Todo llega a su fin, y tras 41 números y más de tres años de etapa, nos encontramos en una posición que nos permite afirmar que se trata de esos cómics que se seguirán reeditando durante muchos años, ideando nuevas presentaciones que justifiquen cada nueva edición. No me cabe duda que llegará la edición en cartoné de Panini, posiblemente con extras de todo tipo y posteriormente, dentro de varios años tengamos la edición integral Omnibus. Todo llegará. Pero ahora mismo hablaremos de DC Premiere. Amanecer de DC. Nightwing 7, el tomo con los últimos 5 números de una de las mejores etapas de un cómic de superhéroes que se ha hecho jamás. Hala, eso son palabras mayores… Pues sí, llevo diciéndolo en las anteriores 6 reseñas realizadas y ahora que puedo ver todos estos números con una perspectiva global, lo mantengo y reafirmo.

Habíamos dejado a Dick Grayson con un súbito miedo a las alturas y a un Heartless que se preparaba para el golpe final, maquinando una estrategia que dejará al protagonista de la cabecera como un villano a ojos de la población. Para acabar con su limitación y prepararse para el enfrentamiento final, Nightwing tendrá que viajar hasta Nanda Parbat, donde tendrá que hacer frente a su propio pasado. Más que nunca, Nightwing tendrá que tirar de la familia para mantener Blüdhaven a salvo de una de las mayores amenazas que ha tenido en su historia, que además está asesorado nada menos que por el hombre que mató a sus padres.
Con estos cinco números Taylor cierra el ciclo de lo que comenzó 40 números atrás, dejando el arco de crecimiento del protagonista y su entorno en el punto que se espera. Cualquier buen guionista sabe que el personaje debe ser diferente al principio y al final de la historia, más aún si recurrimos a la fórmula del viaje del héroe. Aquí Dick es distinto, más maduro, consciente de su pasado, responsable y con toda una declaración de intenciones que marca el camino de lo que está por llegar. La etapa concluye con un diálogo de Dick con sus padres, explicandoles precisamente esto, lo que espera haber llegado a ser y lo que espera del futuro. En ese sentido, Taylor lo ha hecho muy bien porque, no solo se centra en Dick, sino que hace lo mismo con su entorno: unos Titanes que lo respetan más que nunca, Batgirl como pareja en todos los sentidos e incluso Batman actuando al servicio del que una vez fue su pupilo, cubriéndole las espaldas como si el sidekick hubiese sido él. Y la serie está tan bien escrita que todo esto lo percibimos de una manera natural, sin que se fuerce en ningún sentido, lo cual aumenta la sensación de disfrute al reconocer lo bien narrado que está todo.

Porque lo he repetido a lo largo de las reseñas anteriores pero, por buenos que son los guiones de Taylor, nada de esto habría sido posible sin la otra pata del banco: Bruno Redondo. Su trabajo ha alcanzado un nivel de complicidad de simbiosis que ha hecho posible que ese viaje de personaje del que hablaba sea tan creíble y consiga conectar con el lector de una manera tan intensa. Han habido etapas anteriores del personaje, en las que ya se dejaba clara la separación con respecto a Batman, pero en estos números se ha hecho continuamente hincapié en esas diferencias pero sobre todo, en el respeto de los personajes entre sí. Si hasta Damian, muy a su pesar, parece mostrar respeto y admiración por su «hermano mayor»… Estos números finales nos siguen regalando esa exploración de narrativa por parte de Redondo, con algunas escenas como las del Dick niño o las de Nanda Parbat que son un ejemplo de que hasta la página más sencilla en cuanto a trama puede ser una oportunidad para engrandecerla con una narrativa elegante.
Han sido tres años de homenajes a la figura de Alfred, de madurez de Dick y de cómo acepta una responsabilidad que le hace subir un escalón como persona y como héroe, pero también ha sido el de un villano que en 40 números ha tenido espacio para mostrar su origen y convertirlo en un antagonista calculador y que ha llegado a tener al héroe a sus pies. Todo ello sin unos superpoderes deslumbrantes sino una personalidad fuerte y un plan preparado desde mucho tiempo antes. Se ha sabido rodear bien, y ha ido esperando el momento adecuado para llevarlo a cabo.

En definitiva, DC Premiere. Amanecer de DC. Nightwing 7 es el cierre perfecto para una etapa perfecta. Un acto final a la altura, con viaje de autoexploración y reconocimiento propio que permite alcanzar la meta. Una edición económica que permite acercarse a probar un cómic que seguro que sorprenderá incluso a los no aficionados al personaje, y con suficientes extras como los de este último tomo, en forma de portadas alternativas y bocetos del dibujante. Si aún seguís con ganas de leer más sobre el personaje, lo inmediatamente posterior sería el All In de Dan Watters, del que Panini ya lleva publicados dos tomos y la semana que viene aparece un tercero. Llegados a este punto solo me queda decir: Gracias Tom Taylor, gracias Bruno Redondo por los buenos ratos de lectura y por reafirmar la admiración por este tipo de historias.
Lo mejor: Etapa redonda, difícil de igualar.
Lo peor: Obvio, que llega a su fin.


