Es la hora de las tortas!!!

Es la hora de las tortas!!!

DC Premiere. Amanecer de DC. The Flash 2: Hasta que el tiempo se detenga

DC Premiere. Amanecer de DC. The Flash 2: Hasta que el tiempo se detenga
Guion
Simon Spurrier
Dibujo
Ramón Pérez, Vasco Georgiev, Scott Koblish, Amacay Nahuelpan, George Cambadais y Tom Derenick
Color
Sofie Dodgson, Matt Herms, Marissa Louise , Lee Loughridge y Peter Pantazis
Traducción
Bárbara Azagra
Formato
Rústica. 200 páginas. Color
Precio
17,50€
Editorial
Panini Cómics . Marzo 21026
Edición original
The Flash #7-13 y The Flash 2024 Annual #1 (DC)

Segundo Premiere de la etapa de Simon Spurrier en el velocista escarlata. Fin de su periplo en Amanecer de DC, pero no de su etapa, ya que aún estamos en el ecuador y seguirá hasta tocar con la actualidad de DC KO. También, para los que nos quedamos colgados con la edición de ECC, The Flash 2: Hasta que el tiempo se detenga continúa directamente donde lo dejamos y nos brinda el final de la ambiciosa saga en la que nos metía el guionista británico junto con Mike Deodato.

Nos abandona el brasileño y, al margen de unos cuantos invitados en el annual, en su lugar tenemos dos dibujantes: Ramón Pérez y Vasco Georgiev. A modo de curiosidad tonta: Pérez es canadiense aunque tiene raíces españolas, pero por muy «Vasco» que sea Georgiev, hablamos de un dibujante búlgaro. Para quienes no conozcan al primero, hablamos de todo un peso pesado, que ganó todos los premios que se os puedan ocurrir, con su Cuento de Arena y que se ha ido dejando ver tanto en Marvel, con Wolverine & the X-Men, Hawkeye o Nova, como en proyectos creator-owned, como Stillwater, con Chip Zdarsky.

DC Premiere. Amanecer de DC. The Flash 2: Hasta que el tiempo se detenga

Georgiev, por su parte, procede de la cantera de las franquicias en títulos como Dejah Thoris o Buffy the Vampire Slayer, aunque llevamos ya alrededor de cuatro años viéndole por diversos títulos DC como Nightwing, Amazons Attack o Sinister Sons.

Comentábamos entonces, hablando de los números que preceden este The Flash 2: Hasta que el tiempo se detenga, que tal vez un dibujante tan ruidoso como Deodato podía no ser la mejor elección. Leída esta continuación, aunque ganamos en claridad con el cambio, la sobredosis de información y el caudal de carga conceptual no es que sean mucho más livianos en este tomo.

Es casi una marca de fábrica de Simon Spurrier el hacer tebeos que apilan y mezclan ideas complejas y ambiciosas, tal vez más de lo que necesita, para mover su historia. Veamos, simplificando mucho, teníamos la fuerza de la velocidad fallando, Wally perdido en una dimensión extraña, la flashfamilia tras su pista, los enigmáticos arcoángulos con un misterioso y apocalíptico propósito, viajes en el tiempo, una conspiración de villanos oculta y, para colmo, Amanda Waller haciendo de las suyas para liarlo todo, en lo que llevará a Absolute Power.

Y repito que es simplificarlo mucho porque aquí entran ensoñaciones, vueltas de tuerca a las dinámicas de cada velocista con su entorno, conceptos matemáticos, ideas casi lovecraftianas, paradojas temporales, guiños y vueltas a la continuidad… y lo más sorprendente es que todo sirve un mismo propósito y todo está relacionado al final. No hay pega en cómo Spurrier encaja las piezas ni en cómo se va guardando esos giros sobre giros, al más puro estilo Doctor Who. Sin embargo, no puedo negar que, por momentos, se hace difícil de seguir. Demasiados personajes, demasiados papeles, demasiadas ideas y detalles a mantener en la memoria sin que hayamos podido terminar de resolver antes de presentarnos otros tantos.

