Kim Nelson sigue los pasos de su abuela Jade hasta el corazón del continente africano, un hemisferio convulso en lucha contra el yugo colonial... Djinn Integral 2: Ciclo Africano

Kim Nelson sigue los pasos de su abuela Jade hasta el corazón del continente africano, un hemisferio convulso en lucha contra el yugo colonial y la corrupción que este ha sembrado. Cautivadas por esa atmósfera subversiva y por el poder misterioso de las divinidades locales, Jade y Kim vivirán sus historias de forma paralela, una en el pasado, otra en el porvenir.

Cada vez nos queda más claro que Kim Nelson, una de las dos protagonistas de esta saga, tiene más en mente encontrar el tesoro de su abuela Jade que revivir su historia. Como si de una arqueóloga aficionada se tratase, sigue las huellas del viaje alrededor del mundo que pretendían hacer Jade y Lord y Lady Nelson. Tras su periplo turco, Jade desemboca en el territorio más salvaje e inexplorado que haya conocido: el África colonial. Los que hayáis leído Tintín en el Congo, olvidaos de esa visión amable de convivencia entre blancos y negros, y la visión paternalista y condescendiente que impregna la obra de Hergé. Para cuando Jade llega allí, las revueltas ya se están fraguando y poco a poco las tribus nativas empiezan a rebelarse contra los colonos, y gracias al pendiente de la perla negra puede salvar la vida, al ser así confundida con una divinidad local. La perla negra, tan bella como venenosa, pasará de mano en mano, de generación en generación, dejando una estela de sangre a su paso.

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Nada tiene que ver la exótica y misteriosa Turquía con la peligrosa selva africana. El embriagador ambiente que se respiraba a lo largo del Ciclo Otomano aquí se convierte en un entorno lleno de peligros en forma de animales salvajes, enfermedades infecciosas y sí, tribus caníbales. En la parte de la historia protagonizada por Jade, a principios del siglo XX, ésta logra mantenerse con vida gracias al malentendido producido por la perla negra. Al devolver la perla a la estatua de la deidad, Jade se ve imbuida por el espíritu de la diosa, lo que entra en conflicto con sus poderes de djinn, haciéndole olvidar su pasado. Es ella ahora la encargada de unificar las tribus negras, inspirándo a sus guerreros e incluso teniendo sexo con todos ellos. La barbarie de las batallas tribales entre gobernantes e insurgentes, con el ejército colonizador intentando mantener la paz, se nos es mostrada en toda su crudeza, incluyendo los brutales rituales mágicos que se practicaban por parte de los brujos. Porque sí, aquí la magia y la hechicería adquieren una nueva dimensión. La djinn que es Jade (y también Kim, por herencia) no es el único ser mágico que veremos aquí. Venenos que inducen a la locura, visiones místicas, miembros amputados que se regeneran… son algunos de los elementos mágicos que se desvelan en estas páginas. Lo que empezó como una historia de aventuras y descubrimiento del pasado, con algún ocasional toque erótico, se convierte ahora en un terrorífico de relato de magia negra (perdón por el chiste) y muerte.

El árbol genealógico de Jade se complica con la aparición de dos nuevos personajes: el explorador Charles Augery y su amante africana Ebony. Las vidas y andanzas de estos dos amantes serán trascendentales para el devenir de la perla negra. El guionista Jean Dufaux (RapacesThe Dream 1: Jude) introduce estos personajes y otros elementos que aportan densidad a la trama, para que no todo gire siempre alrededor de los mismos protagonistas. Las vidas de estos nuevos personajes se entrecruzan con las de los que ya conocemos, en ocasiones de forma bastante inverosímil, pero con una clara finalidad: la de cerrar el círculo. Es precisamente eso por lo que cada acto de esta historia recibe el nombre de ciclo. Al final, todo ha de quedar cerrado, y los personajes han de continuar su camino no inmutados, sino evolucionados. Jade pasa de ser una djinn a una diosa, y posteriormente a reina del África negra, mientras que Kim abandona el continente para regresar a la India en posesión de la metafórica llave que le abrirá el tesoro que tanto anhela. Sigue siendo la Kim que conocimos al comenzar el tomo, pero más sabia, más experimentada, más fuerte. La magia de África ha obrado en ella y le ha dado el poder de la visión. Al igual que en el anterior volumen, abandona la tierra dejando detrás a su amante (dos, en este caso): la djinn es incapaz de amar, aunque todos la desean.

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Sobre el trabajo de nuestra adorada Ana Miralles (WálukEn busca del unicornio) no podemos expresar sino elogios. Cada una de sus páginas es un prodigio de narración e ilustración. Juega a su antojo con los colores, las sombras de los árboles y el juego de luces y crea con tan sólo unas pinceladas excelentemente distribuidas el asfixiante calor africano. La apabullante sensualidad que desprenden no sólo Jade y Kim, sino también los gemelos Kunawa (el objeto de deseo de Kim en este viaje) salta de las páginas y se nos pega a la piel como los tatuajes de henna de la protagonista. Pero no todo es erotismo en este libro. De hecho, las páginas con contenido sexual son bastante escasas. El gran logro de Miralles está en la recreación de los distintos ambientes africanos por los que se mueven sus protagonistas: ríos, selvas y savanas sirven de escenarios naturales para el viaje de ascensión a la divinidad de Jade, y de autodescubrimiento de su nieta Kim.

Hay cómics que parecen guías de viajes, que retratan todos los escenarios de la manera más apetecible posible para el lector, como invitándole a ir. Otros pintan los más inhóspitos lugares, advirtiendo al lector del peligro, como el cascabel de la serpiente del desierto. Miralles es capaz de mostrar la belleza incomporable de un amanecer en la selva africana, y a continuación ponerte la piel de gallina con una matanza a machete limpio en una aldea. El África de Djinn es luz cegadora y a la vez oscuridad que lo envuelve todo. Es la belleza de un cuerpo fuerte bien torneado, que en cualquier momento puede partirte en dos de un golpe. Su África te acepta, te acoge, y te abraza con tanta fuerza que no te deja escapar:

– ¿Eres tú esa diosa?
– Algunos así lo creen. Se equivocan. Sólo soy una Djinn.
– Lo que fueses antes no nos interesa. África te ha atrapado y te ha transformado. Jamás volverás al lugar del que vienes. A partir de ahora le perteneces a África.
– Una Djinn no le pertenece a nadie. Es ella quien elige a los que compartirán su destino. Pero busco una fuerza capaz de proteger a las tribus situadas al sur de Nambou. ¿Eres tú esa fuerza?
– Soy algo más que una fuerza. Soy una leyenda.

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Con este Ciclo Africano de Djinn llegamos al ecuador de la colección, tras el que vendrá el viaje a la India narrado en el tercer tomo, y que pondrá fin a la saga. Sin duda en este nuevo volumen Jean Dufaux ahondará en el misticismo hindú y la problemática del colonialismo inglés. Y sin duda nadie como Ana Miralles sabrá captar toda la luz y la magia que rodea ese exótico lugar. Nos vemos en la India dentro de unos meses.

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Antonio Hidalgo

Anteriormente conocido como El Tete, abandonó los sellos y las RCLTG para encargarse de esta web. Y no volvió a mirar atrás. Bueno, algún vistacillo ocasional sí que ha echado.

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