorquina añade el título a su línea 2000 AD en la que recuperan clásicos de la mítica revista británica, muchas veces inéditos en España.

El caso es que no soy el mayor fan de Alan Moore. Hay muchos tebeos suyos que me flipan, como V de Vendetta, los especiales de Superman o las primeras miniseries de La Liga de los Hombres Extraordinarios. Sin embargo, hay otras con las que no he conectado tanto como la mayoría de aficionados. Ojo, esto es cosa mía, no le estoy quitando mérito o tratando de desprestigiar otros tebeos como Watchmen o Promethea.

Sin embargo, el hecho de que D.R. & Quinch fuera publicado originalmente en el mencionado magazine de la pérfida Albión era un plus añadido. Puestos a sumar, también lo es que el tono de esta obra se aleje de sobremanera del oscurantismo y reinvención que rodeaba a Miracleman o a los vigilantes. Aquí, Moore pone la bandera en el cachondeo más irreverente.

Como si de una buddie movie se tratase, el barbudo se marca un tebeo macarra completamente descacharrante en el que la pareja protagonista es formada por un par de estudiantes universitarios que solo aspiran a salir de fiesta. Son mala gente, amorales, psicópatas, depravados y despreciables. Además, no dudan en recurrir a métodos extremos para salirse con la suya o resolver sus entuertos en los que se meten sin que nadie les haya invitado.

Y ya que mencionamos la violencia, este es un elemento clave en D.R. & Quinch. El uso de este elemento, en su vertiente más lúdica, es claramente deudor del espíritu de 2000 AD, donde la libertad con la que contaban sus autores era total (solo hay que recordar la saga de “La Tierra Maldita” del Juez Dredd). Traducido a las viñetas, lo que nos dan Alan Moore y Alan Davis son algunas escenas completamente pasadas de vueltas, en ocasiones hasta desmedidas por lo exageradas que son. Planetas destruidos, masacres, asesinatos gratuitos y cualquier cosa que os podáis imaginar.

Haciendo gala de una ciencia ficción gamberra, este puñado de aventuras publicadas entre 1983 y 1987 son también el vehículo usado por el guionista de la mejor etapa de la Cosa del Pantano para verter sus opiniones sobre diversos temas, desde promulgar un profundo antibelicismo, pasando por su desprecio por el romanticismo barato y sobre todo una amarga crítica contra Hollywood (y eso que todavía no habían adaptado ninguna de sus obras). En esta última historia con la meca del cine como telón de fondo, Alan Davis se marca un trasunto de Marlon Brando y todo. Y Moore dispara con un cañón a discreción contra todo lo que se pone delante con un montón de guiños que no pasan desapercibidos.

Moore muestra aquí su lado más socarrón y satírico. Se nota que estaba lejos de ser el gruñón en el que se ha terminado convirtiendo. Precisamente por este motivo, considero que D.R. (siglas en inglés de “Responsabilidades Disminuidas”) es una obra tan interesante. Muestra un tipo de guiones que no ha sido especialmente frecuente en su producción posterior, salvo en algunos lanzamientos de la línea ABC.

Finalizando con la parte del guion, la presente edición de D.R. & Quinch también incluye las historias guionizadas por Jamie Delano. El cambio de escritor es notable, pero el resultado final no desmerece al mantenerse cierta coherencia en el tono de las fechorías de estos dos lamentables seres.

Por supuesto, no podemos terminar la reseña sin mencionar el gran trabajo de Alan Davis. El cómic que nos ocupa fue su segunda serie larga tras Harry 20 on the Highrock. El artista inglés ya muestra un gran nivel con una narrativa fluida y unos diseños muy imaginativos. Pero se muestra especialmente brillante a la hora de ilustrar los momentos cómicos con un dominio excelente del humor slapstick.

La edición de Dolmen es más que correcta, presentada en cartoné, con papel de calidad. Incluye una galería de ilustraciones de Alan Davis y un artículo introductorio de Barsen Sánchez, que siempre aporta información de lo más interesante.