Ya llevamos mucho tiempo diciendo que esta serie es de lo mejor que le ha pasado a DC en su última década, y ahora que cerramos el segundo año de colección, poder mantener dicha afirmación refuerza aún más su relevancia. La edición de Panini de DC Premiere. Batman/Superman World’s Finest 4 alcanza uno de los arcos argumentales más alabados de la colección y de los cómics de superhéroes de su año: Regreso a Kingdom Come. El hecho de que sea un arco escrito por el guionista de la aclamada y mítica serie original ya es una noticia que celebrar, pero es que está realizado con tal precisión en cuanto a historia que funciona casi como una extensión de esa serie original, explorando conceptos y desarrollando algunos personajes de una manera que te deja con la boca abierta.

No soy amigo de la explotación de historias míticas, de exprimir la gallina de los huevos de oro, casi siempre con fines económicos. Civil War 2, Caballero Oscuro 3: La Raza Superior, esos regresos puntuales a La era de Apocalipsis o los incontables Spiderversos son ejemplos perfectos de que no suele ser buena idea volver a una historia grandiosa esperando que la nostalgia y el buen recuerdo vayan a cubrir las carencias argumentales. Por eso, cuando supe de este Regreso a Kingdom Come, el primer pensamiento fue un «Dios, no…», pero recordar que Waid estaba al frente me hizo darle el beneficio de la duda. Y vaya si lo merecía…
Lo que ha hecho el guionista no es volver sin más a un universo conocido y poner a los Superman y Batman de Tierra-0 a pelear con los personajes de Tierra-22. Ha hecho algo mucho más grande: Ha ido sembrando semillas en los arcos argumentales anteriores y en este cuarto gran arco la historia lleva a Bruce y Clark a encontrar a David, Chico Trueno, a quien Superman acogió en el segundo tomo de la serie como pupilo y al que había perdido la pista tras uno de sus saltos entre realidades alternativas. El destino donde se encontraba era precisamente Tierra-22, donde se desarrolló la historia de Mark Waid y Alex Ross. Allí se encontrarán con un David que ya es Thunderman quien sirve al poderoso Gog, líder dominante de todo el planeta.

Insisto una vez más en que lo grandioso de este arco no es el hecho de adaptar la realidad conocida a un Otros Mundos que dejaba algunas sombras sobre ciertos personajes. No eran detalles necesarios, pero abrían puertas de entrada como esta para volver a los personajes y plantear una precuela que dota de aún más sentido a lo que en su día quiso transmitir Waid con su historia. No voy a entrar en detalles y mucho menos tengo intención de spoilear. Baste decir que con este arco de cinco números, Waid no solo enriquece su historia original sino que incluso cohesiona aún más con las posteriores secuelas de Geoff Johns, aunque sea con una escena de dos páginas.
A la altura de Alex Ross solo puedes poner a un dibujante espectacular como Dan Mora, quien refleja muy bien Tierra-22 y sabe caracterizar a los personajes para que se nos recuerde la serie de 1996. Así, vemos a Wonder Woman o Green Lantern con sus uniformes de aquella serie, no así a un Superman que sí aparece en las portadas con el uniforme de logo negro y rojo, pero no en su interior. Recordemos que esta historia es una precuela, y Superman aún sigue en activo, comenzando a utilizar dicho uniforme cuando muere Lois Lane y decide retirarse. Son detalles tontos, pero que aporta verdad a la serie, sin necesidad de explicarlos, y que se benefician indudablemente de tener a Waid de guionista, pudiendo supervisar ese tipo de cosas.

En definitiva, DC Premiere. BatmanSuperman World’s Finest 4 es mucho más que un arco argumental más. A pesar de estar dirigido por lo que había sucedido con anterioridad, es una miniserie que casi se podría leer de manera independiente, como precuela de Kingdom Come. Lo bueno que tiene la serie que hoy comentamos es cómo utiliza Waid al Universo DC para contar historias entretenidas pero que siempre profundizan en los personajes, le dan volumen, contribuyen a tridimensionarlos, y este tomo no es menos en ese sentido. La serie de 1996 hablaba de la verdadera esencia de los superhéroes, de qué los convierte en tal y cuáles son las líneas rojas que bajo ningún concepto se deben cruzar; de cuáles son las metas que debes presente para ser considerado un héroe: anteponer el bien del prójimo al tuyo propio y tener claras ciertas premisas morales. Regreso a Kingdom Come recuerda y refuerza precisamente esto, y lo hace de una manera espectacular, entretenida y en la línea de los arcos anteriores. Qué gran regalo para el lector de cómics de toda la vida…
Lo mejor: No es una excusa para volver a una serie aclamada, sin más, sino que aprovecha para reforzar la moraleja de aquella.
Lo peor: Aunque se puede disfrutar como lectura independiente, se disfruta más si has leído previamente la serie original.


