Saludos, queridos lectores. Hoy recorreremos los caminos de las Españas, de la Mancha y quizás visitemos alguna ínsula bien gobernada. Don Alonso y Sancho ya nos están esperando, sentados a la mesa, uno comiendo embutido y el otro leyendo un libro. Vayamos pues, que es de hidalgos poco educados hacer esperar a los amigos.
Don Quijote es uno de esos personajes que así en general le suenan a todo el mundo, pero que relativamente pocos han leído en su versión original. No sé a día de hoy, pero hace años su lectura era obligatoria en determinados cursos del sistema educativo español. Y con examen propio, además, de esos que había que aprobar. Yo me lo tuve que leer entero al menos dos veces, pero muchos compañeros hacían trampa y se veían la serie de dibujos animados o leían una adaptación al cómic. También es cierto que eso podía ayudarlos en el bachillerato; pero en la universidad las preguntas eran demasiado específicas para aprobar así.
¿Y a qué viene esta historia de abuelo Cebolleta? Pues que Norma nos trae una nueva adaptación de Don Quijote de la Mancha, obra de los hermanos Brizzi.
¿Y qué tendremos exactamente aquí? Pues la adaptación no literal (por extensión hubiera sido una locura del tamañode series como Transmetropolitan) de las dos partes del Quijote. Que no vamos a entrar aquí en el debate académico de «cuántos» Quijotes hay, de si la Segunda Parte es continuación de la Primera o simplemente fué escrita para sacar del medio a Avellaneda, de si existió una versión perdida de 1604…
(Nota personal. Yo creo que hubo al menos un borrador para una Comedia Ejemplar de la cual deriva la historia por todos conocida. Pero esa es conversación para uan tarde tranquila, con entremeses, buenas cervezas a mano y amena compañía.)
Podría ser, mis muy queridos lectores, que a estas alturas penséis que estáis ante un lector fiel y empedernido de esta obra.
Si y no.
Como obra completa siempre se me ha hecho larga y pesada. Pero hay partes en ella que me encantan. Al igual que los romances provienen de las epopeyas anteriores, recogiendo las escenas y hechos más del gusto del público, muchas escenas del Quijote son conocidas por todos y forman parte de nuestra cultura común.
¿Quién no conoce la historia de los gigantes que se convierten en molinos para sacarle a nuestro hidalgo la gloria de la victoria?

Y hay cierto aire de adaptación popular en esta obra. Los propios autores lo reconocen en el prólogo. Desde un inicio completamente nuevo pero totalmente creible y ajustado al ambiente general, al tono de la historia original. desde las primeras hojas estamos ante un mundo sucio y desprovisto de todos los ideales que Don Alonso buscaba en el mundo y que Don Quijote defendía.
La adaptación es a la vez libre y clásica. Reconocemos las escenas por lo que son, pero los autores las adaptan asus gustos. Por ejemplo, la biblioteca de son Alonso que podemos ver no parece exactamente la de un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor. Una olla de algo más vaca que carnero, salpicón las más noches, duelos y quebrantos los sábados, lantejas los viernes, algún palomino de añadidura los domingos, consumían las tres partes de su hacienda.
Pero reconoceremos enseguida las escenas, las historias. Y si todavía no las hemos vivido, entraremos directamente en ellas con pocas dudas acerca de lo que se nos cuenta.
¿Podremos seguir la historia si es éste nuestro primer Quijote?
Si.
¿Perderemos cosas?
También. Pero puede que tras esta lectura nos decidamos a buscar otras versiones de las andanzas del último de los caballeros andantes.
No os digo que os metáis directamente con la novela, pero si podéis probar alguna otra adaptación al cómic.
No va a ser por falta de adaptaciones.
A nivel de dibujo, lo primero que notaremos es que no hay viñetas.
Tenemos sibujos y textos flotantes. Nada de calles ni bocadillos.
Para los lectores más canónicos y estrictos, tengo yo aquí un poco de bálsamo de Fierabrás, para que se os pase el sofoco y el susto por lo que acabáis de leer.
A mi entender, esto le da un aspecto a la obra que nos recuerda a los romances de ciego y su acompañamiento gráfico. Género que ya existía y que el propio Cervantes comentó en alguna obra. Por lo que no estaría fuera de lugar y reforzaría el tono paródico y carente de la dignidad de los libros de caballería.
Tendremos tambien unas preciosas ilustraciones a página completa. Casi todas en blanco y negro. Excepto…
Excepto…
Excepto cuando vemos a través de los ojos de Don Quijote.
Aunque más que ver a través de sus ojos, que quizás son solamente los de Don Alonso, veremos como él se ve a través de los ojos de los demás.
Esas páginas a color podrían ser parte del libro donde se narran las aventuras del Caballero de los Leones, antes conocido como Don Quijote de la Mancha.
Ese mismo juego a dos niveles, que podríamos equiparar a la diferencia actual entre alta y baja fantasía, se nota en el acabado de los personajes.
Sin estar nunca mal dibujados, tenemos a muchos personajes que parecen meras caricaturas, simples arquetipos.

Pero cuando está presente Don Quijote, hay páginas que podría firmar el mismo Doré.
La edición carece de extras.
También os digo que esto pesa. no es lectura para el autobus ni en el parque.
¿Por qué leer Don Quijote de la Mancha?
Una buena adaptación del clásico, más ligera (excepto por el peso del volumen) de leer. La escena del combate con los gigantes es una maravilla.
¿Por qué no leer don Quijote de la Mancha?
Dice Cide Hamete Benengeli que echa de menos algunas de sus escenas preferidas.


