A excepción de los tie ins con Absolute Power, que vendrán en un cuarto tomo, DC Premiere. Amanecer de DC. Superman 1 al 3 contiene todo el Superman de Joshua Williamson previo a All-in. Uno de los motivos para esta reseña agrupada, aunque pueda parecer contradictorio, es que estamos ante una serie muy de grapa. Lo que quiero decir es que, aunque cada uno de los tomos pueda tener hasta cierto punto algo de autonomía argumental, sin duda estamos ante una serie que se comprende y se disfruta mucho más en conjunto como etapa completa y en su contexto.
DC Premiere. Amanecer de DC. Superman 1 al 3 contiene los 15 primeros números del nuevo volumen de Superman que se inauguró en USA en 2023, tras la Crisis Oscura, toda una etapa de alrededor de año y medio. Veníamos de tiempos de Phillip Kennedy Johnson, con una superfamilia nutridísima y la saga de Mundoguerra, con Kal-El fuera de la tierra en Action Comics y su hijo Jonathan en la cabecera de Superman y también tras una especie de batalla final con Lex Luthor, que terminaba de patitas a la cárcel.
Con este contexto iniciamos una nueva era, que pretende ser un punto de arranque y enganche, pero que no deja de hacer guiños a la continuidad tradicional. Es como si Williamson quisiera presentarnos a Superman y todo su entorno como si los conociéramos por primera vez, pero tratando de condensar lo que siempre los ha caracterizado. Es, en cierto modo, intentar varias cosas a la vez porque quiere ser nuevo y viejo al mismo tiempo. Hay un esfuerzo, por un lado, en presentar el lore del hombre de acero bajo sus cánones más establecidos, pero también por resultar fresco y que las cosas no sean exactamente lo mismo de siempre. Supongo que los autores son conscientes de que en esta etapa se subirán nuevos lectores, pero que los de toda la vida también estarán por allí y quieren hacer algo que tenga su aquel para ambos públicos. El resultado es indefectiblemente y por más que tenga sus giros de tuerca, un tebeo conservador, pero también es cierto que es como si de algún modo de hacer mérito de ello.
Amanecer de DC. Superman sabe a aquellas etapas de los tebeos de los 70 y 80 donde el héroe, sus allegados, su trabajo, sus villanos… todos sus alrededores forman un mosaico que construye una historia de historias. En estos cómics son tan protagonistas Lois Lane o Lex Luthor como el mismo Superman.
En lo argumental, se viene a dividir en tres arcos en los que también cambia de dibujante titular, si bien —insisto— hay toda una sola historia río y lo que vemos desde el primer momento confluyen hacia la batalla final en La Casa de Brainiac. Con esto en cuenta, comenzamos por el arco SuperCorp. Con Lex Luthor en la cárcel y parte de la tecnología de la Fortaleza de la soledad en poder de LexCorp, se da una circunstancia curiosa: se transformará en SuperCorp y pondrá la ciencia kryptoniana al servicio de la gente. Arranca así una curiosa inversión de rol de Lex Luthor y un acercamiento a su pasado, que definirá su prominente papel en toda la etapa. Será aquí también donde se nos presente el nuevo estatus de Lois al frente del Daily Planet, de Perry como candidato a la alcaldía, del nuevo amor de Jimmy, los nuevos villanos Dr. Pharm y Dr. Graft, nuevos jugadores como Marilyn Moonlight… En definitiva, todo un nuevo escenario a desarrollar no sólo en esta, sino en las dos sagas posteriores.
Le sigue Encadenado, con un nuevo oponente surgido del pasado de Lex Luthor, nuevas maquinaciones de Pharm y Graft, un primer vistazo al que será el villano final de toda la etapa e incluso un viaje en el tiempo al lejano oeste. Sentimos si hay quien los considera spoiler, pero con el título de la última saga, La casa de Brainiac, queda al descubierto el gran villano tras todo lo visto hasta este punto. Es la hora del enfrentamiento definitivo entre toda la Superfamilia y una… ¿Brainiacfamilia? Ah, y por si os parece poco, le añadimos un ejército de cznarnianos y un team up de Superman con Lobo y nos queda un fin de fiesta perfecto con toneladas de acción a varias bandas y su rúbrica final sobre los asuntos de la familia y el legado, que han estado dando vueltas desde el inicio.
