Qué difícil es hacer una historia de zombis después de Los muertos vivientes  de Kirkman. Alguno puede pensar que menuda herejía decir esta y... Dead Life

Qué difícil es hacer una historia de zombis después de Los muertos vivientes  de Kirkman. Alguno puede pensar que menuda herejía decir esta y no cualquiera de las obras de George A. Romero, pero es que considero que la serie de Kirkman tiene esa capacidad de explorar la respuesta del ser humano ante un ataque de dichas características y que, tanto por extensión como por calidad y profundidad, se ha convertido en el referente principal del género. Nos llega ahora Dead Life , una obra publicada por Yermo Ediciones con los tres tomos que componen esta nueva historia de zombis. Sin embargo, sus autores se esfuerzan por intentar aportar algunos aspectos novedosos. Si eres fan de este tipo de historias… sigue leyendo, estás en tu casa.


¿Qué aporta Jean-Charles Gaudin (Érase una vez el hombre , Rouletabille ) al género? Pues lo resumiría en dos puntos: En primer lugar estamos ante una historia cerrada, con su claro origen del comienzo de la infección y un final más o menos (con estas cosas nunca se sabe) cerrado. Y en segundo lugar, y tal vez lo que más curioso me ha resultado es ver la integración del mundo animal en la infección zombi, lo cual aporta una nueva visión de cómo podría afectar realmente a una situación tan habitual para los aficionados a este tipo de historias, el hecho de que los animales pudieran contagiarse y transmitir la enfermedad.

La historia es sencilla: el nieto de un coleccionista de antigüedades consigue sacar un viejo caliz de su habitación y se pone a jugar con una amiga. Será el desencadenante de una epidemia que se extiende a una velocidad de vértigo y en la que vemos situaciones en las que estar cubierto de sangre y decir que «es que ha empezado una invasión zombi» no es algo que la gente tienda a creerse de primeras. Nos centraremos en Enrik y Curtis, los dos protagonistas sobre los que recae el peso de la historia aunque, como suele ser frecuente en este tipo de historias, al final acaba siendo una historia muy coral.


A pesar de esforzarse en innovar, el problema es que resulta especialmente difícil y pronto comienzan las sensaciones de déjà vu y de haber leído, jugado o visto cientos de historias similares, con algunas de ellas profundamente desarrolladas o con planteamientos francamente novedosos en este o aquel aspecto concreto. Y es lo que me ha sucedido con esta obra, que tiene un comienzo bastante dinámico, con varias situaciones diferentes y que sorprenden al lector, pero a partir del segundo libro llegamos a un punto común que nos resulta muy conocido. El hecho de usar el cáliz como origen de la historia y el objetivo del grupo de protagonistas para intentar averiguar la manera de contenerlos, hacen que no perdamos el interés por conocer el final, y no se convierta en la típica historia en la que los personajes se dejan llevar por los acontecimientos.

El dibujo del catalán Joan Urgell (Brechas ) encaja bastante bien con el género zombi. Se trata de un dibujo sucio, con muchas líneas de expresión y paletas de color apagadas muy en la línea de Jeff Lemire, y que destaca especialmente en el dibujo de los zombis y las escenas más tétricas, aportando mucha atmósfera a la historia. A pesar de ser un cómic de la rígida industria francesa en cuanto a composición de página, se permite usar rejillas de viñetas dinámicas, con alguna viñeta a sangre o disposiciones de viñetas algo innovadoras.


En definitiva, Dead Life  es una historia de zombis que intenta añadir algunos aspectos novedosos a un género en el que es especialmente difícil de innovar. Lo más positivo que tiene, y que puede resultar más atractivo para alguien al que le guste mucho este tipo de historias es precisamente su autocontención, siendo un tomo integral único, que recoge los tres libros publicados y con un final medianamente cerrado. Con un comienzo muy potente, se va diluyendo poco a poco a medida que avanza, pero sabe cerrar la historia a tiempo, antes de que aburra al lector con tramas repetitivas.

Lo mejor: Historia autocontenida. Los aportes que hace al género resultan, cuando menos, curiosos. El hecho de dar una explicación a la enfermedad, por fantástico que sea, y no limitarse a usarla como un McGuffin.

Lo peor: Los personajes resultan algo planos. Aunque empieza con muy buen pie, a paritr del segundo capítulo tiene situaciones ya vistas con anterioridad.

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Alejandro Martínez

Alcalde no electo de Star City. Conocido en determinados círculos como "El páharo". Era el único que justificaba sus artículos en esta web, pero los caciques que la dirigen me han obligado a dejar de hacerlo... Sniff sniff.

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