En un mercado editorial tan masificado y tan rico en ofertas como es el nuestro, hay muchos tebeos que suelen pasar inadvertidos. Obras que,... Don Vega, de Pierre Alary

En un mercado editorial tan masificado y tan rico en ofertas como es el nuestro, hay muchos tebeos que suelen pasar inadvertidos. Obras que, en algunas ocasiones, solo tienen la intención de servir de entretenimiento puro y duro. Una noble finalidad que a menudo no es apreciada como es debido, al estar siempre (autores y aficionados) a la caza de ese cómic sesudo, polémico o trascendental con vocación de cambiar el panorama del noveno arte. Pues bien, merece la pena que de vez en cuando nos paremos, cojamos aire y simplemente nos dejemos cautivar por una historia que nos haga desconectar de los problemas y preocupaciones de nuestra vida cotidiana. Creedme cuando os digo que Don Vega es uno de estos cómics.

Don Vega 1

Don Vega, el origen de la leyenda del Zorro

Don Vega es una precuela en toda regla del archiconocido personaje del Zorro. El mítico espadachín, de vestimenta y antifaz negro, debutó en la publicación Pulp All Story Weekly 2 de 1919, número en el que comenzó la serialización de La maldición de Capristano, la, a posteriori, primera novela del Zorro. Un año más tarde llegó su primer filme y desde entonces son casi medio centenar de versiones las que han pasado por las pantallas grandes y pequeñas de todo el mundo.

El personaje, creado por Johnston McCulley, es totalmente ficticio, aunque se dice que podría estar ligeramente inspirado por los bandidos de California de mediados del siglo diecinueve, pero a la postre ha sido una inspiración y precedente a personajes de todo tipo que van desde el Coyote, el Guerrero del antifaz o el Llanero Solitario. Todo un proto-Vigilante cuyas aventuras tenían como principal misión servir de vehículo de evasión, al igual que lo fueron las novelas de Tarzán o de James Bond, por citar dos ejemplos totalmente distintos en lo que a temática se refiere.

Don Vega villano

Y, desde luego, esa evasión que hemos citado la consigue Don Vega de manera sobrada. Basta leer la primera página para que Pierre Alary nos agarre, nos coja de la mano y nos haga viajar un par de siglos al pasado. En concreto, hasta 1849. La primera página con esa clásica obertura en forma de carta manuscrita sirve para ponernos en situación y dejarnos cautivar por este maravilloso tebeo de aventuras.

Don Vega, un tebeo lleno de aciertos

La historia es sencilla, como debe ser en todo buen relato de aventuras que se precie, con Don Vega llegando a California (todavía no se había anexionado a los Estados Unidos) tras la muerte de sus padres, solo para ser testigo de que sus tierras están siendo gobernadas con mano de hierro por Gómez, un villano que, haciendo gala de su condición, ansía el poder y el dinero por encima de todas las cosas. Su tiranía es completa gracias a la ayuda de Barrow, el típico secuaz de opereta que posee una imponente apariencia y además tiene una deformidad. En este caso le falta un ojo cuya cicatriz esconde cierto secretito derivado de su mayor terror.

don vega

A partir de esta premisa da comienzo la travesía de emociones que es Don Vega. Nuestro héroe (o más bien anti-héroe) no tendrá tiempo para hacer el habitual viaje iniciático, ya que la necesidad de hacer justicia es imperante, tanto por la memoria de sus padres como por él mismo. Un crisol de situaciones que, si bien no cuentan nada que no esté inventado o se haya visto o leído mil veces, está contado tan bien que la falta de novedad se ve suplida con creces con la capacidad de entretenimiento.

Alary navega en un mar cuyas aguas son conocidas en lo referente a adaptar personajes de la literatura de género (memorables son sus aportaciones a Simbad o Moby Dick), pero este Don Vega es sin lugar a dudas su mejor trabajo hasta la fecha, al firmar un guion que está lleno de melodrama, sentimiento, acción, peligros por doquier y que en ningún momento concede un segundo de respiro a sus lectores.

Don Vega en blanco y negro

El autor parisino realiza un soberbio trabajo de ambientación, casi podemos tragar el polvo de California al sumergirnos en la lectura de Don Vega. Su trazo fresco y dinámico se adapta a la perfección a los requerimientos de la escena de turno, ya sean momentos más pausados, llenos de diálogos en los que se puede mascar la tragedia, o las más frenéticas luchas, florete en mano, o persecuciones a caballo.

Espero que Pierre Alary tenga ganas de continuar la historia, pues este Don Vega deja con ganas de más. Pocas veces ha sido tan fácil sentirse parte de una revolución obrera, saltar por los tejados o hacer justicia sin tener siquiera que levantarse del sofá. Bravo

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Txema Sáez

Fanático sin solución del cómic de superhéroes, del manga, del cine de terror, la literatura fantástica, los videojuegos y más heavy que una lluvia de mercurio al rojo vivo. Como los mejores turrones, he vuelto a casa por Navidad (aunque trece años he tardado).

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