Es la hora de las tortas!!!

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Días de inmortalidad, de Eliseo García y Javier Urrea

Días de inmortalidad, de Eliseo García y Javier Urrea
Guion
Eliseo García
Dibujo
Javier Urrea
Precio
21,95 €
Editorial
Drakul. Abril 2025

Madrid, 1982, la era de la transición. Un puñado de chavales pasan sus días tratando de no repetir curso, bebiendo litronas y fumando porros. Estas son las bases sobre las que Eliseo García y Javier Urrea construyen “Días de inmortalidad”. Una novela gráfica que no se conforma con ser una nueva revisión nostálgica y romántica de una época de nuestra historia.

Muchas alegrías tiene que darme el mercado editorial este año para que este tebeo publicado por Drakul no termine en mi particular top 12 de los mejores cómics de 2025. Lo que al principio parecía una aventurilla macarra deudora del cine quinqui del Madrid de los ochenta, poco a poco va mutando en un desgarrador relato humano sobre un tiempo en que los adolescentes se movían, sin saberlo siquiera, entre las problemáticas de la drogadicción, la exclusión social o la homofobia. Hasta qué punto era culpa suya o un problema de falta de información educacional sería un tema interesante a tratar. Pero “Días de inmortalidad” tampoco va de eso. Simplemente radiografía a la sociedad del momento, ofreciendo un relato que sospecho tiene bastante de autobiográfico.

Aunque no viví los años ochenta en toda su crudeza (soy justo de la generación posterior), sí que recuerdo las batallitas de mis primos mayores. Esas historias en las que tu pandilla lo era todo. Esas formas en las que relataban sus tardes en el parque o sus movidas como si fueran los personajes de las novelas «The Body» o “Outsiders”. Pues bien, leyendo “Días de inmortalidad” he revivido todas esas anécdotas.

Me ha gustado mucho el guion planteado por Eliseo García con diálogos reales, llenos de los palabros de la época, sin suavizar en absoluto todos los errores que esos chavales podían llegar a cometer o los prejuicios que abrazan sin pudor debido a la, repito, falta de información o sensibilización. También resulta interesante la reflexión subyacente sobre la identidad del individuo relativa a ser uno mismo, a seguir tus sentimientos o simplemente a rechazarlos o hacerles caso omiso con tal de seguir siendo aceptado por el grupo.

Estamos ante un tebeo de transición. No solo por el momento en el que se desarrolla, sino por centrarse en la encrucijada vital que supone para millones de jóvenes cada año pasar de la adolescencia a la edad adulta. Y no os preocupéis si leyendo “Días de inmortalidad” sentís la enorme necesidad de soltar un mamporro a alguno de los protagonistas. Con toda seguridad tú también te lo habrás merecido en algún momento.

Días de inmortalidad, días de Heavy Metal

Otro detalle que me ha ayudado a conectar con la obra son sus escenarios. La trama aborda lugares comunes de Madrid como el puesto del Sheriff en el rastro de Cascorro, la Vía Láctea o el Canciller. Porque claro, otro de los elementos clave de “Días de inmortalidad” es el homenaje al Heavy Metal. La música casi es un personaje más de este cómic. Una vía de escape, una esperanza o incluso el grito de guerra de una generación, como decía Panzer en su tema homónimo.

Me ha encantado ver las mil y una referencias en pósters, chalecos, parches o hechos históricos como el concierto de Saxon en 1983 (primera visita de los sajones a la capital española). Siempre se ha dicho que los años 80 fueron la era dorada del pop español. Pero el Heavy Rock de bandas como Obús o Barón Rojo llegó a llenar pabellones como el Palacio de los Deportes.

Pero si el guion mola, el dibujo de Javier Urrea no se queda atrás en ningún momento. De corte realista (aunque con alguna tendencia más “cartoon” en las caras) y con una absoluta obsesión por el detalle y la verosimilitud, cada plancha de Urrea es una ventana que nos invita a mirar al pasado viajando en el tiempo unas cuantas décadas atrás.

En definitiva, “Días de inmortalidad” es una de las obras más humanas y carismáticas que he leído en muchos años. Estaré muy atento a lo que hagan sus autores a partir de este momento.