Lo bueno de poder leer DC ahora mismo es que en nuestro país estamos viviendo un momento muy dulce. Ya sea la línea Absolute (Wonder Woman, Batman…), la línea All-In (Justice League Unlimited, Action comics…) o con los títulos bajo el sello Black Label (Zatanna: Abajo la sala) podemos mirar a cualquier lado y encontrarnos con tebeos muy destacables. Este estado de gracia ha permitido que se den nuevas oportunidades a personajes no tan conocidos o que no son de primera división. Y este es el caso del tebeo que nos toca reseñar y que acaba de publicar Panini: Hielo y Fuego: Bienvenidas a Smallville.

A Hielo (Tora Olafsdotter) y Fuego (Beatriz da Costa) muchos las pudimos conocer en la inolvidable Liga de la Justicia Internacional donde llamaban la atención por ser amigas, y a la vez por ser completamente diferentes. Mientras Tora era reservada, tímida y bondadosa, Beatriz resultaba ser extrovertida, abierta y muy persuasiva. Tristemente, una vez acabó esta colección que os comento, ambas sufrieron lo que se llamó en Internet como «La Maldición de la JLI». Mientras que la primera moriría a manos de Overmaster, la segunda acabaría con sus huesos en Checkmate. Afortunadamente tras los eventos de Liga de La Justicia: Generación Perdida y la serie de Blanco Humano de Tom King y Bryan Smallwood nuestras protagonistas volverían al universo DC con normalidad.
Y esto nos lleva al presente, donde nuestras superheroínas, tras una misión fallida por culpa del bocazas de Guy Gadner (el novio de Tora), son abroncadas por Superman e invitadas a cogerse unas vacaciones a la fuerza. Su destino será Smallville, donde se quedarán a cargo de un salón de belleza con la ayuda de Martha Kent. Pero obviamente, esto a Fuego le sabrá a poco y decidirá capturar a villanos secundarios que están por debajo del radar. El problema será cuando empiecen a atraer la atención de rivales del pasado, lo que pondrá en juego la amistad de las protagonistas.

La historia que escribe aquí Joanne Starer nos habla por encima de todo del deseo de Hielo y Fuego por querer destacar en un mundo que al tener tantos superhéroes no es fácil. Todo el mundo conoce a Batman y Superman pero hay muchos otros personajes que no son portada de periódicos ni aparecen en redes sociales. Esto me resulta interesante ya que, sin llegar a retratar el nivel de fracaso personal que sienten los protagonistas de One Star Squadron, podemos saber que se siente al ser un personaje de segunda. A muchos lectores, por lo general, les pasará lo mismo que a los propios habitantes del universo DC, que no saben ni quienes son nuestras protagonistas ni si están vivas o muertas, lo cual aquí se verbaliza y resulta creíble.
Por otro lado, uno de los temas centrales del cómic es, como ya habréis deducido, la amistad. Tener amigos completamente diferentes a ti no es un problema (como le sucede a cierta noruega con poderes criogénicos con cierta brasileña con poderes piroquinéticos). Lo que une las amistades es saber estar ahí en momentos duros y saber reírse en los momentos alegres, que es lo que une a las protagonistas a pesar de las adversidades. Además, se nota que la guionista conoce a la JLI de Giffen y DeMatteis con la cantidad de estos recuerdos que aparecen en la obra a través de Hielo y Fuego.
En la parte visual tenemos a Natacha Bustos (Moon Girl y Dinosaurio Diabólico) que con un trazo simple pero efectivo y con un predominio de la línea consigue un efecto que recuerda mucho a la animación y los dibujos animados. También tendremos varias portadas alternativas en el tomo de Terry Dodson, todo ello con bastante más detalle que lo que habíamos visto en X-men y Cuatro Fantásticos.

En conjunto tenemos una miniserie que resulta un soplo de aire fresco fuera de continuidades largas y argumentos enrevesados. Es efectivo y dar voz a personajes de segunda división permite tener una variedad de obras y contenidos en universos superheroicos tan grandes.