Y es que veníamos de unos tebeos con una Superfamilia numerosa y es como si Joshua Williamson quisiera ir un paso más allá. La familia de nuestro hombre de acero va más allá de todos aquellos que tienen un «super» en el nombre. El Planet, Metrópolis entera o incluso sus villanos forman parte de algún modo de su familia, de ese círculo íntimo que le hace ser quien es tanto como el haber venido de Krypton. Fijaos en que se juega con una Luthorfamilia, de algún modo un tanto lateral se coquetea incluso con una Lobofamilia y todo el arco final orbita en torno a la idea de linaje.
Nos queda al final que con Amanecer de DC. Superman 1 al 3 tenemos un puñado de tebeos muy tradicionales y no solo en los temas que toca sino en cómo los toca. Williamson y el equipo de artistas nos dan un tebeo de grapa de los de toda la vida, con todo ese sabor de la grapas de antaño con la aventura ligera del mes, mientras a su alrededor se van fraguando otras tramas para las sagas de futuro, donde lo que rodea al protagonista tiene tanto peso como él. Williamson parece querer esforzarse en hacer un tebeo como los de antes, siguiendo aquellos códigos, pero procurando siempre meter un pequeño factor x que añada frescura. Nada revolucionario: un leve cambio de punto de vista, un detalle revelador que cambia la posición de un personaje, pequeñas novedades que nos brinden un gancho, una brisa que refresque lo de siempre, pero conscientemente preocupado de caminar en las lindes de la tradición. Hay que conseguir que los nuevos lectores tengan rápidamente un vistazo sobre lo que es Superman, pero también que los viejos se sientan en su zona de confort sin que les suene a exactamente más de los mismo.
Amanecer de DC. Superman 1 al 3 tiene todo lo bueno y todo lo malo de las series de grapa mensual y sin duda uno de los grandes mal endémicos de este formato es el consabido baile de dibujantes. La estabilidad gráfica suele brillar por su ausencia y, aunque se hace lo que puede por conservar una coherencia y dar un porqué a los cambios, es un hecho que tenemos más de una docena de nombres firmando los lápices.
Por cada uno de los tomos o arcos argumentales tenemos un dibujante titular y varios de refuerzo. Así, en SuperCorp tenemos a Jamal Campbell, un artista que venía con una popularidad creciente de Green Lantern: Sector Lejano y que resulta francamente vistoso, pero narrativamente un tanto áspero. Para Encadenado entra Gleb Melnikov (Gata Negra), un dibujante que nos lleva a las tendencias noventeras, aunque con sus aristas bien pulidas. Culmina Rafa Sandoval en una especie de eslabón perdido entre el estilo más tradicional, que le veníamos viendo en Green Lantern, Flash o Black Adam y el nuevo registro que desarrolla en Absolute Superman. Probablemente estos números fueran su pasaporte de entrada para el universo Absolute, cuando Rafael Albuquerque, la elección inicial, no pudo hacerse cargo de ella.
Entre los dibujantes de refuerzo, para insertos, historias cortas, etc. los nombres no se quedan cortos y podemos ver por aqui a Nick Dragotta, David Baldeón, Bruno Redondo o clásicos como Dan Jurgens, con lo que , pose a que estamos ante tebeos del mes, tebeos de encargo puros y duros, el esmero editorial por mantener la calidad es bastante apreciable.
Williamson nos da pues una visión muy tradicional de lo que es hacer tebeos de Superman y habrá quien diga que los tebeos de hoy no arriesgan y que se enquistan en su propia fórmula. Puede incluso que quien lo diga tenga algo de razón, pero sin duda esta etapa se lee con agrado y deja la sensación de haber saboreado un buen menú, aunque sea un menú del día de barrio. No es revolucionario ni quiere serlo, pero tiene ideas curiosas. Probablemente pueda ser un buen punto de entrada para nuevos lectores que quieran adentrarse en la mitología de Superman, pero sin duda funcionará con los viejos lectores que añoran tebeos de grapa como los de antes. Y es que tal vez por todo esto o por la ideas sobre el legado, el asunto de la familia o el alegato final de Brainiac o tal vez por todo ello junto, no puedo evitar pensar que Amanecer de DC. Superman 1 al 3, hasta cierto punto, habla sobre hacerse viejo… como los lectores de superhéroes.





