Es la hora de las tortas!!!

Es la hora de las tortas!!!

Dibujo del natural

Dibujo del natural
Guion
Jaime Hernandez
Dibujo
Jaime Hernandez
Traducción
Lorenzo Díaz
Formato
Rústica con solapas. 17,3 × 22 cm. 148 páginas. BN
Precio
16,90€
Editorial
La Cúpula . Marzo 2025
Edición original
Life Drawing (historias procedentes de Love and Rockets (2016) #1-15 y Love and Rockets: New Stories #7-8, Fantagraphics)

Lo que ha llovido. Jaime Hernandez, aquel chaval que, con sus hermanos, se montaba aquella revista llamada Love and Rockets, rebosante de energía juvenil, ya tiene edad de jubilación. Sin embargo, bien sea por asuntos de la seguridad social americana, bien porque esto lo lleve en la sangre, el más joven de los tres Hernandez sigue incombustible al pie del cañón y sin dar la más mínima muestra de cansancio en este Dibujo del natural que nos brinda ahora La Cúpula.

Son aún así casi 45 años lo que ha pasado desde que vimos asomar a Maggie y Hopey por primera vez y Jaime Hernandez es perfectamente consciente del paso del tiempo. De hecho, podría decirse que, con la entrada del siglo, la deriva había ido hacia cerrar ciclos. Así, La educación de Hopey Glass y Chapuzas de amor venían a poner una especie de punto y aparte a los arcos de nuestras dos protagonistas principales y ¿Es así como me ves? venía a ser el epílogo perfecto. Y entonces llegó Tonta —hace ya cuatro añazos— y parecía como si Jaime quisiera dar el relevo generacional.

Dibujo del natural

La verdad es que, entre el tiempo que ha pasado y el giro que habíamos tenido en el tomo anterior, había mucha curiosidad por ver el rumbo que iba a tomar con Dibujo del natural. Y sí, continuamos con las andanzas de Tonta, Gómez o Moses, pero también de Maggie o incluso Hopey, de nuevos personajes como Gwen, Kim y Jennilee y, de otros muchos viejos conocidos como Viv, Violet, Angel, Judy o Ray. Y, aunque sí habrá algo así como un hilo argumental conductor, es casi lo de menos y vuelve a quedar claro por qué los Hernandez llevan más de cuatro décadas a la cabeza de los más grandes exponentes del llamado slice of life.

Y es que en este caso esos «cachitos de vida» son más cachitos que nunca. Cada uno de los recopilatorios que nos llegan de manos de La Cúpula son colecciones de historias cortas procedentes de Love and Rockets y no siempre continúan exactamente unas de otras.De hecho, diría que hay en Dibujo del natural un especial hincapié en una especie de formato tira, en el gag, recurriendo a pequeños giros y frases ingeniosas en la última viñeta.

Aun así, entre los mil y un relatos de este fresco que nos deja Jaime Hernandez, hay una especie de trama de fondo que sirve al menos como tronco principal de esta historia multirrama. Sería esta la parte que se centra en Tonta, su paso del instituto a la universidad y esas clases de dibujo que dan título al tomo y que terminarán por conectar a Tonta y Maggie, lo cual ya debería ser algo así como una declaración de intenciones.

Dibujo del natural

Y es que no se trata tanto de pasar el testigo a la siguiente generación, sino dejar que siga creciendo aquel universo que nació hace ya tanto en el barrio de Hoppers. Jaime nos da la sensación de algo vivo que se desarrolla de manera asimétrica y caótica como la vida misma, que debería ser abrumador ya solo con el tamaño que ha alcanzado el reparto. Sin embargo, con solo unas pocas páginas, basta para que no importe si no recuerdas quién era primo o hermano de quién. Lo que importa es que Jaime lo ha vuelto a hacer y todos sus personajes han vuelto a enamorarnos.

Tal vez deberíamos habernos temido este punto de encuentro. Desde su mismo inicio, Locas ha aunado tradición y modernidad. Locas siempre ha sido esa serie que podía mezclar en la misma página Archie con la escena punk de sus días, la lucha libre y los coches voladores, la línea clara europea y el underground americano… varias generaciones de personajes conviviendo en una misma historia no solo no era un problema sino que era algo completamente inevitable.

Y es que es mezcolanza, ese batiburrillo de temáticas y referencias siempre ha sido consustancial a Locas. En Dibujo del natural hay un momento en que la chavalada está haciendo sus propios cómics de un personaje llamado Tarzana y la única regla para esas historias es que el personaje se llame así. Un poco lo mismo sucede aquí, todo cabe: viejo, nuevo, realidad, fantasía… el mundo de Locas es atemporal y universal.

Dibujo del natural

Del mismo modo que el melodrama y el romance olían a las viejas historias de Dan Decarlo en Archie, el universo de Jaime Hernandez siempre estuvo a la vanguardia en cuestiones raciales, sexuales, presentando físicos no normativos… Exponiéndolo como otro rasgo más del maremagnum que nos presentaba, con naturalidad y sin enjuiciar.

Y por más que se escaparan retazos de ese realismo mágico, tal vez menos enigmático y más disfrutón que el de su hermano Beto, el foco siempre estuvo en lo emocionalmente reales que se sienten todos los personajes. Por melodramáticos que puedan ser en ocasiones, te crees todos y cada uno, y sin necesariamente pasar por una duda intelectual, directos a la patata . Decíamos que a veces es fácil perderse en la avalancha de parentescos entre el nutrido reparto, pero es que esa efervescencia es gran parte del encanto. Dibujo del natural continúa invitándonos a seguir adelante con lo que tenemos, a dejarnos llevar. Del mismo modo que casi nunca tenemos un flashback o recurso por el estilo para ubicar personajes y siempre se construye hacia adelante, esa es la actitud que la historia demanda también de nosotros. Sus personajes ríen, lloran, discuten, se pelean, follan… son refrescantemente humanos. Y cuando — no diremos cómo — en el último tramo hay una excusa para unirlos a todos es toda una gozada.

Y es que volviendo a lo que decía al inicio, entiendo que Jaime Hernandez tiene ya una edad y, con todos los buenos ratos que nos ha dado, se merece todo el descanso del mundo y un chalé o dos, pero, si por mi fuera, lo encadenaría a la mesa de dibujo, porque me he terminado el tebeo ayer ya estoy echando de menos a Tonta, a Maggie, a Judy, a Ray… La espera se me va a hacer larga.