DC Premiere. Amanecer de DC. The Flash 2: Hasta que el tiempo se detenga

Quien conozca a Spurrier ya sabe cómo se las gasta y si hemos leído Coda, Damn Them All o La Aguja ya sabemos que no le gusta ponerlo del todo fácil. Añadimos además que todo el trasfondo de la fuerza de la velocidad y los viajes en el tiempo, tan arraigado a la mitología de Flash, le da cuerda para dar rienda suelta a su predilección por Doctor Who, 2000 AD y toda esa serie de referencias tan puramente británicas, con lo que casi podemos advertir cómo parece estarse recreando, puede que incluso un poquito de más.

Spurrier parece querer decir demasiadas cosas. No se conforma con hilar esta compleja trama, que es en el fondo un whodunnit, solo que el asesinado es el propio tiempo. Quiere además indagar, repensar y resignificar lo que en su día aportó Mark Waid con la fuerza de la velocidad, no para alterarlo sino para afianzarlo. Quiere dejar un subtexto político de actualidad con todo el asunto de Waller. Quiere afianzar los papeles de cada miembro de la flashfamilia y mostrar el camino al futuro. Quiere aportar una vuelta de tuerca a la relación entre Wally y Linda… Quiere tener abiertos demasiados frentes a la vez y hay tanta información, que en el transcurso de la lectura a veces cuesta extraer una perspectiva completa que permita encajar todas las piezas, tanto de trama como de discurso.

Llegará un punnto en que no solo todo será explicado, sino que todo habrá encajado en un malabar argumental bastante impresionante, pero cuesta ir de su mano sin trastabillar y dar algún traspiés entre capas conceptuales hasta llegar a ese punto. Hacia el final, casi como si Spurrier se diera cuenta de que se ha enfangado un poco de más, pondrá todas las piezas en su sitio y a la vista para enunciar una especie de nueva teoría sobre la fuerza de la velocidad que redondea y afianza el concepto de Waid en clave de ciencia ficción

DC Premiere. Amanecer de DC. The Flash 2: Hasta que el tiempo se detenga

Ante todo esto, Pérez y Georgiev, y más con el referente de Deodato, saben que la misión es aportar claridad, no añadir ruido, incluso si es a costa de un resultado un poco más discreto en detrimento de su propio lucimiento personal. Habrá ciertas ocasiones, más en el terreno de lo onírico, donde podrán explayarse un poco más, pero muy lejos de los excesos de Deodato en el tomo anterior. Incluso siendo dos dibujantes muy distintos, no sé si consciente o inconscientemente, parecen hacer propósito de acoplar sus estilos el uno con el otro y no se advierte una ruptura gráfica entre ambos — ayudados en parte por la labor unificadora del color de Matt Herms. Una excepción a esto es el annual que se incluye, con un cierto baile de dibujantes y coloristas que excusan hábilmente en una acción fragmentada en varios frentes, pero que no deja de ser una capa extra que atravesar en un tebeo ya de por sí denso.

Esto no ha terminado y ya al final de The Flash 2: Hasta que el tiempo se detenga se apuntan las bases para la segunda parte del Flash de Spurrier, ya dentro de All in. En cualquier caso, en este punto, si conseguimos atravesar la jungla conceptual que nos plantea el guionista britanico, nos queda una historia que hacer crecer la mitología de Wally West y casi de cada uno de los componentes de la flashfamilia —velocistas o no—, donde cada uno se redescubre a sí mismo de alguna manera y reorganiza de algún modo su respectiva mitología. La escala de lo que parece pretender Spurrier requiere inevitablemente cierta complejidad y tal vez en algunos momentos no está del todo bien dosificado, pero recomendaría dar un poco de margen e incluso hasta una relectura para disfrutar de verdad la magnitud de lo que nos brinda este The Flash 2: Hasta que el tiempo se detenga.